sábado, 29 de noviembre de 2014

Lanata pasó de atacar a Casey Wander a defender a Pablo Casey

Las revelaciones sobre que sus jefes tienen cuentas secretas en Suiza a través de las cuales ya fugaron miles de millones de dólares del país lo ha llevado a salir a defender a sus patrones, a pesar de que efectivamente se halló #LaRutaDelDinero que tanto el showman ha buscado estos meses.
Entre los evasores seriales figura Pablo Casey, gerente de Relaciones Institucionales, sobrino de Héctor Magnetto y heredero del poder del CEO.
El año pasado, Lucas Morando, en Perfil, contaba: "Casey tiene 46 años, nació en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, y es hijo de la hermana de Magnetto. Se formó desde que tenía 20 años dentro de empresas vinculadas a su tío. Siendo estudiante de abogacía, ingresó a Papel Prensa a fines de 1987. Fue abogado de Radio Mitre, de Cablevisión, del estudio Sáenz Valiente & Asociados y hoy es uno de los gerentes con mayor peso del Grupo: se ocupa de las relaciones institucionales.
Pero en la práctica, Casey es el arquitecto de muchos de los acuerdos que negocia el multimedios con los principales dirigentes políticos del país. Se reúne con aquellos que tienen –y sobre todo que tendrán– un rol clave en el poder: teje relaciones, aceita vínculos comerciales y cristaliza acuerdos.
Casi no existe espacio político de peso que no tenga algún tipo de vínculo con él. Le reconocen su “profunda” capacidad de negociación dentro del massismo, del sciolismo, del macrismo, del denarvaísmo y hasta mantiene estrecha relación con algunos ministros del kirchnerismo. Habla con todos: intendentes, diputados y presidentes de cuerpos parlamentarios. Ha visitado incluso a Sergio Massa, que hoy amenaza la hegemonía K.
“Pablo se está preparando desde hace años para ser el heredero del control de Clarín”, resume un diputado provincial de una fuerza opositora, que por claras razones, pidió no ser nombrado.
En su Chivilcoy natal le dicen desde chico “Cachecha”, así lo llamó durante años Florencio Randazzo, ministro del interior del kirchnerismo. Fueron amigos de la infancia, vivían a dos cuadras y crecieron juntos. Pero la relación se “congeló” hace unos tres años –cuentan cerca de ellos– cuando el Gobierno y el Grupo terminaron de desatar la guerra por la aplicación de la Ley de Medios. Aunque es poco convincente que por sus personalidades, hayan roto el vínculo.
La estructura de jerarquía del grupo Clarín se sostiene con unos ocho directores de área y diez gerentes. En los papeles, Casey se ocupa de las relaciones institucionales, junto a otros tres gerentes que se enfocan en temas de regulaciones y de comunicación externa. Todos están por debajo de Jorge Rendo, director del área.
Los políticos y periodistas del “círculo rojo” –formadores de opinión pública, no sólo del Grupo– que suelen sentarse con Casey le reconocen una particular habilidad a la hora de tejer relaciones con el poder. Se muestra campechano y hasta comienza las charlas hablando de fútbol. No evoca grandes viajes, sino de su gusto por descansar en el campo. Pero, cuando hay que jugar, coinciden, juega.
"Pablo es inteligente y un buen abogado, pero a la hora de negociar es un tipo muy áspero”, confirma un funcionario de peso en la cúpula de un espacio político que gobierna un importante distrito opositor del país y refleja: “¿qué político se va a animar a plantársele al sobrino de Magnetto?”.
Es cierto que desde hace tiempo las decisiones de Clarín son funcionales a una organización jerárquica, como en toda corporación, pero la sangre empuja con fuerza. “Pablo tiene la confianza de Héctor (Magnetto) y cuida sus intereses más que nadie, es su familia”.
Su diálogo es fluido con algunos intendentes tanto del oficialismo como de la oposición. Dos de ellos le confirmaron a PERFIL su sorpresa por haberlo visto sentado en mesas donde se tomaron decisiones en las últimas semanas.
Es cierto que Magnetto tiene dos hijos, que formalmente son sus herederos, pero por ahora, no participan de las decisiones ni del funcionamiento del grupo. Quizá, el CEO de Clarín, ya encomendó a su sobrino la continuidad de su legado".
Igual que ayer en radio Mitre, hoy en su columna en Clarín, Lanata se muestra totalmente alineado en defender a sus jefes, que nada pusieron en la tapa de hoy de sus propios delitos: "El Gobierno decidió traer la manada de elefantes para ocultar el elefante propio: denunció la existencia de unas cuatro mil cuentas en Suiza que habían sido reveladas por un empleado infiel del HSBC en Europa. Hay quienes sostienen que esta reacción fue intempestiva y equivocada: no llegaron a cruzar la existencia de las cuentas con las declaraciones ante la AFIP, y varias de ellas serían cuentas declaradas, con lo cual la denuncia queda sin sustancia.
En el río revuelto también aparecieron cuentas en Suiza de la tropa propia: Alvarez Agis, el segundo de Kicillof, entre otros. El mensaje es claro: nosotros somos chorros, pero ustedes también.
Es obvio que el kirchnerismo no inventó el apriete a los jueces, pero nunca lo había hecho tan evidente ni a la luz del día, lo que quizás marque su nivel de desesperación. Les va a ser difícil tapar el sol con la mano".
Otras eran las épocas de Crítica, cuando Lanata estaba enfrentado con Clarín por el papel de diario, y publicando las denuncias del arrepentido de la JP Morgan, Hernán Arbizu...
Será difícil que Lanata mañana lo lleve al programa de Canal 13.
Gracias a Alejandro Wald por la inventiva

1 comentarios:

Gustavo Marcelo Sala dijo...

"En el río revuelto también aparecieron cuentas en Suiza de la tropa propia: Alvarez Agis, el segundo de Kicillof, entre otros".

Es raro lo de Lanata y lo de Clarín. Algo pasa entre ellos porque lo están tirando a la fieras. Esta misma afirmación del Gordo fue desmentida en el mismo diario en otra página.

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