martes, 30 de octubre de 2012

Rancière y los medios: "Hay que hablar de lo que no se dice y muestra"

"Creo que tanto para los medios como para la universidad no se puede plantear el problema en términos generales del tipo “qué es lo que debe hacer una institución”; sino más bien, qué es lo que podemos hacer desde adentro, si es que estamos en una perspectiva emancipatoria. Hacer esta pregunta es estar en contra de la lógica misma de la institución, que consiste en poner un velo y transformar toda cosa en objeto de saber. Es decir, en objeto de ignorancia. Yo no hablo de lo que tendría que hacer un director de televisión o un rector, sólo puedo hablar de lo que se puede hacer. Y creo que lo que se puede hacer es devolver a la información su materialidad. En los medios de comunicación existe una selección entre las cosas que ocurren en el mundo. Entonces, para mí, de lo que se trata es de hablar de lo que no se dice, de lo que no se muestra. Hacer escuchar la voz que no llega a escucharse; otras voces, las que no solemos escuchar. Hacer escuchar gente que habla, gente que tiene conciencia, gente que puede hablar de su situación. En general, los medios de comunicación dicen “vamos a ver cómo está la gente”, y terminan trabajando con sólo dos o tres frases, presentándolas como un verdadero acercamiento a la realidad. Jamás preguntan a las personas lo que piensan y lo que quieren. Entonces, de lo que se trata es de hacer escuchar esas otras voces como voces de gente capaz de reflexionar sobre su propia vida, sobre su trabajo, sobre sus experiencias. Salir de la lógica en la cual la gente queda atrapada entre dos enunciados, transformada así en material de información. Frente a esto, habría que darles la posibilidad para que sean ellos mismos los que digan las razones de su situación. Otro punto importante sería devolver su potencia a las imágenes, porque también en esto existe la doctrina oficial según la cual habría demasiadas imágenes y estaríamos hundidos en un mundo de imágenes. Creo que esto no es cierto. De hecho, las imágenes de la televisión son en gran medida escasas. Sólo aparecen como “prueba” de este “contacto con la realidad”. No se dejan ver las imágenes de otro modo que como pruebas de un acercamiento al terreno de los acontecimientos. Sería importante dar el tiempo para reflexionar sobre las imágenes. Devolver a estos testimonios –sin palabras– el tiempo necesario para la reflexión, fuera del comentario habitual. Dar el tiempo, entonces, de mostrar lo que no se presenta como conocido de antemano, devolviendo a las palabras y a las imágenes su poder de sorpresa y de invención.
La obra de Rancière se ha convertido en una referencia ineludible en los ámbitos de estudio tanto en el área de las humanidades como en el terreno de la estética y la política. Los cruces entre el pensamiento de Jacques Rancière, Alain Badiou y Ernesto Laclau cifran la discusión contemporánea en torno de los límites y alcances de lo político. Sin embargo, hay que decir que Rancière no coincide con Laclau en su diagnóstico sobre los procesos políticos en nuestro continente: “No conozco mucho lo que ocurre en los países de América latina. Es cierto que tal vez el caso de Bolivia sea el más interesante, porque su reciente proceso político se corresponde con esa idea marxista que dice que los trabajadores deben apropiarse de la máquina del Estado. Y lograron hacerla funcionar. Lo que es cierto que esta toma de la maquinaria del Estado –en buena teoría o en buena práctica– está para preparar su destrucción. Entonces, la ambigüedad que existe, desde mi punto de vista, en los procesos políticos de América latina consiste en que, por un lado, se observa una fuerte movilización popular mientras, por otro lado, estos procesos políticos tienen lugar únicamente a condición de que estos gobiernos populares mantengan ciertas formas. Es lo que ocurre por ejemplo cuando un presidente vuelve a ser electo cada seis años instaurando una relación de tipo paternalista con el pueblo. A eso no lo puedo llamar revolución social”".
Fuente
Apuntes de Rancière en Argentina
Rancière recibió el Honoris Causa de la UNSAM

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