sábado, 31 de enero de 2015

#Nisman El llanto de Santi Kovadloff

Por Marcelo Cosin
Socio Director de IdelaM (Instituto de la Marca)

"Santiago:
Nos conocemos hace 50 años. Cuando eras el asistente de mi hermano Juan en la agencia de publicidad Agens. De esos días que los dos teníamos un poco más de 20 años recuerdo dos cosas: 1. Me recomendaste leer a un poeta portugués, Fernando Pessoa. 2. Te mostraste cansado de la publicidad.
Muchos años después, tuvimos oportunidad de compartir charlas, a partir de diversas circunstancias sociales o profesionales. Siempre era más que interesante escucharte, preguntarte o leerte, sobre todo, leer algunos de tus libros.
Luego, yo fui tu reemplazante en ATC (Canal 7) como director cuando pasaste a la cancillería. Y tuvimos, por pedido del presidente Alfonsín, una reunión con el Ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, para presentarle un proyecto de charlas o clases a miembros de las Fuerzas Armadas, sobre todo acerca de Comunicación y Democracia. Nuestra propuesta fracasó porque Jaunarena, en una reunión en la que estaba presente el Director de la revista católica Contorno, nos comunicó que no sería bien visto por los directivos del Colegio Militar, que los "profesores", vos y yo, seamos judíos. Por eso, si se incorporaba el director de Contorno, la idea podía prosperar. No prosperó. Nunca te noté indignado por ese rechazo, ni aceptaste reclamarle a Jaunarena el desprecio que nos había ocasionado.
Poco tiempo después, rechazaste el cargo que Alfonsín te ofreció para ocupar en la Unesco en París, porque haciendo cálculos, el puesto no rendía como para dejar tus honorarios como "maestro" de Literatura, charlista, etc.
También tuvimos oportunidad de reunirnos a partir de tu colaboración muy bien paga para la escritura del libro de Marta Oyhanarte acerca del secuestro de su marido Osvaldo Sivak.
También tuvimos oportunidad de trabajar en un proyecto de marketing para obtener que los jóvenes judíos no se alejaran de las tradiciones religiosas y propusimos un programa de televisión que vos debías conducir y que no fue aceptado por los industriales que sostenían el proyecto por los altísimos honorarios que solicitaste.
De los 50 años que nos conocemos, más de la mitad, estaba absolutamente convencido que los dos éramos ateos.
Cuando vos y Eliaschev resolvieron pasar a ser Judíos Activistas, con adopción de los ritos religiosos cuasi ortodoxos, y eso se daba en el contexto de la politización, sobre todo después de los atentados en la embajada israelí así como en la AMIA, siempre pensé que ambos, Eliaschev y vos, arreglaron sendos contratos de participación con los gobiernos de derecha israelí para ser difusores de sus intereses, sus ideas y sobre todo de su poder de dominación.
Cada vez que leía algo escrito por vos en La Nación, lo releía y pensaba: No puede ser. Una persona que te conoce muy bien, desde el ámbito de la Universidad, me explicó que no era nuevo en vos: siempre fuiste un farsante.
Todo explotó cuando aceptaste ser nombrado vicepresidente de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Polìticas, secundando a Manuel Solanet, funcionario importante de la Dictadura Cívico-Militar, en apoyo al genocida Vicente Massot, director del diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca.
Esta última condición, publica y notoria, de apoyo a un genocida, te descalifica, Santiago, para llorar por radio, para hablar de justicia, para denostar al gobierno por antidemocrático. Tus palabras de mal poeta, hablando de la hija de Nisman, arrancando pucheros en Longobardi, y tratándose de ser la última carta que te escribo, no puedo decirte más que esto: Traidor, Mercenario, Mentiroso e Inescrupuloso". Más:
Santi, llamando a indignarse

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