sábado, 1 de diciembre de 2012

Responden a otra descalificación de Lanata

"En la maraña de notas sobre la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual figura un tópico, entre irónico y peyorativo, acerca de la influencia de un grupo de académicos de comunicación y periodismo en la redacción de la ley aprobada por el Congreso en 2009. Esta prédica, de manera más o menos explícita, deja entrever que dicha participación guiada por una suerte de ingenuidad y/o desconocimiento del tema afectó la calidad de la ley y dificulta su cumplimiento.
Sorprende la falta de evidencia empírica que se presenta al respecto. Lejos del más elemental rigor periodístico, esta vulgata se reitera sin siquiera informar quiénes habrían sido los hipotéticos redactores. Quienes hemos estudiado históricamente el proceso de regulación de los medios sabemos que esto no se corresponde con la realidad y que del equipo redactor participaron juristas con amplio conocimiento en la materia y con competencia en derecho comparado. El proceso de redacción incluyó consultas con actores de la industria y de un sector de los medios comunitarios.
Hay un inconveniente aún mayor. ¿Qué pasaría si se aplicara el mismo razonamiento a otras regulaciones? Problemas como el de la minería o los mercados financieros no serían objeto de atención de geólogos o economistas, sino que habría que dejar que las empresas mineras (el equivalente a “la industria”) o los bancos (que conocen “la realidad del sector”) a través de sus cuadros técnicos se regulen. Pues bien, importa recordar que la Ley de Radiodifusión de 1980, reemplazada por la de 2009, fue fruto de un acuerdo de los radiodifusores privados de entonces con la dictadura militar. Su centralismo, su carácter censor, sus rígidas disposiciones anticoncentración, su adscripción al lucro como única lógica de desarrollo de los medios, su confusión entre Estado y gobierno y su negación de aspectos básicos del derecho a la comunicación configuraron un resultado que difícilmente pueda reivindicarse en el marco del sistema democrático".
Fuente
Algunos ejemplos, de docenas, de Lanata descalificando la ley de Medios por haber incluido aportes desde el ámbito universitario: aquí, aquí, aquí, aquí, aquí
Precisamente, el jueves, en una charla-debate en Río Cuarto, Claudia Ducatenzeiler, coordinadora en el Consejo Interuniversitario Nacional del Programa Polos, daba cuenta de cómo la red federal de universidades está posibilitando la producción y distribución de materiales audiovisuales de todo el país que reflejan las identidades locales a lo ancho del territorio nacional. "Son nuevas voces, no nuevos actores, porque ya somos viejos pero no teníamos pantalla", graficó, antes de recordar que ya hay 50 antenas de televisión digital en todo el país (en Río Cuarto, se inaugura una el 7D) que trabajan de forma mancomunada con los 9 polos tecnológicos y los 40 nodos audiovisuales para construir desde abajo lo que desde arriba se quiere parar con el cepo judicial. "Ya hay 31 producciones. Son 90 horas que necesitan pantalla" y que es un avance para que no todo lo audiovisual se produzca mayormente en Buenos Aires, como sucede actualmente.
De dicho encuentro participó El Profe Romero El Bueno, que también habló de Lanata: "Me ha sorprendido. Lo encontré atacando temas que antes defendía. Me dije: ¿Será un impostor? Aunque nunca me pareció un tipo de izquierda, ha llegado a sostener posturas increíbles como lo de Malvinas. En lo personal, está muy violento".
Ayer a la mañana, en FM Las Higueras, conversamos con Javier. Aquí va la entrevista (en el final de la misma, se refiere al acto de sublevación de Oro y Feinmann contra él en C5N).

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