lunes, 6 de febrero de 2012

¿Cuándo se jodió Lucas Llach?

Parecía piola. Es más, se esmeraba en diferenciarse de sus colegas talibanes al reconocerle aciertos centrales en materia económica al gobierno. Hasta tengo un amigo que algún día me dijo: "Rosendo y el hijo de Llach son de lo mejorcito de la derecha". Llegó a la exageración de nombrarme también a Cayetano, y ahí lo paré.
Pero llega el día en el que todo vuelve a su lugar, ese que se sospechaba escondido adrede.
"Las sombras se van haciendo más largas ahora que la luz del alto crecimiento se esconde en el poniente: la inflación; la pérdida gradual de competitividad; la tasa de interés inflada por ese default en la prosperidad que fue la manipulación de las cifras del Indec con que se actualizan los bonos indexados; las regulaciones e impuestos al comercio exterior, no empardados en el mundo capitalista; los controles cambiarios comparables a los que rigen en Venezuela e Irán.
¿Cómo llegamos a un esquema que parece asegurar el final del ciclo económico K tal como lo conocimos? Económicamente, la segunda presidencia de Cristina se inició en los últimos días hábiles previos a la elección de octubre, cuando finalmente llegó ese horizonte tan temido contenido en la frase: "Hasta las elecciones no van a devaluar". La mera posibilidad de una devaluación para corregir el incesante deterioro de la competitividad generó la corrida de octubre y desembocó en los controles cambiarios de noviembre.
El dólar de 3 o 4 pesos de 2003 o 2004 que defendían los teóricos del Tcrae (Tipo de Cambio Real Alto y Estable) generaba un nivel de precios en dólares similar al que hoy se obtendría con un dólar de entre 10 y 14 pesos (según la fecha de que se trate), o la competitividad que hoy se obtendría (dados los movimientos internacionales de precios) con un dólar de entre 7 y 10 pesos.
¿Padecimos una gran confusión colectiva al adoptar el Tcrae como política oficial? No completamente colectiva. Había entonces una alternativa, y es posible establecer una fecha exacta en la que se decidió no adoptarla. La administración Prat-Gay del Banco Central tenía programada la adopción explícita del sistema de metas de inflación -como el de Brasil, Chile, Australia, entre otros- a partir de 2005, que habría implicado una flexibilidad cambiaria en ambas direcciones, no sólo ascendente. Pero por ese motivo fue reemplazado el 24 de septiembre de 2004 por una conducción más manejable para el dúo Kirchner-Lavagna.
¿De qué sirve esta historia contrafáctica? ¿Para qué imaginar hoy lo que pudimos haber sido y no somos: un país emergente de crecimiento alto, inflación baja y sin cepos asociados al temor a devaluar? Sirve para recordar, la próxima vez, una de las lecciones de Robert McNamara en ese delicioso documental llamado The Fog of War : cuando no estamos seguros como país si estamos haciendo lo correcto, miremos qué hace el resto del mundo. Si estamos haciendo algo muy diferente, sospechemos un poco de nosotros mismos".
Fuente
Sigue siendo piola. Pero ahora todo mucho más claro.

4 comentarios:

grace dijo...

SÍ, MIREMOS COMO SE CAE EL RESTO DEL MUNDO Y SOSPECHEMOS DE NOSOTROS MISMOS JA-JA

Pincha Carioca dijo...

Cuándo se jodió? Cuando pasó de ser bloguero a ser columnista. El público es otro y los intereses también. Hay va todo el discursete de la independencia de criterios.

Ernesto A. Bavio dijo...

Qué esperar de un tipo columnista de La Nación, pagado por el Grupo Clarín e IDEA: que juegue a ver quién la tiene más grande -- Bsura humana ---
http://tiempo.infonews.com/nota/144531/de-la-paleodieta-a-la-paleoconducta-polemica-por-una-caza-de-guanacos

juan haumuller dijo...

Qué resto del mundo retardada mental?

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