domingo, 31 de enero de 2016

El colmo: comunicado del gobierno se transforma en columna de opinión de La Nación

Iba a ocurrir: tanta coordinación y protección de Clarín y La Nación para con el gobierno que supieron conseguirse tenía destino de parodia.
Un comunicado firmado por el comisario Hernán Lombardi -alertando que los periodistas echados de radio Nacional iban a atacar la libertad de expresión (sí, así de gracioso e impune) al intentar regresar mañana lunes a sus puestos de trabajo- fue presentado por Clarín como un comunicado del gobierno macrista, mientras que el mismo apareció como columna de opinión de Lombardi (con todo lo que eso implicaría en sí, es decir, un funcionario nacional escribiendo como columnista en un medio supuestamente independiente) en La Nación.
¿O fue al revés: una columna de Lombardi en La Nación tiene ya rango de comunicado gubernamental?
La situación se torna aún más insólita si se advierte que la misma soslaya los ataques del macrismo-radicalismo-carriotista a las voces que no le cierran en su relato y que son presentadas como propagandistas de un regímen dictatorial anterior, dignas del escarnio público.
Clarín: "Resistiéndose a la decisión de las nuevas autoridades de Radio Nacional, Cynthia García y otros periodistas que fueron desvinculados de la emisora anunciaron a través de las redes sociales que el próximo lunes se presentaran para "conducir" sus programas, que ya fueron discontinuados para la grilla de 2016. El Gobierno los acusó de "amenazar la libertad de expresión" y reiteró su potestad de "revisar y modificar" la programación.
"El lunes a las 7 de la mañana voy a ir a R.Nacional a conducir 'A cara lavada' (como corresponde al contrato que tengo firmado)", avisó García en su Facebook. A sabiendas de que las nuevas autoridades no le permitirán el ingreso, agregó enseguida: "Obviamente no lo van a permitir como tampoco a Roberto Caballero, Carlos Barragán, Nora Veiras, Mariana Moyano y Jorge Halperín. Así que iremos igual, con escribano público, para que quede en acta".
García dijo ser víctima de "censura" y convocó a una movilización frente a la puerta de la radio, ubicada en Maipú 555.
El Gobierno, a través de un comunicado del Ministerio de Medios Públicos de dirige Hernán Lombardi, apuntó que "García y otros integrantes de 678 amenazan a la libertad de expresión y a la ciudadanía con ingresar por la fuerza".
"Después de tanto tiempo de uso irrestricto del poder se creen dueños de lo que es de todos", consideró. Y recordó que la "regla básica de los medios de comunicación en Argentina y en cualquier lugar del mundo es revisar y modificar sus programaciones cada año. Negarlo llevaría a estar viendo en la TV actual a Jacinta Pichimahuida o escuchando en la radio a Tarzanito".
Asimismo, calificó como "un verdadero chantaje pretender que sigan intactos los supuestos contratos artísticos firmados a último momento por la anterior gestión", al mando de María Seoane. "Sería como atarles las manos a las nuevas autoridades que sólo podrían "administrar" lo que decidieron sus anteriores inquilinos", completó".
La Nación: "Cinthia García y otros "periodistas militantes" amenazan a la libertad de expresión y a la ciudadanía pretendiendo ingresar por la fuerza este lunes a Radio Nacional, según ellos mismos informan desde sus redes sociales. Después de tanto tiempo de uso irrestricto del poder, se creen dueños de lo que es de todos.
La regla básica de los medios de comunicación en la Argentina y en cualquier lugar del mundo es revisar y modificar sus programaciones cada año. Negarlo llevaría a estar viendo en la TV actual a Jacinta Pichimahuida o escuchando a Tarzanito en la radio.
Pretender que sigan intactos los supuestos contratos artísticos firmados ilegítimamente por la anterior gestión es un verdadero chantaje. Sería como atarles las manos a las nuevas autoridades que sólo podrían "administrar" lo que decidieron sus anteriores inquilinos.
¿De verdad creen que se hace censura porque se modifica la programación y no se los elige a ellos para integrarla? ¿Tan exitosos y buenos se sienten que no admiten que otros puedan expresarse en la radio pública? Además de ser sectarios y fanáticos, exhiben una soberbia poco frecuente.
La comentarista política que tuvo el privilegio de trabajar simultáneamente en varios medios públicos, percibiendo suculentos honorarios, descubre ahora que "el periodismo objetivo no existe". Nadie habló de objetividad, por cierto. Pero, ¿tampoco existen el pensamiento crítico, ni la diversidad de voces, ni la búsqueda de la verdad? ¿Será posible que la columnista considere que su voz, y la de la gente que tiene su misma ideología, es la única que debe escucharse? ¿No le interesa a esa comentarista escuchar a gente que, perteneciendo a otras corrientes del pensamiento, quizá tenga algo interesante para decir? ¿Nunca escuchó la comentarista ese dogma básico del buen periodista que consiste en buscar varias fuentes para llegar lo más cerca posible de la verdad o las verdades existentes? Otra vez la soberbia. La columnista, por lo visto, se siente una elegida para determinar dónde está el Bien y dónde está Mal. Eso es mesianismo puro.
La misma comentarista-militante dice ahora que "resistir es combatir". Este abuso de vocablos lastima la sensibilidad de la sociedad argentina. Si ella está "resistiendo y combatiendo" ¿Qué lugar le queda en la historia a los que soportaron dictaduras, cárceles, desapariciones y asesinatos? Es de una enorme arrogancia auto postularse como mártir en un país que ha sufrido tantas vejaciones. Gente que cobró fortunas gracias a los dineros de la gente administrados por el Estado tendría que tener la delicadeza de cuidar sus palabras. Han tenido la suerte de crecer en democracia, deberían ser respetuosos de aquellos que no pudieron gozar de ella y de los que perdieron su vida para conseguirla.
Hablar de despidos en Radio Nacional es falso, a menos que algunas de las personas funcionales a la gestión anterior busquen -mediante falsos contratos- encubrir relaciones laborales, para luego reclamar suculentas indemnizaciones que deberían ser soportadas por la sociedad argentina.
Las nuevas autoridades de Radio Nacional armarán su programación 2016 con criterio profesional, respetando el pluralismo de voces. No hay censura ni discriminación en esa selección. Nadie está estudiando los "antecedentes ideológicos" de los equipos que integrarán la programación de este año, sino su calidad para cumplir lo mejor posible el cometido de hacer una radio mejor. Es extraño que, quienes han tenido papeles decisorios en la programación anterior, no se pregunten por qué no hubo durante la última década voces distintas a las del oficialismo en los medios públicos.
Hasta donde yo se quienes hablan ahora de censura jamás emitieron opinión sobre cómo fueron las coberturas periodísticas de los medios públicos en casos tan resonantes como la tragedia de Once o la muerte del fiscal Alberto Nisman. En muchos países del mundo, la gente escucha sus emisoras públicas o espera que las agencias oficiales digan cómo fueron los hechos para conocer si una noticia es verdadera o falsa. ¿Sucede eso en la Argentina? ¿Sucedió eso en la Argentina de la última década?
Nosotros vamos a trabajar para que los medios públicos vuelvan a ser creíbles. Para eso, la sociedad deberá percibir cambios considerables: que ya no son utilizados para hacer propaganda, sino para brindar información de calidad; que no se deciden los temas a analizar por la conveniencia del poder de turno, sino por los que dicta la realidad y los intereses de la población; que se puede disentir sin aniquilar la voz del otro; que se puede hablar aunque se piense distinto; que el que sostiene una idea pueda sostenerla sin necesidad de aplastar al que sostiene la contraria. Ese es el verdadero concepto de libertad.
Nadie es dueño de toda la verdad, no hay verdades superiores a otras. En Radio Nacional, como en todos los medios públicos, la sociedad se tiene que sentir representada. Nosotros cumpliremos, con humildad pero con firmeza, el rol que nos ha dado la ciudadanía al confiarnos la administración de los bienes del Estado. Y nos guía un concepto que le hemos "robado" a la presidenta Michelle Bachelet: "En Argentina no sobra nadie". Vamos a construir medios públicos verdaderamente pluralistas, que expresen al país federal y en los que la sociedad pueda confiar".

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