viernes, 22 de enero de 2016

¿Por qué la Túpac es "paraestatal"?

"Trabajé junto a los tupaqueros en Unidos y Organizados para la campaña de hace dos años en el pueblo. Es mentira lo de dictatorial. Resuelven todo en asamblea. Hasta el cansancio. Se reputean en asamblea, le echan en cara a los que no cumplieron sus faltas, y al final resuelven y siguen adelante. ¿Que la Mili a veces los reputea y les grita? Totalmente cierto. Es una organización surgida de la miseria y de la marginalidad, no del Country de Prat Gay.
Es una organización en la que hay que luchar permanentemente contra la droga y el alcohol, porque es una organización de pobres, de esa gente que La Nación y los periodistas delicados no considera libre, porque son pobres y negros, así que no piensan por sí mismos. Del alcohol los políticos ni hablan en sus campañas, y de la droga hablan todos los demagogos como Macri y Massa, que ya se ve cómo se ocupan cuando los votan.
Son incansables cuando tienen que hacer una tarea, porque desde chicos que saben en serio lo que es trabajar fuerte. Parecen un ejército cuando por ejemplo tienen que instalar la infraestructura de un acto. Si dijeron que a las diez de la noche está listo el sonido, el palco, las sillas, los pasacalles, los carteles, a las diez está listo.
Y no cobran por eso, o en realidad sí. Cuando entrás a trabajar a una de las cooperativas -sea para hacer tu propia casa, a una fábrica, etc.- te lo aclaran: el trabajo es ése y cuando hay que ir a un acto ir a un acto. Ese día no trabajás pero vas al acto. Porque, te lo aclaran, no entrás a una cooperativa, entrás a una organización social que es tuya, y la tenés que defender, porque sin organización social, no tenés ni cooperativa ni trabajo. Eso es lo que no toleran ni la UCR ni el PJ. Fellner se lo tuvo que bancar porque NK y CFK bancaban a muerte a la Túpac, y por eso se quebró el PJ, y por eso odia Morales a la Túpac. Porque es una organización libre del pueblo. Y con esa organización el indiecito no va a agachar el lomo a los políticos, no vuelve al Comité o a la Unidad Básica a recibir la palmadita paternal del doctor en la espalda a ver si le tira un terrenito, unos pesitos, un bolsón de comida, o cualquier cosa que necesite, a cambio de que haga de claque del doctor, que lo vote él y toda tu familia, a ver si llega a intendente, diputado, concejal o lo que sea y le “consigue” lo que necesita, “le cumple”.
Eso, existiendo la Túpac, es cada vez más difícil. Por eso Morales se queja de que la Túpac es el tercer proveedor de empleo de la provincia. ¿cómo no se van a quejar los políticos, Ledesma y tanto patrón con ansia de explotar carne de indio, si ahora cualquier sirvientita, cualquier peoncito te planta y se va a las cooperativas? ¿Cómo conseguir albañiles baratos, si todos se organizan en cooperativas?. Al fin y al cabo, terminar con la Túpac no es más que la reiteración de lo que mil veces se hizo desde hace quinientos años: disolver las comunidades, para que los indios, que son muy vagos, estén totalmente libres de la tiranía de sus caciques, libres y bien cagados de hambre para que bajen el copete y se pongan a trabajar …. para quienes disolvieron las comunidades haciendo las leyes y metiendo palo.
La Túpac no son ni casas, ni bolsones. La Túpac, para los tupaqueros, es DIGNIDAD:
La Túpac es lo que gritan en el cierre de cada acto: el orador pregunta “¿qué somos?” y la multitud responde :“¡Tupaqueros!”, y a continuación el orador pregunta “¿qué queremos?” y la multitud responde “¡trabajo, vivienda, educación!”.
La Túpac es la justicia que se ha hecho por sí misma una raza, un pueblo humillado, explotado, negado y ofendido en sus derechos más elementales durante quinientos años. Y no me digan que exagero. Explíquenme cuál es el misterio de que en una provincia donde el 90 % de sus habitantes son morochos, de piel cobriza y rasgos indígenas, todos los gobernadores y vices, por hablar de los cargos más notables, han sido hasta ahora blancos como la leche.
Y por suerte, por una gran suerte, la que ha creado eso ha sido una mujer, india, ex puta, que habla con marcado acento aymara. Una india que cuando un nuevo asentamiento corta la ruta para pedir agua y electricidad se va allí y el corte no se levanta hasta que aparece un funcionario que da la cara y se compromete a solucionar el tema. Una india que dice que “con esos de saco y corbata no soy ni seré amable, porque no son amables con la gente ¿o es ser amable tener a la gente sin luz y sin agua?”.
El odio de clase, las infamias que elabora el resentimiento pequeñoburgués y fascista no son nuevos. Son los mismos insultos dirigidos a Eva y a Cristina, pero más sañudos, porque encima, aquí se trata de una mina que se alzó de bien abajo, pero rompió la ultima barrera tolerable: no sólo es mujer, es india. Y los insultos y mentiras pueden ser hasta inverosímiles, total, qué saben de Jujuy en la Pampa Húmeda, si hasta ni el apellido de Milagro lo saben, y hoy el nazibolchevique de Del Caño llama a defender a Milagro SalaS, clara señal que de oídas si acaso sabe algo de la Mili, y que lo único que le importa es explotar la situación que él mismo contribuyó a crear; porque el hambre, la lucha y el dolor por los muertos lo pusieron, lo ponen y lo pondrán esos seres de carne y hueso que se levantan dignificados sobre su propia lucha y no las abstracciones proletarias de la revolución de las galaxias.
A los que les molesta la disciplina de la Túpac, tienen una muy simple solución: no se metan en la Túpac, que además seguro que no lo necesitan. Nadie obliga a nadie a meterse en la disciplina del ejército, de los monasterios y de muchas organizaciones más que exigen una determinada disciplina. En el caso de la Túpac esa disciplina apunta a un fin: recuperar la dignidad mediante el trabajo defendiendo la organización que garantiza la existencia de ese trabajo.
Y de paso, se llega al colmo de la inmoralidad, cuando Gerardo Morales, un ladrón de siete suelas cobarde, que se ha enriquecido sin poner la cara, porque de enriquecer a toda la familia prendido a las mil prebendas que obtiene del Estado se ocupa su hermano, se llega al colmo de la inmoralidad, cuando Morales se atreve a hablar de dinero faltante de la Túpac. Se sabe perfectamente dónde está el dinero porque se lo ve en viviendas, fábricas, escuelas, clínicas y piletas de natación climatizadas. La Túpac incluso construye viviendas a menor costo que las empresas privadas, porque no se curra material. Al contrario, con lo que le han dado para cada vivienda, abaratando costos, es que ha levantado las fábricas con las que abarata más aún los costos, y ha levantado las escuelas, las clínicas y las piletas para que los chicos pobres también puedan ir a nadar".
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1 comentarios:

Juan Pacherco dijo...

Ahi nomas, al ladito, lo tenès a Luciano, que analiza lo mismo, pero desde el peronismo blue. Bueno....confiesa que vive en Burkina Faso....¿que pedirle?. Otro de los intelectos orteños que jamas han visto con sus proipios ojos la realidad de la Argentina Profunda, y elaboran gansadas supuestamente teòricas sobre la "alta polìtica"...De estos, vamos a tener que ocuyparnos tambien...

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