domingo, 30 de noviembre de 2014

El #SilencioAtroz del #RelatoAntiK sobre las cuentas secretas en Suiza

Total lealtad con los intereses de sus patrones.
Eso sí: sobre Hotesur, pa' tirar para arriba.
Sólo espacio para desmentidas de los poderosos.
A eso ha quedado reducido el #RelatoAntiK por estos días.
Desde las justificaciones de Lanata (por "inseguridad jurídica") a simples voceros del Poder para desmentir y prometer juicios.
Y elogiosos, claro, de Bonadio, el nuevo héroe. Impoluto.
Si hasta el General Blanck se estira laudatorio: "Bonadio es un hombre de conversación fácil y amena, siempre que se trate de temas que atañen a otros. De sí mismo y de sus cosas habla más bien poco. No es un santo, Dios nos libre y guarde. Tampoco un asceta. Pero sus amigos dicen que no le van a encontrar fisuras. Hace veinte años que vive en la misma casa y nunca lo vimos con un auto último modelo, exageran un poco. Y agregan que a diferencia de otros miembros de la familia judicial –ellos mismos– que suelen ser más desaprensivos respecto de expansiones personales y cautelas patrimoniales, Claudio es un tipo que viene de la política y desde el primer día supo que todo tenía que ser muy prolijo".
"Claudio".
Que hace lo que hace con el respaldo del Papa, quiere instalar Blanck (como en el caso del olvidado Ariel Lijo), tanto en la columna de hoy como en la de ayer (opereta que hizo enojar ayer a Calvo, en Perfil).
Y que La Shewua está sola y enojada.
Pero de las cuentas secretas de sus patrones en Suiza, nada.
Nada tampoco en las columnas del marido de la Canosa, El Colo K y Edu van der Kooy.
Nada.
Tampoco en La Nación. Raro, porque en el listado dado a conocer por la AFIP no aparecía ningún nombre ligado a los Mitre y Saguier. ¿Será por solidaridad periodística?
Apenas si el ladero de Lanata -muy preocupado por la lista de escritores que van a Guadalajara, muy- se permitió un chascarrillo: "A Bonadio no le cierran los números de las declaraciones juradas de la Presidenta, de su socio ni de sus hijos. Se las pidió oficialmente al Gobierno, que pocas horas después sacudió a la opinión pública divulgando la existencia en un banco suizo de 4040 cuentas de argentinos sospechados de evasión. ¿Cómo esconder un elefante? Llenando la cancha de elefantes".
Sí, ya ayer Lanata había hablado del elefante. Y hoy El golpeador de Puertas se la encomilla a "un alto funcionario". ¡Eso es solidaridad periodística intermediática!
Pero el mejor, as usual, fue Joaco, con una anécdota enternecedora: "Dicen que Claudio Bonadio conoce el oficio de juez y tiene instinto de político. Sin embargo, los que lo frecuentan aseguran que en los últimos días recordó sobre todo un viejo consejo de su madre. Obligado a tomar un té de gusto espantoso, el pequeño Bonadio se quejaba del tiempo que le llevaría terminar ese brebaje insoportable. Una oportuna recomendación de su madre, en aquellos tiempos de la niñez, volvió a visitarlo en los últimos días: "Tomalo todo de un solo trago. Hacele frente y no pierdas el tiempo", le dijo".
¿No es para comérselo?
Aunque Fontevecchia no le va en saga, eh: "Bonadio: apellido medieval cuyos orígenes etimológicos se remontan al compuesto de “bon” (buen) y “dio” (Dios). Con la inclusión de la preposición “a” (para) también puede ser “bueno para Dios”".
Sí, así empieza su columna de hoy Fontevecchia...
Ah, no, paren. Que Joaco, a lo Lanata y De la Sota, salió a defender a los pobre evasores argentinos: "El revolucionario cristinismo está aplicando el mismo remedio que el menemismo usó en su época agónica. No sólo nosotros somos malos. Todos son malos. Ricardo Echegaray verá caer sobre su persona decena de juicios de personas nombradas por tener supuestas cuentas en Suiza. Violó el secreto fiscal, no investigó para ver si existió un delito y, encima, dejó trascender nombres. El discurso consiste en hacer creer que es un delito que un ciudadano argentino tenga una cuenta en el exterior. Eso no es cierto. No hay ninguna ley que prohíba esa operación bancaria.
Una decisión correcta de la AFIP debió investigar si se trata, en primer lugar, de datos ciertos. En segundo lugar, debió analizar si esos dineros, en caso de existir, fueron o no declarados ante la agencia impositiva. Y, por último, debió emplazar a los dueños de las cuentas a ponerse al día con el fisco, si se comprobara alguna evasión. Una cosa es, por lo demás, el dinero de privados o de empresas privadas. Otra cosa es el dinero acumulado por funcionarios públicos en el ejercicio de su función en el Estado. No todo es lo mismo".
Algo es algo. No fue toda la columna denunciando a los que afectan al país sacando sus dineros de forma ilegal, pero bueno... Antes que el mutismo clarinista... Estábamos siendo injustos con Joaquín.
Volvamos a las huestes de Fonte, a ver si hay algo, de esas investigaciones pulentas de Perfil, a lo Majul.
A ver.
El único que le dedicó al tema un centimetraje considerable de su columna fue el Dr. Hubris (la mitad del espacio). Vaya reconocimiento.
Por ello, va enterita la referencia, sin chistar y sin remarcar con negrita, nada: "El cartero llama dos veces; Ricardo Echegaray también. Dos semanas atrás trascendió que muchos argentinos habían recibido una intimación de la Administración Federal de Ingresos Públicos en el marco de la denuncia por tenencia de cuentas bancarias en Suiza. En aquella misiva se hacía mención a que, de acuerdo con la base de datos de AFIP y según convenios firmados internacionalmente, los destinatarios tendrían una cuenta no declarada en ese país. Hace menos de 72 horas, las mismas personas recibieron una segunda carta –bastante más intimidatoria y llamativa–, donde se les reclama –con liquidación y saldo incluido– deudas impositivas por cuentas que en muchos casos siempre estuvieron en blanco, y, además, se les atribuye ser dueños de cifras siderales que en realidad no poseen.
Desde esta columna celebramos el control del Estado para velar por los derechos de los ciudadanos y combatir la evasión, pero cuando se monta una campaña para generar un golpe de efecto mediático y emprender una cacería de brujas para ver si cae algún desprevenido, sometiendo a miles de personas que se ajustan a derecho a un tratamiento delincuencial que no merecen, la finalidad es otra. Con un poco de sentido común y algo de información precisa, es fácil develar la maniobra montada por el jefe de la AFIP.
Herve Falciani, ex empleado informático del banco HSBC, está acusado de robar y comercializar una lista de esa institución con información de casi 100 mil clientes de diferentes países. Según sus propias palabras expresadas en conferencia de prensa, Echegaray tuvo la suficiente lucidez para obtener ese listado “a partir del acuerdo con la Dirección de Finanzas Públicas del Gobierno de Francia que le aportó la información”. Como Argentina no tiene aún firmado un convenio de cooperación tributaria con Suiza, el proceder del titular de la AFIP fue, hasta ahí, correcto. Sin embargo, la información tenía en su naturaleza intrínseca un pecado original: en primer lugar, porque proviene de un hecho ilícito o, al menos viciado de sospechas y bajo investigación y, en segundo lugar, porque no se trata de un listado depurado u oficial, sino más bien desprolijo y oficioso. Con la exactitud de un reloj, la precisión y determinación de los suizos terminará de dar por tierra con la iniciativa del titular de la AFIP.
Cuando se analizan en detalle algunos de los diferentes documentos del Federal Department of Finance (FDF) –algo así como la AFIP helvética– se observa que, por ejemplo, “la Ley Fiscal de Asistencia no admite requerimientos basados en datos robados (. . .)”. Especifican, además, que ante una investigación “la autoridad solicitante extranjera no tiene que demostrar la presunta acción, pero tiene que presentar los hechos correspondientes de tal manera que sean lo suficientemente creíble para la autoridad requerida”. Es decir que si algún juez o autoridad de la Argentina, basándose en el listado obtenido por Echegaray vía Francia, a su vez sospechado de haber sido difundido de manera ilícita, emitiera un requerimiento de información a Suiza por la cuenta de un argentino cuyo nombre aparece en ese listado, la iniciativa estaría destinada al fracaso. Esto sin mencionar que, por otra parte, todavía no se ha firmado el convenio de mutua cooperación entre Argentina y el país helvético. El circo derivado de una denuncia más oficiosa que oficial es propio de las tácticas del “Ministerio del Humo” que sigue funcionando dentro del Gobierno".
El resto de columnistas de Perfil (19 en total), como ayer Leuco Metralleta, naninga.
La de siempre: al partir del gobierno la denuncia, esas cuentas son parte del #RelatoK (a pesar de que es información oficial, no rumores, ni datos "recontrarremilchequeados" a lo Lanata y Wiñaski Jr.). Mentiroso y que busca desviar la atención. (El #RelatoK, digo. No, no. Georgie y Nico, no).
Por lo tanto, como empresa periodística, no informo a mis audiencias.
Silencio atroz sobre los chanchullos de mis patrones.
En este blog ya hemos hablado -demasiado- del fin de la objetividad y la independencia en el periodismo.
Esto es otra cosa.
Un estadio superior.
El fin de la inocencia.

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