"Cada vez hay más columnistas on line que eligen privar a sus lectores de la posibilidad de comentar sus textos. El circuito de la comunicación termina, para ellos, cuando el mensaje emitido llega al receptor. O, dicho más dramática y familiarmente, cuando los grandes hablan en la mesa, los chicos guardan silencio. Lo que yo digo es lo importante y lo que Usted tenga para decir no sólo es irrelevante sino que me importa un comino. El ejercicio del periodismo cancela la conversación en lugar de estimularla y censura la opinión del lector que lo sostiene.
A todos los leo, les decía, y de todos saco provecho. Siento que de esa forma defiendo el derecho de expresión de absolutamente todos los que desean practicarlo, y no sólo el de los dueños de los medios, sean estatales o privados.
Me gustan las canchas difíciles; no juego para la tribuna, ni me interesa ser ovacionado por el sólo hecho de ser local. La libertad de prensa se construye a partir de la posibilidad que me da un diario con el que no comulgo de publicar esta columna. Pero también, y sobre todo, con la posibilidad de que sus lectores puedan volcar allí sus ideas, sin censuras de ninguna especie. Defiéndanla".
Fuente
Níger, algo más que un ensayo de golpe de Estado
Hace 21 horas

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