lunes, 27 de enero de 2014

Luego de la devaluación, ahora las patronales del #Campo exigen rebaja de impuestos

"Frantz Fanon, psiquiatra, escritor y revolucionario martiniqués enrolado en el Frente de Liberación Nacional de Argelia, describió, en el imperdible libro "Los Condenados de la Tierra", la radiografía del comportamiento de la burguesía de los países colonizados respecto a las tareas de liberación nacional y anticolonial.
Hoy, cuando entramos en una fuerte disputa por el rumbo que tomará el país, es muy interesante releer aquella caracterización para no esperar "peras del olmo", y redoblar los esfuerzos para fortalecer el desarrollo y la articulación entre la organización popular y el Estado, a la vez que se sale a disputar, con todos los medios posibles, el sentido común de los sectores medios y populares.
"La burguesía nacional no deja de exigir la nacionalización de la economía y de los sectores comerciales. Es que, para ella, nacionalizar no significa poner la totalidad de la economía al servicio de la Nación, decidir la satisfacción de todas las necesidades de la Nación. Para ella, nacionalizar no significa ordenar el Estado en función de relaciones sociales nuevas cuya eclosión se decide facilitar. Nacionalización significa para ella, exactamente, transferencia a los autóctonos de los privilegios heredados de la etapa colonial.
Como la burguesía no tiene ni los medios materiales, ni los medios intelectuales suficientes (ingenieros, técnicos), limitará sus pretensiones al manejo de los despachos y las casas de comercio ocupados antes por los colonos. La burguesía nacional ocupa el lugar de la antigua población europea: médicos, abogados, comerciantes, representantes, agentes generales, agentes aduanales. Estima que, por la dignidad del país y su propia seguridad, debe ocupar todos los puestos. En lo sucesivo exigirá que las grandes compañías extranjeras recurran a ella, ya sea que deseen mantenerse en el país, ya sea que tengan la intención de penetrar en éste. La burguesía nacional descubre como misión histórica la de servir de intermediario. Como se ve, no se trata de una vocación de transformar a la Nación, sino prosaicamente de servir de correa de transmisión a un capitalismo reducido al camuflaje y que se cubre ahora con la máscara neocolonialista. La burguesía nacional va a complacerse, sin complejos y muy digna, con el papel de agente de negocios de la burguesía internacional.
Este papel lucrativo, esa función de pequeño gananciero, esa estrechez de visión, esa ausencia de ambición simbolizan la incapacidad de la burguesía nacional para cumplir su papel histórico de burguesía... En el seno de la burguesía nacional de los países coloniales domina el espíritu de disfrute. Es que en el plano psicológico se identifica a la burguesía occidental cuyas enseñanzas ha absorbido... Como no tiene ideas, como está encerrada en sí misma, aislada del pueblo, mimada por su incapacidad congénita para pensar en la totalidad de los problemas de la Nación, la burguesía nacional va a asumir el papel de gerente de las empresas occidentales y convertirá al país, prácticamente, en un prostíbulo de Europa.
Los propietarios agrícolas exigirán de los poderes públicos que centupliquen a su favor las facilidades y los privilegios de que se beneficiaban antes los colonos extranjeros... No habrá plan de desarrollo, no habrá iniciativas porque las iniciativas que implican un mínimo riesgo, producen pánico en esos medios y desorientan a la burguesía rural vacilante, prudente, que se sumerge cada vez más en circuitos creados por el colonialismo. En esas regiones, las iniciativas se deben al gobierno. Es el gobierno quien las ordena, las alimenta, las financia. La burguesía agrícola se niega a correr el menor riesgo... No quiere trabajar sobre la arena. Exige solidez, rapidez. Los beneficios que se embolsa, enormes si se tiene en cuenta el ingreso nacional, no son reinvertidos. El atesoramiento en el colchón domina la psicología de estos propietarios rurales"".
Fuente

Más:
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3 comentarios:

Mariano T. dijo...

Aca es al revés. Esa burguesía invierte, arriesga, produce, genera las divisas que hay que usar para que la industria importe insumos, y tiene que aportar impuestos discriminatorios, ademas de los normales.

oscar lorca dijo...

en qué país vivís, mariano? Acá la burguesía ni invierte, ni arriesga, ni produce, y las divisas (las poquísimas) que genera las vuelca a la especulación. No leés los diarios de ésta última semana?
Seguimos como en 1870. Los estancieros de aquélla época, dejaban un administrador que les robaba, y se iban a gastarse lo que ganaban en putas y champagne en parís, y de reinversión y ahorro ni les hablaras. Estamos igual.

marcelo ignacio dijo...

Mariano, no sé en tu pueblo, pero en el mío lo que decís de la inversión es mentira. La mayor parte de los dueños de campos alquilan sin riesgo a pooles que manejan guita ajena; guita de gente que sí arriesga, en algo bastante parecido a la timba financiera. Y el riesgo es solamente climático.

Sólo los dueños de los pooles y algunos boludos como yo producen. Los que alquilan no producen nada, viven de sus padres o sus abuelos. Vos ya dijiste que sacaste la guita afuera, ¿sos tan caradura como para incluirte en esa burguesía?

Los productores de granos generan divisas, pero no es a propósito. Como hacen granos, podrían hacer carne o leche, que no generarían divisas.

La guita no va en su mayoría a inversión; en mi pueblo, todos los que tienen guita la tienen por el campo. Veranean en lugares carísimos y viajan a cada rato a Europa o a USA, se compran Mercedes Benz (hay 12, uno cada 600 habitantes), plasmas y otras boludeces importadas. Sólo una pequeña parte se reinvierte: los alambrados se caen a pedazos, no hay un solo silo de metal de menos de 30 años, hay un solo campo (sólo uno) que ha invertido en caminos internos, ninguno en canales. No me jodas...

En cambio, en lo que sí hay un movimiento enorme es en la construcción de casas. Casas caras (no inversión productiva, inversión en sí mismos) para los dueños de campos, casas medianas para la clase media, en su gran mayoría por los Procrear (llevo contados más de 20 adjudicados), casas económicas para laburantes que hace diez años ni hubieran soñado tener casa propia. Cuando voy a buscar un plomero se me caga de risa, viene cuando se le da la gana, tiene trabajo para tirar para arriba. En cambio, no necesito buscar alambrador, se me vienen a ofrecer.

Todos los impuestos son discriminatorios, distorsivos o como les quieras llamar. Es lo que se llama política. Estoy seguro que pertenecés a ese grupo de gente que cree que el estado no debería hacer nada que afectara la sacrosanta voluntad de los que hemos tenido más suerte que la mayoría en el reparto de oportunidades. Pero hacerse el boludo y degradar con la palabreja "discriminatorios" a la herramienta que usa el estado cuando es gobernado por gente que pretende orientar en parte el mercado, la verdad me parece una bajeza.

Marcelo, el gaucho

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