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En lo de Fonte, desesperados: "La escena la presenciaron no menos de treinta personas –altos funcionarios del Gobierno, legisladores kirchneristas, empresarios de la Unión Industrial Argentina (UIA) y de otras entidades– y uno solo se atrevió a retratarla con su cámara digital. Ahora exhibe esa imagen como un trofeo, pero no la entrega a los periodistas por temor a posibles represalias. En ella se ve a la anfitriona del acto, Cristina Fernández (58), y a Amado Boudou (48), su preferido, compartiendo la mesa regada de buen vino después de un anuncio sobre un plan de créditos a empresas PyMEs realizado por la Presidenta en el Salón de las Mujeres de la Casa Rosada.
En la imagen, mientras los comensales que rodean a ambos miran discretamente hacia un costado, ella apoya su cabeza en el hombro del ministro de Economía y sonríe entrecerrando los ojos, relajada. Hay un alto grado de confianza, ternura y alguna clase de intimidad en esa instantánea que no registraron los fotógrafos oficiales, y que lleva a confesarse a quien la obtuvo: “Ni mamado puedo entregarles esto, ¿se imaginan si alguien se entera de que fui yo?” (http://www.revista-noticias.com.ar/comun/nota.php?art=3322&ed=1801).
En lo de Capurro, emblemáticos: "El apellido Boudou está estrechamente ligado a una de las decisiones estructurales de su gestión. Una medida que puede considerarse un verdadero punto de inflexión. Se trata, claro, de la estatización del sistema previsional y la recuperación para el Estado de los aportes laborales que hasta entonces usufructuaban dudosos fondos de inversión. Cristina misma reconoció que fue el economista quien con más ahínco le sugirió la medida, en circunstancias de crisis global incipiente y debilidad política local. Esa transferencia de recursos permitió reforzar las “espaldas” del Estado ante eventuales ataques especulativos y, sobre todo, posibilitó la puesta en práctica de medidas complementarias para mantener en alto los niveles de producción y reforzar la demanda agregada. La implementación de la Asignación Universal por Hijo, además de lo que simbólicamente significa en tanto ampliación de ciudadanía, aparece como un emblema en ese sentido" (http://www.debate.com.ar/2011/07/01/4145.php).
En lo de Fonte, meten cizaña: "Los oficialistas despechados, los dirigentes opositores, el país, todos están aguardando el momento en que aquel cuarenta por ciento de que se habla se canse por fin del culebrón cristinista que la semana pasada experimentó algunos cambios del tipo que se dan cuando los productores sospechan que el público está comenzando a aburrirse. Puede que la designación de Boudou como compañero de fórmula no ocasione muchos problemas –total, el neoliberal reciclado en soldado nac y pop parece inofensivo–, pero la de Mariotto como acompañante no deseado de Scioli ya está provocando repercusiones en el distrito electoral más poblado del país.
Para poner a Scioli en el lugar de felpudo que a su juicio le corresponde y de tal modo hundirlo, Cristina se mofó cruelmente de las pretensiones de los presuntos jefes territoriales bonaerenses y por lo tanto de los bonaerenses mismos. ¿Se saldrá con la suya? Es posible, pero también lo es que los doloridos por tanto desdén se alcen en rebelión contra quien nunca se ha preocupado por nada más que sus propios intereses personales" (http://www.revista-noticias.com.ar/comun/nota.php?art=3323&ed=1801).
En lo de Capurro, miden fuerzas: "No es simplemente un liderazgo el que se está disputando; es un proyecto político y una forma de expresarlo: nada casual, en ese sentido, fue la referencia de la Presidenta a Boudou como un dirigente no solamente comprometido con un gobierno sino dispuesto a enfrentar a las corporaciones. Es toda una definición política de ésas que no se encuentran en los documentos programáticos sino en las entrañas del conflicto político.
Claro que el armado de la Presidenta no significa -por lo menos no necesariamente- alambrar el propio territorio y declarar la guerra al resto de los componentes de la coalición que hoy gobierna. Malentendidos de este tipo aparecen cada vez que Cristina pone en escena las tensiones internas y demarca territorios. Así fue cuando Moyano amenazó con un paro general del transporte como respuesta a un exhorto judicial que lo perjudicaba. En aquel momento quedaron claras dos cosas: que la Presidenta se sentía en condiciones políticas de enfrentar a quienes privilegiaran intereses sectoriales por sobre los generales y que eso no significaba un portazo terminal para las relaciones entre gobierno y movimiento obrero. Fue un ejercicio hegemónico. La expresión de que se está en situación política de hacerse cargo de los intereses del conjunto" (http://www.debate.com.ar/2011/07/01/4144.php).
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