De León: "“Hace más de 1 hora navega en aguas internacionales, rumbo a la Argentina. La esperamos en Mar del Plata el 9 de enero”. Ése fue el último tuit que escribió la Presidenta de la Nación. Fue el 19 de diciembre, a las 16:26 horas y tenía como referencia el regreso al país del buque escuela Fragata Libertad.
No hubo así, mensaje navideño por las redes sociales ni cadena nacional de la mandataria.
Tal vez por caracterizar a Papá Noel de “personaje transplantado” y decir que ella iba a por Los Reyes Magos, la jefa de Estado no recurrió ni a las redes sociales ni a un mensaje grabado para televisión de modo de saludar a los argentinos y argentinas.
Recluida en su provincia, primero en Calafate y luego en Río Gallegos, no hubo ninguna mención tampoco para la difícil situación vivida en diferentes puntos del país con saqueos, cientos de detenidos y la habitual aparición rimbombante del secretario de Seguridad y virtual ministro del área, Sergio Berni".
Van der Kooy: "Hubo otro silencio, además del habitual de Cristina Fernández cada vez
que afronta un desafío inesperado, que podría ayudar a comprender la
dimensión del impacto político que provocaron los desórdenes sociales
que prologaron la Navidad. Aquel otro silencio estruendoso, valga la
paradoja, corresponde al peronismo.
El incremento de la violencia, el delito y el narcotráfico estarían
desnudando algunas incompetencias paralelas del Gobierno: la política de
seguridad, por un lado; y un asistencialismo que no modificó la
estructura social de la Nación sino que consolidó, en diez años de
crecimiento económico, playones de marginalidad y pobreza.
Ese diagnóstico empieza a ser compartido por gran parte del peronismo, que toma distancia de las adversidades cristinistas y maquina los tiempos de la sucesión presidencial".
Moreno: "Estruendoso fue el silencio de la doctora de Kirchner. Pareció como si, de pronto, dos muertos en Rosario tuvieran menos valor que igual número en Capital o en el conurbano. Y que tamañas tragedias no merecieran siquiera un comentario de la titular del Ejecutivo.
Sobre todo porque la Presidenta no se caracteriza por su parquedad. Por el contrario, usa la cadena nacional para anunciarnos hechos y proyectos sin especial relevancia institucional. Y pronuncia discursos a repetición, ilustrándonos, por ejemplo, sobre las virtudes afrodisíacas de la carne de cerdo o abrumándonos con cifras del INDEC, que no hacen más que demostrarnos la felicidad que, sin darnos cuenta, nos embarga.
Pero no. La Presidenta, refugiada en El Calafate, prefirió el silencio a llevar calma , con la autoridad que le confiere su 54% de votos, a la población. Extraño mutismo el de una dama tan dada a la oratoria que, frente a una peligrosa conmoción social, eligió no decir ni mu".
miércoles, 26 de diciembre de 2012
martes, 25 de diciembre de 2012
Dorfman y el "no hacerle el juego al enemigo"
"Durante un tiempo me dejé convencer por el argumento de que no podemos “hacerle el juego al enemigo”, un argumento que tiene mucha fuerza cuando el enemigo mata y exilia y desaparece y atormenta a tu pueblo y a tus amigos. Pero llegué a la conclusión de que si no decía la verdad tal como la entendía, en ese caso sí que le estaba haciendo el juego al enemigo. Y, de paso sea dicho, no me gusta mucho eso de plantear el mundo como un enfrentamiento perpetuo con enemigos, dividiendo a los seres humanos entre un “nosotros”, los que tenemos toda la razón y un “ellos” que están totalmente equivocados. Ese camino deshumanizante es de perdición. Lo que no significa dejar de lidiar por aquello en que uno cree. Claro que no fue mi fuerte la tolerancia durante muchísimos años y espero que haya logrado desmenuzar en el libro con dolor y sinceridad cómo llegué a convertirme en la persona compasiva que ahora (creo que) soy".
Fuente
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lunes, 24 de diciembre de 2012
Felicidades para los que crean que no tienen nada para festejar
Será obscena la alegría de los que tengan todo eso que debemos desear tener.
Será ofensiva la felicidad de a los que todavía las pérdidas no los hayan herido.
Será insultante la despreocupada sonrisa que no recuerda al que solo llora.
Será humillante la ventaja de los que crecieron en materialidades inútiles e inútilmente.
Será ese agravio gratuito la prueba de tanta indiferencia ante lo demasiado que falta.
Es ésta una débil disculpa, disimulada en la propuesta de encontrar un bálsamo en la mala.
La que pasa más tarde, pero que se siente para siempre.
Será la buena ese instante de gracia, merecido ante la lucha que no acaba nunca.
Salud a ustedes.
Y perdón, de nuevo, por la irrespetuosa desfachatez.
¡Suponer que podrán y/o desearán leer este torpe post!
El sentir la necesidad de no olvidarlos quizás no justifique la buena intención...
Será ofensiva la felicidad de a los que todavía las pérdidas no los hayan herido.
Será insultante la despreocupada sonrisa que no recuerda al que solo llora.
Será humillante la ventaja de los que crecieron en materialidades inútiles e inútilmente.
Será ese agravio gratuito la prueba de tanta indiferencia ante lo demasiado que falta.
Es ésta una débil disculpa, disimulada en la propuesta de encontrar un bálsamo en la mala.
La que pasa más tarde, pero que se siente para siempre.
Será la buena ese instante de gracia, merecido ante la lucha que no acaba nunca.
Salud a ustedes.
Y perdón, de nuevo, por la irrespetuosa desfachatez.
¡Suponer que podrán y/o desearán leer este torpe post!
El sentir la necesidad de no olvidarlos quizás no justifique la buena intención...
Deseo navideño: que "los medios" se animen a decir que la objetividad no existe
"¿En verdad, la “realidad” necesita ser defendida? ¿De qué y de quién? Según dicen, de Nietzsche, aquel peligroso revolucionario, para el cual “no existen hechos sólo interpretaciones”. ¿Pero quién le teme a la interpretación? Y una vez más: intente sustituir la palabra verdad por la palabra realidad en muchas expresiones de las que no podemos prescindir. “A decir realidad...”. O: “En realidad os digo”. O también: “Estoy dispuesto a morir por la realidad...”. Si reflexionamos, toda la diferencia reside en el hecho de que la verdad siempre es dicha, mientras que la realidad está ahí delante y basta. Y aquí vuelven a escena Kant y la interpretación; para ser dicha, la verdad necesita de un sujeto que la diga. ¿Quién dice la verdad, empero, y quién describe “las cosas como son”, por ende la realidad como tal, cierto? Se sabe que un mapa totalmente idéntico al territorio no sirve para nada, coincidiría con el territorio mismo. Para ser útil, debe elegir una escala, un punto de vista, un tipo de cosas que muestra (por ejemplo, la altimetría o las diferencias climáticas). ¿No se podrá, en ese caso, hablar de interpretación? Está bien, es la respuesta, pero las cosas que muestra con preferencia a otras “están”, no se las inventa. De acuerdo, pero ¿que “estén” puede considerarse un “hecho” fuera de toda interpretación? Cierto, ¿pero quién podría decirlo, si no en nombre de otra interpretación? Que haya un mapa “no interpretativo” al cual hacer referencia ¿no será un “hecho” aceptado convencionalmente para no ir hasta el infinito?.
Parecería que sin el fundamento de una verdad última “objetiva” (independientemente de lo que eso signifique), que todos deben o deberían admitir, no puede haber verdadera moral ni verdadera lucha contra la mentira de la propaganda o de la superstición".
Fuente
Parecería que sin el fundamento de una verdad última “objetiva” (independientemente de lo que eso signifique), que todos deben o deberían admitir, no puede haber verdadera moral ni verdadera lucha contra la mentira de la propaganda o de la superstición".
Fuente
domingo, 23 de diciembre de 2012
Florencia Etcheves (TN): "Voté por Néstor y Cristina"
"Al principio no podía creer las agresiones, que me pidieran los nietos. Me parecía un chiste, de mal gusto. Toda una locura, todo demencial. Me parece que mucha que se equivoca, que no le gusta o se enoja con un medio e inmediatamente piensa que los que trabajan en él son los dueños, y confunden empresa con laburante. Por otro lado, a mí me piden que baje los precios de Cablevisión, que se me cuelga Fibertel, que no anda el audio de Canal 13, que devuelva los nietos, que soy cómplice de golpes tántricos, imaginarios de los que hay ahora, que los gendarmes se amotinaron por leer un título de TN. Yo no tengo tanto poder. Hay mucha ignorancia.
El espíritu de la ley de Medios parece que está bueno. Pero creo que está hecho por gente que de buena voluntad pensaron una ley pero en su vida entraron en un canal de tv. No tienen idea de la industria. Que piensan que con un potus y una mesa se hace un canal de televisión. Le hicieron creer a la gente que cualquier persona puede tener acceso a una licencia de televisión y montar un canal. Suena lindo esto de decir que haya más voces. "¿Estás de acuerdo con los niños con hambre?". ¡Y, sí! Pero cuando dicen "todas la voces", ¿con qué certeza defendemos esto si no sabemos si todas las voces no van a decir lo mismo? La ley claramente no contempla intromisión en los contenidos. ¿Cómo sabemos que van a decir cosas distintas entonces?
Lo de la adecuación de oficio no sé cómo es. Ante una voluntaria uno sabe con qué cosas decide la empresa quedarse, pero en el punto nuestro no sabemos qué va a ocurrir. No se sabe si se va a hacer efectiva la adecuación de oficio que anunció Sabbatella. La verdad que no sabemos.
Mi marido es kirchnerista, pero hay cosas que no le gustan mucho. No es un fundamentalista onda "Crispasión". Los dos votamos a Néstor. El gobierno de Néstor me pareció el mejor gobierno que hemos tenido en democracia. Luego votamos a Cristina, por lo de la continuidad. Fue pasando el tiempo y hay muchas cosas que me dejaron de gustar. Él es como más terco y ya cuando comenzó la pelea con el Grupo Clarín, nos divertimos mucho: "Callate, Corpo; esclava de Magnetto", me dice en chiste. Y yo le contesto: "Salí choripanero".
Uno de los recuerdos lindos del kirchnerismo que tengo es una sensación: el votar convencida a alguien. No a Néstor. Porque venía de la mano de Duhalde. No me arrepentí. Pero cuando voté a Cristina la primera vez -y única- lo hice convencidísima de lo que hacía. Nunca me había pasado. Después, no me volvió a pasar. En las últimas elecciones voté horrible. El ballotage es lo peor del mundo cuando a ninguno de los dos candidatos los habría votado para nada.
Hoy, votaría a Altamira en 2013. ¿A quién querés que vote sino?".
El espíritu de la ley de Medios parece que está bueno. Pero creo que está hecho por gente que de buena voluntad pensaron una ley pero en su vida entraron en un canal de tv. No tienen idea de la industria. Que piensan que con un potus y una mesa se hace un canal de televisión. Le hicieron creer a la gente que cualquier persona puede tener acceso a una licencia de televisión y montar un canal. Suena lindo esto de decir que haya más voces. "¿Estás de acuerdo con los niños con hambre?". ¡Y, sí! Pero cuando dicen "todas la voces", ¿con qué certeza defendemos esto si no sabemos si todas las voces no van a decir lo mismo? La ley claramente no contempla intromisión en los contenidos. ¿Cómo sabemos que van a decir cosas distintas entonces?
Lo de la adecuación de oficio no sé cómo es. Ante una voluntaria uno sabe con qué cosas decide la empresa quedarse, pero en el punto nuestro no sabemos qué va a ocurrir. No se sabe si se va a hacer efectiva la adecuación de oficio que anunció Sabbatella. La verdad que no sabemos.
Mi marido es kirchnerista, pero hay cosas que no le gustan mucho. No es un fundamentalista onda "Crispasión". Los dos votamos a Néstor. El gobierno de Néstor me pareció el mejor gobierno que hemos tenido en democracia. Luego votamos a Cristina, por lo de la continuidad. Fue pasando el tiempo y hay muchas cosas que me dejaron de gustar. Él es como más terco y ya cuando comenzó la pelea con el Grupo Clarín, nos divertimos mucho: "Callate, Corpo; esclava de Magnetto", me dice en chiste. Y yo le contesto: "Salí choripanero".
Uno de los recuerdos lindos del kirchnerismo que tengo es una sensación: el votar convencida a alguien. No a Néstor. Porque venía de la mano de Duhalde. No me arrepentí. Pero cuando voté a Cristina la primera vez -y única- lo hice convencidísima de lo que hacía. Nunca me había pasado. Después, no me volvió a pasar. En las últimas elecciones voté horrible. El ballotage es lo peor del mundo cuando a ninguno de los dos candidatos los habría votado para nada.
Hoy, votaría a Altamira en 2013. ¿A quién querés que vote sino?".
sábado, 22 de diciembre de 2012
#Saqueos: La madurez democrática y el cementerio de la pobreza
Por Juan Pablo Escudero
"Escribo en primera persona y desde la mezcla más absurda de contradicción interna, marcada por una impotencia brotada de tanto desentendimiento. Durante mi corta militancia, he defendido contra todos y todas las movilizaciones de los pueblos, porque entiendo que ahí, juntos, organizados, unidos construyen su propia historia, se vuelven fuente de política y derecho.
Hoy que la realidad me enfrenta a una construcción distinta decidí indagarme para no negarme ciegamente a lo simple: ¡¿HAMBRE O DESESTABILIZACION?!
Rápidamente, se me viene a la mente lo que me motivó a elegir mi futuro, la gran impotencia del 19 y 20 de diciembre de 2001, hace ya 11 años atrás, e inmediatamente pienso: ¿por qué hoy? ¿Por qué la gente salió anoche? ¿Es casualidad que todo surja en la misma fecha? Por mi edad, y en política, ya no se me permite creer en la casualidad y he caído en la comprensión de que se han burlado de las fechas más fatídicas de la historia argentina. Tengo presente por esos días cómo la prensa francesa hablaba de la Yugoslavia argentina, de cómo había desaparecido como país y de lo que surgiría sería un no sé qué.
Qué tiene Bariloche para que comience a manifestarse allá esta suerte de movilización colectiva de la sociedad. Y allí no puedo dudar de que Bariloche es el reflejo más cruel de la bipolaridad económica que alimentó a este país bajo el fatídico Consenso de Washington. Es en ese lugar donde se manifiestan más sanamente las diferencias de clase entre una Bariloche de egresado, de boliche, de pudientes y una Bariloche de hambre, exclusión y olvido. Justo allí donde se esconde todo lo que no se deja ver en las sociedad, muy cerquita de la urbe rica, pero lo sufrientemente arriba de los cerros como para que no se vea.
Y si Bariloche tiene las condiciones intrínsecas para convertirse en un estallido social, ¿por qué dudar de que esto sea genuino? Me propuse indagar y así lo haré: si el pueblo tiene hambre, exclusión, pobreza, ¿por qué encapucharse? ¿Por qué entrar, romper, robar y huir? No caeré en la obviedad de pensar en lo que robaron, porque uno cuando no tiene desea todo lo que este mundo consumista nos propone y nos obliga como criterio de felicidad. Sin embargo, es en este momento cuando más asco siento al pensar que es la utilización política más repugnante de la pobreza. Por dos motivos: el primero, por la cercanía con la que se da el golpe en relación a los asentamientos/barrios "pobres" de Bariloche, y en segundo lugar porque se abrieron las puertas, se penetró la defensa y se huyó para que esa necesidad que está, que convive con la resignación de esa gente aflore y salgan enceguecidos a conseguir la igualdad que este modelo de mercado les ha negado por tanto tiempo.
Y esto me permite seguir explicando el resto de los lugares donde se produjeron.
Tengo presente en mi mente, como campanas que resuenan al lado del dolor y la injusticia, las palabras entrecruzadas y de un escaso español de aquel comerciante oriental que en el 2001 había perdido todo y protagonizó sin saberlo uno de los emblemas de aquel fatídico período llorando e implorando frente a las cámaras, mientras veía desaparecer sus sueños inmigrantes en las tierras argentinas. Y esto me explica el por qué de los súper chinos, era una constante en esta tarde tratar de entender por qué a estos supermercados y no a otros emblemas del hambre como el McDonald's, por ejemplo.
Tengo que sumar también a este sin fin de casualidades que se haya elegido el Carrefour, que también para los desmemoriados fue emblema de los saqueos más feroces de aquellos fatídicos 19 y 20 de diciembre. Sin dudas que en estas casualidades hay demasiados lugares y fechas emblemáticas como para que pueda creerse en algo espontáneo.
En conclusión: siento en primer lugar el dolor de ver que mentes inescrupulosas han logrado enfrentar pobres contra pobres nuevamente, porque lo que quedó después de estos sinvergüenzas, que -ahora lo digo con todas las letras- robaron y huyeron, es el pueblo, el que erróneamente no logró controlar su impulso y formó parte de la utilización más atroz de la pobreza en el mundo. Tengo también una gota de esperanza al ver gente que sólo miraba, que no vio la puerta abierta de un negocio y sin medir palabras corrió a sacar, simplemente algo. Hablé de lugares emblemáticos y cuando digo de peleas de pobres contra pobres quizás este recuerdo esclarezca algo de todo esto: la imagen del 19 y 20 fue la plaza de aquel 2001 con una brutal represión, en los barrios porteños, foto olvidada hoy en día, la gente se armaba en sus casas, en los asentamientos, que yo por esta extraña y rara capacidad de creer en la esperanza y el amor, llamo hogares, porque se corría la bola de que los de otros asentamientos venían por sus nadas, sí, por sus nadas, por la poca nada que tenían para que les saquearan. Hoy se enfrentan con otros que resisten, que son mucho más pobres pero por su pasado y es la fuerza policial, que debe defender como suyo y a costa de sus vidas patrimonio privado. No tengo dudas de que hoy se buscó caos, y por sobre todo represión, se incitó a la represión descaradamente, sin escrúpulos. Fuimos una vez más enfrentados entre nosotros por porciones de poder, minuciosamente preparado, en un trabajo extraordinario de quien lo haya hecho por cómo se eligieron los lugares, las fechas y las formas. Lograron correr el miedo porque cae la noche y con ello los recuerdos, pero no tomaron en consideración que hoy somos "algo" más maduros.
Dos cosas quiero destacar antes de terminar. En primer lugar, la extraña protección que brindaron los medios a esto que bien podría haber sido una campaña mayor, sin titulares como los de robos organizados que hubieran generado un caos y esa sensación de anarquía que pensaron los gestores de este brillante intento.
Y por último, la risueña conferencia de prensa que celebraron las líderes sindicales, en las que se animaron a amenazar para defenderse de algo que nadie aún pudo probar. Es muy triste ver a PABLO MICHELI al lado de tanta gente que no merece mis respetos.
En fin; hoy me duele este intento y por sobre todo me duele que debo contar dos muertos más, dos personas que han perdido su vida, dos desconocidos para mí que pasan a engrosar la triste cuenta de la madurez democrática y el cementerio de la pobreza".
"Escribo en primera persona y desde la mezcla más absurda de contradicción interna, marcada por una impotencia brotada de tanto desentendimiento. Durante mi corta militancia, he defendido contra todos y todas las movilizaciones de los pueblos, porque entiendo que ahí, juntos, organizados, unidos construyen su propia historia, se vuelven fuente de política y derecho.
Hoy que la realidad me enfrenta a una construcción distinta decidí indagarme para no negarme ciegamente a lo simple: ¡¿HAMBRE O DESESTABILIZACION?!
Rápidamente, se me viene a la mente lo que me motivó a elegir mi futuro, la gran impotencia del 19 y 20 de diciembre de 2001, hace ya 11 años atrás, e inmediatamente pienso: ¿por qué hoy? ¿Por qué la gente salió anoche? ¿Es casualidad que todo surja en la misma fecha? Por mi edad, y en política, ya no se me permite creer en la casualidad y he caído en la comprensión de que se han burlado de las fechas más fatídicas de la historia argentina. Tengo presente por esos días cómo la prensa francesa hablaba de la Yugoslavia argentina, de cómo había desaparecido como país y de lo que surgiría sería un no sé qué.
Qué tiene Bariloche para que comience a manifestarse allá esta suerte de movilización colectiva de la sociedad. Y allí no puedo dudar de que Bariloche es el reflejo más cruel de la bipolaridad económica que alimentó a este país bajo el fatídico Consenso de Washington. Es en ese lugar donde se manifiestan más sanamente las diferencias de clase entre una Bariloche de egresado, de boliche, de pudientes y una Bariloche de hambre, exclusión y olvido. Justo allí donde se esconde todo lo que no se deja ver en las sociedad, muy cerquita de la urbe rica, pero lo sufrientemente arriba de los cerros como para que no se vea.
Y si Bariloche tiene las condiciones intrínsecas para convertirse en un estallido social, ¿por qué dudar de que esto sea genuino? Me propuse indagar y así lo haré: si el pueblo tiene hambre, exclusión, pobreza, ¿por qué encapucharse? ¿Por qué entrar, romper, robar y huir? No caeré en la obviedad de pensar en lo que robaron, porque uno cuando no tiene desea todo lo que este mundo consumista nos propone y nos obliga como criterio de felicidad. Sin embargo, es en este momento cuando más asco siento al pensar que es la utilización política más repugnante de la pobreza. Por dos motivos: el primero, por la cercanía con la que se da el golpe en relación a los asentamientos/barrios "pobres" de Bariloche, y en segundo lugar porque se abrieron las puertas, se penetró la defensa y se huyó para que esa necesidad que está, que convive con la resignación de esa gente aflore y salgan enceguecidos a conseguir la igualdad que este modelo de mercado les ha negado por tanto tiempo.
Y esto me permite seguir explicando el resto de los lugares donde se produjeron.
Tengo presente en mi mente, como campanas que resuenan al lado del dolor y la injusticia, las palabras entrecruzadas y de un escaso español de aquel comerciante oriental que en el 2001 había perdido todo y protagonizó sin saberlo uno de los emblemas de aquel fatídico período llorando e implorando frente a las cámaras, mientras veía desaparecer sus sueños inmigrantes en las tierras argentinas. Y esto me explica el por qué de los súper chinos, era una constante en esta tarde tratar de entender por qué a estos supermercados y no a otros emblemas del hambre como el McDonald's, por ejemplo.
Tengo que sumar también a este sin fin de casualidades que se haya elegido el Carrefour, que también para los desmemoriados fue emblema de los saqueos más feroces de aquellos fatídicos 19 y 20 de diciembre. Sin dudas que en estas casualidades hay demasiados lugares y fechas emblemáticas como para que pueda creerse en algo espontáneo.
En conclusión: siento en primer lugar el dolor de ver que mentes inescrupulosas han logrado enfrentar pobres contra pobres nuevamente, porque lo que quedó después de estos sinvergüenzas, que -ahora lo digo con todas las letras- robaron y huyeron, es el pueblo, el que erróneamente no logró controlar su impulso y formó parte de la utilización más atroz de la pobreza en el mundo. Tengo también una gota de esperanza al ver gente que sólo miraba, que no vio la puerta abierta de un negocio y sin medir palabras corrió a sacar, simplemente algo. Hablé de lugares emblemáticos y cuando digo de peleas de pobres contra pobres quizás este recuerdo esclarezca algo de todo esto: la imagen del 19 y 20 fue la plaza de aquel 2001 con una brutal represión, en los barrios porteños, foto olvidada hoy en día, la gente se armaba en sus casas, en los asentamientos, que yo por esta extraña y rara capacidad de creer en la esperanza y el amor, llamo hogares, porque se corría la bola de que los de otros asentamientos venían por sus nadas, sí, por sus nadas, por la poca nada que tenían para que les saquearan. Hoy se enfrentan con otros que resisten, que son mucho más pobres pero por su pasado y es la fuerza policial, que debe defender como suyo y a costa de sus vidas patrimonio privado. No tengo dudas de que hoy se buscó caos, y por sobre todo represión, se incitó a la represión descaradamente, sin escrúpulos. Fuimos una vez más enfrentados entre nosotros por porciones de poder, minuciosamente preparado, en un trabajo extraordinario de quien lo haya hecho por cómo se eligieron los lugares, las fechas y las formas. Lograron correr el miedo porque cae la noche y con ello los recuerdos, pero no tomaron en consideración que hoy somos "algo" más maduros.
Dos cosas quiero destacar antes de terminar. En primer lugar, la extraña protección que brindaron los medios a esto que bien podría haber sido una campaña mayor, sin titulares como los de robos organizados que hubieran generado un caos y esa sensación de anarquía que pensaron los gestores de este brillante intento.
Y por último, la risueña conferencia de prensa que celebraron las líderes sindicales, en las que se animaron a amenazar para defenderse de algo que nadie aún pudo probar. Es muy triste ver a PABLO MICHELI al lado de tanta gente que no merece mis respetos.
En fin; hoy me duele este intento y por sobre todo me duele que debo contar dos muertos más, dos personas que han perdido su vida, dos desconocidos para mí que pasan a engrosar la triste cuenta de la madurez democrática y el cementerio de la pobreza".
Plumas del país, sobe los #saqueos
Fontevecchia: "Thomas Hobbes, el famoso filósofo autor del Leviatán, sostenía que el
hombre es el lobo del hombre y que sin el monopolio de la fuerza por
parte del Estado la guerra de todos contra todos es inevitable.
El lobo es inspirador de varias metáforas; la otra es la de la fábula de quien, para preocupar, anunciaba falsamente que venía el lobo, para que cuando viniera de verdad nadie le creyera. Cada vez que un hecho con reminiscencias de 2001 irrumpe, el masivo cacerolazo del 8N o estos masivos saqueos, quienes no quieren al Gobierno pronostican el comienzo del fin del kirchnerismo, y luego las situaciones se distienden y nada cambia. Ojalá que el lobo verdadero no venga nunca más y encuentre a la democracia descreída".
La Voz del Interior: "Hoy no está en juego la continuidad de Cristina Fernández. En la profunda crisis social que se palpa en determinados puntos de la Argentina, la política nacional está presente, pero no es el factor determinante.
Con los hechos consumados, la dirigencia política responsabilizó a distintas organizaciones políticas y a la delincuencia. Estos dos actores participaron –sin duda–, pero si bien son condición necesaria para explicar los saqueos, no son condición suficiente: sin una crisis social que ponga a vastos sectores en una situación desesperante, aquellos no podrían haber actuado.
Cuando el Estado advierte la pobreza y el desempleo de una fracción de la población y, en vez de asistirla, se retira y mira para otro lado, la violencia social aparece de nuevo".
Morales Solá: "La política del subsidio, sin una contrapartida de reales compromisos educativos o laborales, se ha convertido en una eficaz herramienta electoral.
El kirchnerismo ha hecho uso y abuso de ese recurso. Hay generaciones de argentinos que han perdido la cultura del trabajo. Tienen razón Daniel Scioli o Sergio Massa cuando señalan que el robo de televisores o de bebidas alcohólicas no es una faena de hambrientos, sino de ladrones. También es expresión de resentimiento y de impunidad.
Durante un década, el discurso del poder, que tiene una enorme influencia en la construcción de la cultura social, demonizó a los que tienen algo o mucho, y los enfrentó con los sectores más marginales de la sociedad.
En ese contexto, era predecible la certeza de muchos de que la propiedad del otro es un derecho propio. Esa misma marginalidad fue aprovechada por el kirchnerismo para sus epifanías políticas o, incluso, para presionar violentamente sobre los estamentos sociales perseguidos por el oficialismo. En definitiva, el Estado no contuvo ni le puso límites a una marginalidad social creciente".
La Gaceta de Tucumán: "Antes que las incriminaciones políticas, parece más razonable encontrar las causas que provocaron estas reacciones populares. Y en esa búsqueda, lo que correspondería averiguar es la verdadera situación en la que se encuentran los sectores más desprotegidos de la pirámide social. Es que en Bariloche y en Rosario hay áreas donde la marginación y la indigencia aún tienen cabida. Y en esa línea, todo parece indicar que esta Argentina que ha venido creciendo "a tasas chinas" (aunque 2012 muestra una disminución de ese ritmo) no ha logrado sostener y consolidar con desarrollo e inclusión un tiempo virtuoso de la economía. Una evidente falta de políticas sustentables aparece también en este horizonte. Entonces, habría que decir que en una primera línea de imprevisión política aparece el Gobierno nacional y los gobiernos provinciales ante este cuadro: no se resuelven las necesidades sociales extremas con reacciones represivas. La Justicia deberá investigar a fondo para identificar a los responsables de estos ataques a la propiedad que no pueden quedar impunes".
Abraham: "Coches quemados en Francia, incendios en Londres, saqueos en el conurbano, poblaciones marginalizadas a veces organizadas por mafias armadas, otras de acuerdo a un efecto de resonancia potenciada, al decir del gerente de un supermercado vaciado de Campana, por la conectividad de Facebook.
En el viejo continente quienes salen a la calle a romper lo que encuentran a su paso son descendientes de antiguas colonias, hoy europeos sin futuro. No son como los demás aunque tengan los mismos derechos. Son y no son, tienen y no tienen una identidad reconocida. Es posible que la violencia se multiplique por la tensión y la falta de salida de una media identidad esta vez no elegida por un deseo de cosmopolitismo sino por el no lugar en la sociedad. Queda el llamado margen. ¿Y entre nosotros?
Hay muertos".
La Nueva Provincia: "Los grupos marginales y violentos a los cuales el inefable jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, hizo responsables de los saqueos que sacudieron a las ciudades de Bariloche, San Fernando, Chaco, Rosario y Campana son los mismos que el kirchnerismo ha financiado con generosos subsidios y a los que ha alentado a cortar rutas y a avanzar sobre los espacios públicos, desde el año 2003.
Se podría decir, con arreglo al adagio clásico: ¿cría cueros y se sacarán los ojos? No son, pues, Moyano y Micheli los culpables de los desmanes. Por extraño que parezca es el Gobierno quien debe asumir las culpas. Años de alentar el derecho a la rebelión y al saqueo, nos han llevado a este calamitoso estado de cosas".
Roa: "Las imágenes de TV también desmienten las estadísticas del INDEC, que declaran poco menos que extinguidas la pobreza y la indigencia. ¿Qué otra cosa que pobres, indigentes y excluidos son los protagonistas de los saqueos, aunque el robo y la violencia sean imposibles de justificar? Obvio, sobre esto, el Gobierno no dice una sola palabra.
Prefiere cargarle la responsabilidad al sindicalismo opositor de Moyano, Micheli y Barrionuevo, casualmente los tres que vienen de hacerle un paro nacional y una marcha sobre la Plaza de Mayo".
La Capital: "El clima festivo que se vivió ayer en el centro de la ciudad por las compras navideñas contrastó fuertemente con lo que ocurría en los barrios, donde grupos de gente irrumpía con violencia en los comercios y la policía disparaba balas de goma. Rosario mostró ayer la singularidad de dos realidades opuestas.
El titular de la Asociación Empresaria de Rosario, Ricardo Diab, confirmó que ayer fue uno de los mejores días para los comerciantes del centro. "Las ventas están explotando", ratificó. Y al mismo tiempo admitió: "Estamos viviendo dos mundos en la misma ciudad", dijo conociendo lo que estaban sufriendo los dueños de negocios en los barrios".
Así, mientras casi no se podía caminar por las peatonales ni por calle San Luis y se complicaba entrar a los comercios por la gran cantidad de gente, en barrios alejados de Oroño y Pellegrini los vecinos se armaban con palos y caños para proteger los locales comerciales. El pánico cundió entre la gente, mientras en otras calles los transeúntes caminaban acelerados con bolsas y paquetes en los brazos".
García: "Tres gobiernos de un mismo signo pasaron en los que la palabra inseguridad no se pronunciaba, oculta en el Indec, asociando ese silencio a los ricos, a la derecha, a los militares gerontes y a los que denunciaban violaciones en los medios. Como si pobres, trabajadores o cuentapropistas no atravesaran la misma penuria cotidiana. Esa palabra omitida, sin embargo, retrata los últimos saqueos, la inseguridad oculta es la expresión inequívoca del momento, probada cuando intendentes de Bariloche o San Fernando públicamente clamaban por un policía más (en algunos casos, sin éxito)".
Abba: "1. No tiene nada que ver con la protesta social. Una muy buena conjunción de esfuerzos nacionales, provinciales y municipales lograron atender este año las clásicas demandas de esta época a tal punto que casi no se venían registrando los habituales piquetes de protesta. Ninguna organización social participó de la movida.
2. No fue una protesta por la tormenta. Si se mira bien, las zonas de robo a comercios no coinciden con las que resultaron más afectadas por el diluvio de esta semana.
3. No fueron movimientos espontáneos. Desde distintas fuentes confirman haber detectado en la logística de estos hechos la misma presencia sindical que ayer denunció el gobierno nacional.
4. Existió el efecto contagio. No es casual que después de la exagerada exposición mediática de los desmanes en Bariloche se sucedieran réplicas similares en varios lugares del país.
5. Tiene que ver el narcotráfico. En Rosario podría estar dándose una preocupante disputa de territorios donde funcionan quioscos de droga. No son pocos los que adjudican a los llamados “soldaditos narcos” haber liderado los asaltos a comercios".
Bilotta: "La reaparición de los saqueos pese a la rápida intervención de las fuerzas de seguridad –marcada diferencia con los del 19 y 20 de diciembre del 2001– confirma que además del control de la calle, el oficialismo perdió el que ejercía sobre el relato: nada mejor que una crisis de excepción para democratizar la circulación de la palabra. De la transmisión en tiempo real brotó una narrativa espontánea que devolvió a las noticias una dimensión humana y convirtió en un hecho superfluo los comentarios infundados. Es decir: desprovistos de información.
La crispación, las declaraciones exaltadas y las acusaciones fáciles moldearon, en cambio, una sinfonía atónica de discursos vacuos e inconducentes a otra cosa que no sea la rispidez. Quienes ayer se interrogaron de forma retórica ante los micrófonos acerca de qué quieren los que protagonizaron los saqueos, deberían proponerse a sí mismos una respuesta".
El lobo es inspirador de varias metáforas; la otra es la de la fábula de quien, para preocupar, anunciaba falsamente que venía el lobo, para que cuando viniera de verdad nadie le creyera. Cada vez que un hecho con reminiscencias de 2001 irrumpe, el masivo cacerolazo del 8N o estos masivos saqueos, quienes no quieren al Gobierno pronostican el comienzo del fin del kirchnerismo, y luego las situaciones se distienden y nada cambia. Ojalá que el lobo verdadero no venga nunca más y encuentre a la democracia descreída".
La Voz del Interior: "Hoy no está en juego la continuidad de Cristina Fernández. En la profunda crisis social que se palpa en determinados puntos de la Argentina, la política nacional está presente, pero no es el factor determinante.
Con los hechos consumados, la dirigencia política responsabilizó a distintas organizaciones políticas y a la delincuencia. Estos dos actores participaron –sin duda–, pero si bien son condición necesaria para explicar los saqueos, no son condición suficiente: sin una crisis social que ponga a vastos sectores en una situación desesperante, aquellos no podrían haber actuado.
Cuando el Estado advierte la pobreza y el desempleo de una fracción de la población y, en vez de asistirla, se retira y mira para otro lado, la violencia social aparece de nuevo".
Morales Solá: "La política del subsidio, sin una contrapartida de reales compromisos educativos o laborales, se ha convertido en una eficaz herramienta electoral.
El kirchnerismo ha hecho uso y abuso de ese recurso. Hay generaciones de argentinos que han perdido la cultura del trabajo. Tienen razón Daniel Scioli o Sergio Massa cuando señalan que el robo de televisores o de bebidas alcohólicas no es una faena de hambrientos, sino de ladrones. También es expresión de resentimiento y de impunidad.
Durante un década, el discurso del poder, que tiene una enorme influencia en la construcción de la cultura social, demonizó a los que tienen algo o mucho, y los enfrentó con los sectores más marginales de la sociedad.
En ese contexto, era predecible la certeza de muchos de que la propiedad del otro es un derecho propio. Esa misma marginalidad fue aprovechada por el kirchnerismo para sus epifanías políticas o, incluso, para presionar violentamente sobre los estamentos sociales perseguidos por el oficialismo. En definitiva, el Estado no contuvo ni le puso límites a una marginalidad social creciente".
La Gaceta de Tucumán: "Antes que las incriminaciones políticas, parece más razonable encontrar las causas que provocaron estas reacciones populares. Y en esa búsqueda, lo que correspondería averiguar es la verdadera situación en la que se encuentran los sectores más desprotegidos de la pirámide social. Es que en Bariloche y en Rosario hay áreas donde la marginación y la indigencia aún tienen cabida. Y en esa línea, todo parece indicar que esta Argentina que ha venido creciendo "a tasas chinas" (aunque 2012 muestra una disminución de ese ritmo) no ha logrado sostener y consolidar con desarrollo e inclusión un tiempo virtuoso de la economía. Una evidente falta de políticas sustentables aparece también en este horizonte. Entonces, habría que decir que en una primera línea de imprevisión política aparece el Gobierno nacional y los gobiernos provinciales ante este cuadro: no se resuelven las necesidades sociales extremas con reacciones represivas. La Justicia deberá investigar a fondo para identificar a los responsables de estos ataques a la propiedad que no pueden quedar impunes".
Abraham: "Coches quemados en Francia, incendios en Londres, saqueos en el conurbano, poblaciones marginalizadas a veces organizadas por mafias armadas, otras de acuerdo a un efecto de resonancia potenciada, al decir del gerente de un supermercado vaciado de Campana, por la conectividad de Facebook.
En el viejo continente quienes salen a la calle a romper lo que encuentran a su paso son descendientes de antiguas colonias, hoy europeos sin futuro. No son como los demás aunque tengan los mismos derechos. Son y no son, tienen y no tienen una identidad reconocida. Es posible que la violencia se multiplique por la tensión y la falta de salida de una media identidad esta vez no elegida por un deseo de cosmopolitismo sino por el no lugar en la sociedad. Queda el llamado margen. ¿Y entre nosotros?
Hay muertos".
La Nueva Provincia: "Los grupos marginales y violentos a los cuales el inefable jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, hizo responsables de los saqueos que sacudieron a las ciudades de Bariloche, San Fernando, Chaco, Rosario y Campana son los mismos que el kirchnerismo ha financiado con generosos subsidios y a los que ha alentado a cortar rutas y a avanzar sobre los espacios públicos, desde el año 2003.
Se podría decir, con arreglo al adagio clásico: ¿cría cueros y se sacarán los ojos? No son, pues, Moyano y Micheli los culpables de los desmanes. Por extraño que parezca es el Gobierno quien debe asumir las culpas. Años de alentar el derecho a la rebelión y al saqueo, nos han llevado a este calamitoso estado de cosas".
Roa: "Las imágenes de TV también desmienten las estadísticas del INDEC, que declaran poco menos que extinguidas la pobreza y la indigencia. ¿Qué otra cosa que pobres, indigentes y excluidos son los protagonistas de los saqueos, aunque el robo y la violencia sean imposibles de justificar? Obvio, sobre esto, el Gobierno no dice una sola palabra.
Prefiere cargarle la responsabilidad al sindicalismo opositor de Moyano, Micheli y Barrionuevo, casualmente los tres que vienen de hacerle un paro nacional y una marcha sobre la Plaza de Mayo".
La Capital: "El clima festivo que se vivió ayer en el centro de la ciudad por las compras navideñas contrastó fuertemente con lo que ocurría en los barrios, donde grupos de gente irrumpía con violencia en los comercios y la policía disparaba balas de goma. Rosario mostró ayer la singularidad de dos realidades opuestas.
El titular de la Asociación Empresaria de Rosario, Ricardo Diab, confirmó que ayer fue uno de los mejores días para los comerciantes del centro. "Las ventas están explotando", ratificó. Y al mismo tiempo admitió: "Estamos viviendo dos mundos en la misma ciudad", dijo conociendo lo que estaban sufriendo los dueños de negocios en los barrios".
Así, mientras casi no se podía caminar por las peatonales ni por calle San Luis y se complicaba entrar a los comercios por la gran cantidad de gente, en barrios alejados de Oroño y Pellegrini los vecinos se armaban con palos y caños para proteger los locales comerciales. El pánico cundió entre la gente, mientras en otras calles los transeúntes caminaban acelerados con bolsas y paquetes en los brazos".
García: "Tres gobiernos de un mismo signo pasaron en los que la palabra inseguridad no se pronunciaba, oculta en el Indec, asociando ese silencio a los ricos, a la derecha, a los militares gerontes y a los que denunciaban violaciones en los medios. Como si pobres, trabajadores o cuentapropistas no atravesaran la misma penuria cotidiana. Esa palabra omitida, sin embargo, retrata los últimos saqueos, la inseguridad oculta es la expresión inequívoca del momento, probada cuando intendentes de Bariloche o San Fernando públicamente clamaban por un policía más (en algunos casos, sin éxito)".
Abba: "1. No tiene nada que ver con la protesta social. Una muy buena conjunción de esfuerzos nacionales, provinciales y municipales lograron atender este año las clásicas demandas de esta época a tal punto que casi no se venían registrando los habituales piquetes de protesta. Ninguna organización social participó de la movida.
2. No fue una protesta por la tormenta. Si se mira bien, las zonas de robo a comercios no coinciden con las que resultaron más afectadas por el diluvio de esta semana.
3. No fueron movimientos espontáneos. Desde distintas fuentes confirman haber detectado en la logística de estos hechos la misma presencia sindical que ayer denunció el gobierno nacional.
4. Existió el efecto contagio. No es casual que después de la exagerada exposición mediática de los desmanes en Bariloche se sucedieran réplicas similares en varios lugares del país.
5. Tiene que ver el narcotráfico. En Rosario podría estar dándose una preocupante disputa de territorios donde funcionan quioscos de droga. No son pocos los que adjudican a los llamados “soldaditos narcos” haber liderado los asaltos a comercios".
Bilotta: "La reaparición de los saqueos pese a la rápida intervención de las fuerzas de seguridad –marcada diferencia con los del 19 y 20 de diciembre del 2001– confirma que además del control de la calle, el oficialismo perdió el que ejercía sobre el relato: nada mejor que una crisis de excepción para democratizar la circulación de la palabra. De la transmisión en tiempo real brotó una narrativa espontánea que devolvió a las noticias una dimensión humana y convirtió en un hecho superfluo los comentarios infundados. Es decir: desprovistos de información.
La crispación, las declaraciones exaltadas y las acusaciones fáciles moldearon, en cambio, una sinfonía atónica de discursos vacuos e inconducentes a otra cosa que no sea la rispidez. Quienes ayer se interrogaron de forma retórica ante los micrófonos acerca de qué quieren los que protagonizaron los saqueos, deberían proponerse a sí mismos una respuesta".
viernes, 21 de diciembre de 2012
#Saqueos: "Pagás menos, llevás más"
Caparrós: "Siempre me sorprendió que
funcionara: uno de los grandes misterios de las sociedades contemporáneas es
que las personas respeten la propiedad ajena. Es difícil: supone que millones y
millones se resignen a una situación donde ven todo el tiempo
lo que querrían tener pero no pueden porque hay leyes y policías que lo
impiden. Donde les muestran todo el tiempo lo que no pueden, les ofrecen, los
invitan todo el tiempo a lo que no pueden: vestirse lindo, viajar, cogerse
rubios, andar en coche, comer todos los días. Las cosas están ahí, como si al
alcance de la mano; que los millones no estiren esa mano requiere una eficacia
extraordinaria de dos herramientas: el miedo, la ideología. El miedo es obvio:
si lo agarrás te agarran y te joden; se llama represión, y es indispensable
para que todo lo demás funcione.
Pero más todavía la ideología: consiste en justificar que algunos tienen mucho y otros muy poco a través de discursos –relatos– que van cambiando con los tiempos: que los más claros deben tener y los oscuros no: los españoles sí y los indios no, digamos; que Dios le ha dado a unos y quitado a otros; que las mujeres no están preparadas para poseer nada, como sí los hombres; que tiene el que trabaja y el que no tiene es porque es vago o tonto; que, en síntesis, es justo y necesario que quien adquirió por la forma que sea tal o cual objeto lo hace suyo y nadie más puede tenerlo a menos que le dé algo a cambio. La propiedad privada, le decían, cuando se hablaba de esas cosas. Es un milagro –es el gran milagro social de los últimos diez mil años– que tantos millones respeten esa idea, esa ilusión tan laboriosamente sostenida. Pero eso no la hace menos frágil: de vez en cuando –muy de vez en cuando– se rompen ciertos diques y la ilusión estalla. Entonces, de pronto, parece tan extraña".
Leuco: "Un saqueo es un termómetro social. No hay que ayudar a multiplicarlo pero tampoco se puede ocultar. Nos exige a todos una gran responsabilidad: informar con prudencia. No batir el parche frenéticamente para erosionar al gobierno pero tampoco censurar la realidad para chupar las medias. Es un delicado equilibrio. Y el mensaje debe ser siempre pacificador. Ni echar nafta al fuego ni ocultar las llamas. Es un gigantesco llamado de atención para todas las autoridades. Para que moderen ese exitismo militante que todo el tiempo nos pinta el país como si fuera un paraíso y para que nadie aproveche para fogonear un infierno. La situación se complicó tanto que la presidenta tuvo que romper su promesa y enviar 400 gendarmes al mando de un fanfarrón como rambito y rambón. Ojo con los gendarmes, con los desbordes y el gatillo fácil. Ojo que muchos gendarmes están más enojados que los saqueadores".
Fraga: "En estos saqueos, además de una situación económica más dura que el año pasado -aunque no crítica-, inciden grupos radicalizados, bandas delincuenciales y articulaciones espontáneas, en un país cuya eficacia en materia de seguridad es baja, como se evidenció la semana pasada en los disturbios que tuvieron lugar en el mismo centro de la Ciudad de Buenos Aires.
En paralelo a la reaparición de los saqueos, cabe señalar que los cortes de ruta y vías públicas como expresión de protesta han aumentado 52% en 2012 respecto a 2011. El freno de la economía y sus efectos sociales podría ser una explicación suficiente, pero a ello se suman los conflictos políticos y sindicales y los problemas internos en el área de seguridad.
La decisión de enviar fuerzas federales (la Gendarmería) a Bariloche indica que el gobierno ha asumido que los costos políticos que generan los saqueos no se limitan a los gobiernos locales, sino que se proyectan al gobierno nacional, aunque inicialmente tratará de plantear lo contrario".
Juri: "Poco importa si esa gente se robó un plasma -o dos, o tres- para venderlo, cortarlo en pedacitos y servírselo a sus hijos en la cena navideña o para sentarse cómodamente a ver a Tinelli.
Lo que importa es por qué esa gente está rompiendo vidrieras y robando plasmas. Lo que debería preguntarse una dirigencia responsable es si no será que esa gente preferiría tener acceso al trabajo y la educación antes que estar rompiendo vidrieras. Si esos chicos de no más de diez años corriendo con su botín por las calles del conurbano no están en el lugar equivocado".
Federico: "La estrategia de fracturar al movimiento sindical organizado no parece haber sido la más adecuada. Luego de haber alimentado durante años el crecimiento desmedido del Sindicato de Camioneros y haber contribuído a proyectar a su líder con el fin de aprovecharlo para sus intereses, el gobierno decidió fracturar esa unión y trazar una bisectriz errática hacia una atomización peligrosa de las centrales gremiales, recostándose sobre una dirigencia de dudoso pasado. En paralelo, también movió fichas para promover la división de la central alternativa (CTA), a la que sumió en contradicciones poco beneficiosas para una experiencia tan legítima, edificada al calor de la lucha contra el neoliberalismo. Y cerró filas con sectores empresariales tan afectos a golpear cuarteles, como a participar de las fiestas noventistas que organizaba el menemato, mientras rozaba los intereses de otros grupos patronales que se animaron a enfrentarlo en defensa de sus intereses corporativos. Tal vez si miramos con atención entre estas líneas hallaremos elementos para entender que nada es casualidad y que a los saqueadores no los vamos a encontrar entre los fantasmas del pasado, sino entre las grietas mal selladas de este sistema que supimos construir".
Pero más todavía la ideología: consiste en justificar que algunos tienen mucho y otros muy poco a través de discursos –relatos– que van cambiando con los tiempos: que los más claros deben tener y los oscuros no: los españoles sí y los indios no, digamos; que Dios le ha dado a unos y quitado a otros; que las mujeres no están preparadas para poseer nada, como sí los hombres; que tiene el que trabaja y el que no tiene es porque es vago o tonto; que, en síntesis, es justo y necesario que quien adquirió por la forma que sea tal o cual objeto lo hace suyo y nadie más puede tenerlo a menos que le dé algo a cambio. La propiedad privada, le decían, cuando se hablaba de esas cosas. Es un milagro –es el gran milagro social de los últimos diez mil años– que tantos millones respeten esa idea, esa ilusión tan laboriosamente sostenida. Pero eso no la hace menos frágil: de vez en cuando –muy de vez en cuando– se rompen ciertos diques y la ilusión estalla. Entonces, de pronto, parece tan extraña".
Leuco: "Un saqueo es un termómetro social. No hay que ayudar a multiplicarlo pero tampoco se puede ocultar. Nos exige a todos una gran responsabilidad: informar con prudencia. No batir el parche frenéticamente para erosionar al gobierno pero tampoco censurar la realidad para chupar las medias. Es un delicado equilibrio. Y el mensaje debe ser siempre pacificador. Ni echar nafta al fuego ni ocultar las llamas. Es un gigantesco llamado de atención para todas las autoridades. Para que moderen ese exitismo militante que todo el tiempo nos pinta el país como si fuera un paraíso y para que nadie aproveche para fogonear un infierno. La situación se complicó tanto que la presidenta tuvo que romper su promesa y enviar 400 gendarmes al mando de un fanfarrón como rambito y rambón. Ojo con los gendarmes, con los desbordes y el gatillo fácil. Ojo que muchos gendarmes están más enojados que los saqueadores".
Fraga: "En estos saqueos, además de una situación económica más dura que el año pasado -aunque no crítica-, inciden grupos radicalizados, bandas delincuenciales y articulaciones espontáneas, en un país cuya eficacia en materia de seguridad es baja, como se evidenció la semana pasada en los disturbios que tuvieron lugar en el mismo centro de la Ciudad de Buenos Aires.
En paralelo a la reaparición de los saqueos, cabe señalar que los cortes de ruta y vías públicas como expresión de protesta han aumentado 52% en 2012 respecto a 2011. El freno de la economía y sus efectos sociales podría ser una explicación suficiente, pero a ello se suman los conflictos políticos y sindicales y los problemas internos en el área de seguridad.
La decisión de enviar fuerzas federales (la Gendarmería) a Bariloche indica que el gobierno ha asumido que los costos políticos que generan los saqueos no se limitan a los gobiernos locales, sino que se proyectan al gobierno nacional, aunque inicialmente tratará de plantear lo contrario".
Juri: "Poco importa si esa gente se robó un plasma -o dos, o tres- para venderlo, cortarlo en pedacitos y servírselo a sus hijos en la cena navideña o para sentarse cómodamente a ver a Tinelli.
Lo que importa es por qué esa gente está rompiendo vidrieras y robando plasmas. Lo que debería preguntarse una dirigencia responsable es si no será que esa gente preferiría tener acceso al trabajo y la educación antes que estar rompiendo vidrieras. Si esos chicos de no más de diez años corriendo con su botín por las calles del conurbano no están en el lugar equivocado".
Federico: "La estrategia de fracturar al movimiento sindical organizado no parece haber sido la más adecuada. Luego de haber alimentado durante años el crecimiento desmedido del Sindicato de Camioneros y haber contribuído a proyectar a su líder con el fin de aprovecharlo para sus intereses, el gobierno decidió fracturar esa unión y trazar una bisectriz errática hacia una atomización peligrosa de las centrales gremiales, recostándose sobre una dirigencia de dudoso pasado. En paralelo, también movió fichas para promover la división de la central alternativa (CTA), a la que sumió en contradicciones poco beneficiosas para una experiencia tan legítima, edificada al calor de la lucha contra el neoliberalismo. Y cerró filas con sectores empresariales tan afectos a golpear cuarteles, como a participar de las fiestas noventistas que organizaba el menemato, mientras rozaba los intereses de otros grupos patronales que se animaron a enfrentarlo en defensa de sus intereses corporativos. Tal vez si miramos con atención entre estas líneas hallaremos elementos para entender que nada es casualidad y que a los saqueadores no los vamos a encontrar entre los fantasmas del pasado, sino entre las grietas mal selladas de este sistema que supimos construir".
Riocuartense en Bariloche sobre los #saqueos: "Estaban con camionetas para sacar las cosas"
"En Bariloche hay muchas diferencia entra las clases sociales. Hay un Bariloche turístico y el otro que nadie quiere ver, en el Alto. Considero que esto tiene que ver con organizaciones políticas, con muchos planes de por medio, y cuando esto se corta, genera violencia", analizó.
"La gente no sacaba alimentos, sino sobre todo televisores, bebidas alcohólicas, ropa. Va mucho más allá de los alimentos", evaluó María Florencia.
"Esto se venía venir. El intendente había tenido una reunión con los supermercados para entregar alimentos a esta gente en situación de vulnerabilidad. Pero el conflicto estaba latente, ya se sabía. No se toman los recaudos necesarios y pasó lo que tenía que pasar. Pero esto viene de mucho", consideró.
"Estaban con camionetas para sacar las cosas", denunció y agregó: "Hubo que llevar a turistas a sus hoteles de hospedaje".
"Ahora está Gendarmería. Hoy es otra cosa. Pero no quita que vuelva a suceder", finalizó la riocuartense, preocupada.
AUDIO DE LA ENTREVISTA:
¿Concesiones de la Dictadura K?
La Rural: "Francisco de Narváez ya se puede postular para empresario del año. Hace
un par de meses el actual diputado cerró la venta de las acciones que
tenía en la operadora de La Rural de Palermo y de esta manera se pudo
anticipar a la estatización del predio ferial.
Ley de Medios: "El Gobierno, por un olvido, consintió que el Grupo Clarín tiene por delante, en el peor de los casos, un año para desinvertir. El Poder Ejecutivo siempre dijo que ese plazo estaba vencido, pero la Cámara Federal aclaró expresamente que Clarín gozará de ese plazo. El Gobierno se olvidó de apelarlo y lo consintió".
Mientras tanto, Alfie alimenta el alicaído Relato AntiK, sin mirar a su costado. La no renovación de contrato en Del Plata es apriete; en Mitre, pases y rumores propios de fin de año... Perdón, ésta.
Ley de Medios: "El Gobierno, por un olvido, consintió que el Grupo Clarín tiene por delante, en el peor de los casos, un año para desinvertir. El Poder Ejecutivo siempre dijo que ese plazo estaba vencido, pero la Cámara Federal aclaró expresamente que Clarín gozará de ese plazo. El Gobierno se olvidó de apelarlo y lo consintió".
Mientras tanto, Alfie alimenta el alicaído Relato AntiK, sin mirar a su costado. La no renovación de contrato en Del Plata es apriete; en Mitre, pases y rumores propios de fin de año... Perdón, ésta.
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