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miércoles, 23 de diciembre de 2020

Historias de abortos clandestinos

"Cada historia y cada experiencia de aborto es única y diferente a las demás, aun para quienes lo han vivido más de una vez. Lo dicen ellas y lo dicen quienes acompañan profesionalmente estos procesos. En los relatos hay palabras que se repiten, sensaciones y emociones. Sentimientos de soledad, de miedo y de angustia emergen una y otra vez en el relato. La culpa o la falta de culpa también están presentes en las vivencias.
Paula y Lila coinciden en que las redes de profesionales que se han tejido durante las últimas décadas hicieron que se sintieran más “seguras, respetadas y acompañadas”, pero que la estructura fuera de esa red es “violenta”, “cruel” y “amenazante”. El debate en el Congreso trajo nuevamente el tema a la agenda pública, donde se citan datos, leyes, tratados internacionales y organismos de todo tipo. Pero detrás de cada cifra hay una historia, hay una experiencia que atraviesa lo más íntimo. En esta nota, dos historias de mujeres que abortaron más de una vez.
Paula
Paula (su nombre verdadero fue preservado) tiene 35 años, es docente, tiene un hijo de cinco años y pasó por dos abortos: uno antes de ser madre y otro después. El último ocurrió este año, durante la cuarentena por la pandemia de coronavirus. En ambos casos estuvo acompañada por su pareja.
La historia de Paula podría resumirse con sus palabras al finalizar el diálogo, cuando fue consultada sobre qué le diría a alguien que está atravesando ahora un aborto: “Le diría que por cada persona inhumana, insensible y cruel que se pueda cruzar en el proceso hay muchas más dispuestas a acompañarles y a hacer de esta experiencia tan terrible y espantosa una menos tremenda y menos solitaria. Las redes están llenas de amor. Esa fue mi experiencia. Me sentí muy contenida, a pesar del miedo y de la culpa. Todas las personas gestantes merecemos ser tratadas con respeto porque atravesamos mil infiernos, antes y durante”.
Habla de la importancia del buen trato y contención a quien esté atravesando por esa situación La primera vez que abortó, Paula tenía 29 años. “Fue un embarazo no deseado, no me cuidé. En ese momento (seis años atrás) me contacté con las socorristas. Fui a uno de los talleres que dan, que son charlas grupales para personas que queremos interrumpir nuestros embarazos. Nos dieron folletería y nos explicaron el proceso para hacerlo con pastillas”, explicó.
“Nunca voy a olvidar que entre las mujeres que fuimos había una que tenía siete hijos, fue acompañada por una de sus hijas. Su marido no le dejaba tomar las pastillas anticonceptivas y se las escondía. Ella no quería tener más hijos. Recuerdo que no tenía cómo pagar el misoprostol; y entre las mismas socorristas y las personas que estaban ahí pusieron plata para ayudarla”, contó. Aún hoy se pregunta qué habrá sido de esa mujer.
La segunda experiencia de Paula fue hace pocos meses. “Esta vez me encontré con una red de profesionales que atienden en los dispensarios y en el marco normativo de la ley vigente: me explicaron, me hice la ecografía, me dieron información y el seguimiento para saber si estaba bien”, narró. “Cuando fui a comprar las pastillas, en una farmacia no me las quisieron vender, y me lo dijo casi a los gritos y al frente de otras personas. A la siguiente que fui, llegué llorando de la bronca y la angustia: ahí cambió, me preguntaron cómo estaba, me dio analgésicos, me recordó que llevara toallitas. Un trato más humano”, agregó.
Yo me sentía muy culpable, me sentía una irresponsable, tenía miedo por mi hijo. Estaba viviendo un infierno. El día que tomás las pastillas te sentís mal, como afiebrada, tenés dolores fuertes. Pero aunque estés acompañada por tu pareja y por profesionales que te van a atender el teléfono, sabés que si se complica no podés ir a cualquier guardia porque te tratan mal, te amenazan, tenés que ponerte a buscar a dónde ir”, contó Paula con un tono de angustia.
A los días del aborto, Paula se sintió mal y le preguntó a una de las médicas: ahí se dio cuenta de que estaba teniendo una hemorragia y que tenía que ir a una guardia. Llegó a una clínica privada de la ciudad de Córdoba donde atienden su obra social: “El médico nunca me dijo lo que me iban a hacer. Me llevaron al quirófano para una AMEU (aspiración manual endouterina); y aunque una enfermera me dijo que me iban a explicar, vino la anestesista, que ni me saludó, y cuando me desperté ya estaba en la habitación, y otra médica me dio el alta”.
Paula luego fue a una consulta con su obstetra para hacerse un control y quedarse tranquila. Tanto a él como en la guardia tuvo que decirles que se trataba de un aborto espontáneo, por miedo a que la denunciaran. “Es importante hablarlo, animarse. A pesar de que hay una maquinaria en contra, hay individualidades dispuestas a darnos un trato humanitario, empujando para otro lado”, concluyó.
Lila
Lila tiene 45 años y vive en las sierras cordobesas. Siempre supo que no quería ser madre y también temía mucho sufrir cáncer por los antecedentes de su familia, por ello decidió no tomar pastillas anticonceptivas por mucho tiempo. En sus relaciones se cuidaba con preservativos y asegura que siempre tenía que ser ella la que exigiera su uso. “Yo tenía la información, pero no me animaba a decir ‘no’. Hoy tengo otra concepción del autocuidado y sería mucho más firme en esos momentos, pero siempre quedás como la que tiene que estar poniendo límites, la que pedís que pare”.
Lila pasó por tres abortos. El primero ocurrió cuando tenía 32 años (en 2007), estaba en pareja hacía tres. Cuando se enteró del embarazo, no lo dudó: “Nunca quise ser madre, no sentía el deseo ni la curiosidad, y tampoco la obligación porque vengo de una familia abierta en ese sentido. Igual en ese momento no le conté a nadie, sólo a mi hermano, para que nos contactara con un médico jubilado que había sido director de una maternidad”, explicó.
“Fui acompañada por mi pareja, pero entré sola al consultorio. Tenía miedo, desconfianza, esto de que nadie se podía enterar era muy fuerte. Pagué en ese momento 800 pesos, que representaban todo mi sueldo de docente”, agregó. Para Lila, de las tres, fue la experiencia más fuerte: “Al salir del consultorio, me desvanecí. Todo era como de terror, todo estaba muy tapado. Supe que no podríamos volver en colectivo, así que llamé a una amiga para que nos buscara en su auto”.
Su segunda experiencia fue a los 37 años (en 2012). Estaba saliendo con un chico y quedó embarazada. “Allí comencé a ver en internet que se usaban pastillas para abortar. Supe que existía la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir, pero me contacté con las socorristas. Me contaron cómo se usaban. Un médico conocido me hizo la receta, pero en las farmacias no me las querían vender. Tuve que pedirle a mi hermana y a ella sí se las vendieron, calculo que por su aspecto más de adulta. En esa oportunidad, hice el proceso con mis dos hermanas. La socorrista se comunicaba conmigo para ver cómo estaba. Pensé que iba a ser algo más duro, y no lo fue. Nunca sentí culpa”, agregó.
La tercera, a sus 43 años, ocurrió con su pareja actual. Aunque él quería continuar, ella seguía firme en su deseo de no maternar. Y él la apoyó. “Esa vez me comuniqué con la Red de Profesionales, y ahí cambió todo. Lo pude hablar abiertamente, pude sentirme más segura. Yo no lo podía creer. No sabía que acompañaban desde algunos centros de salud. Tuve una consejería, me fui con una bolsa de pastillas anticonceptivas que hoy sigo tomando”.
Lila cuenta que ni sus mejores amigas saben de este último aborto. “De las otras veces lo pude hablar con familiares mujeres que lo han pasado. Con las que no lo atravesaron es más difícil porque no lo entienden, me sigo sintiendo juzgada, como en falta”, dice.
Al consultarle cómo vive el debate en el Congreso, Lila, entre lágrimas, responde: “Siento que si se aprueba, ninguna otra persona va a tener que atravesar esto con miedo de perder la vida. Imaginate lo fuerte que es la decisión que hasta uno se arriesga a correr ese riesgo. Creo que mis sobrinas van a poder vivir en un país menos hipócrita porque el aborto es una realidad muy diseminada. Hay muchísimos más abortos que los que pensamos”".
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miércoles, 25 de noviembre de 2020

Elecciones en Río Cuarto: de la apatía, al juego nacional

El domingo, Río Cuarto, la capital alterna de Córdoba y una de las 24 del país, elige intendente, concejales, tribunos de cuentas y posibles enmiendas a su carta orgánica, en medio de una campaña afectada por la pandemia del coronavirus -que llevó a postergar el acto eleccionario dos veces-, y marcada por la falta de propuestas superadoras para la ciudad y su inserción socioeconómica y cultural en la provincia y el país.
Los dos principales candidatos son Juan Manuel Llamosas, actual intendente que va por su reelección, junto al peronismo schiarettista-delasotista y el solapado apoyo del gobierno nacional-, y el radical Gabriel Abrile, de Juntos por Río Cuarto, con el apoyo de la estructura nacional de Juntos por el Cambio, pero especialmente del radicalismo encabezado por el ex gobernador mendocino Alfredo Cornejo.
La mayoría de las encuestas le dan una ventaja a Llamosas (entre 3 y 6 puntos), mucho menor si las elecciones se hubieran realizado en la fecha original -29 de marzo-, cuando supuestamente la ventaja era mucho mayor (más de 10 puntos) y todavía no lo habían afectado las dudas que mostró en la gestión de la pandemia y las dificultades para lidiar con las indolentes tendencias aperturistas del cordobesismo, expresadas claramente este fin de semana cuando las sierras cordobesas se desbordaron de gente que considera que el peligro del coronavirus ya terminó.
Enfrente está un también dubitativo Abrile, preso de diversas internas de su alianza, principalmente en la Unión Cívica Radical, que sufre un proceso de trasvasamiento generacional, en el que los viejos popes locales y provinciales no quieren soltar el mando -ante el avance de nuevos dirigentes que quieren dejar el macrismo atrás- y han retaceado el apoyo a su candidato, que salió también de una encarnizada interna, hasta poder dañarlo en sus posibilidades de acceder al Palacio de Mójica.
Sobre esta disputa electoral entre Llamosas y Abrile, se erigen otras variables, como la relación de la ciudad con el gobierno de Juan Schiaretti, el lazo que se quiere construir entre este y el kirchnerismo en la provincia y en lo nacional con vistas a las próximas elecciones legislativas del 2021, y el ensayo que realizará el domingo Cambiemos para hacer olvidar la ominosa administración nacional de Mauricio Macri y el disgregado frente interno en la provincia.
En el siguiente análisis, en la columna de opinión en FM Libre (Río Cuarto), abordamos otros puntos de esta elección marcada no sólo por la ausencia de ideas convocantes, sino también por la incertidumbre sobre cómo va a comportarse el electorado en medio de una pandemia que -en otros ámbitos y por múltiples intereses- se quiere olvidar temerariamente.
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martes, 17 de septiembre de 2019

A pesar de la presión de Schiaretti, 150 intendentes peronistas apoyaron a Alberto F.

El candidato presidencial opositor Alberto Fernández recibió el apoyo incondicional de más de 150 intendentes peronistas que desde antes de las Paso militan en sus territorios la boleta del Frente de Todos, en abierto desafío a la decisión, cada vez más -para muchos, incluso del PJ cordobés- incomprensible, del gobernador Juan Schiaretti de negar su apoyo público a la fórmula FF, la mejor posicionada para ganar las próximas elecciones de octubre.
En medio de un clima de algarabía por el crecimiento de los Fernández en el esquivo territorio mediterráneo, un almuerzo organizado por el senador nacional Carlos Caserio, el principal armador de AF en Córdoba, fue la ocasión para escuchar al candidato de la unidad peronista y a Sergio Massa arengar a los eufóricos dirigentes, encabezados por los intendentes de Villa María, Martín Gill, Cruz del Eje, Claudio Farías, y La Calera, Rodrigo Rufeil.
En su discurso, Caserio acusó al ministro de Gobierno, Carlos Massei, de presionar a los intendentes para que no concurran a las reuniones con AF: "Como peronista, me duele que desde el Ministerio de Gobierno de la Provincia se presione a intendentes para que no vengan a estas reuniones. Somos peronistas y apoyamos a un candidato presidencial peronista. No trabajamos en contra de nadie", remarcó el también titular del PJ cordobés.
Días atrás, muchos de esos intendentes recibieron malas noticias: los recortes de Macri, especialmente de partidas coparticipables como el IVA y el Impuesto a las Ganancias, y lo adeudado en materia de obra pública, deberán ser afrontados por ellos en sus localidades, según la directriz que bajó Schiaretti a través de sus funcionarios, entre ellos, el ministro de Finanzas, Osvaldo Giordano, que estimó en 500 millones de pesos el ajuste que deberán realizar los jefes comunales en los próximos cuatro meses.
Pero la estrategia oficial sigue fallando. Ya lo hizo con respecto a la suerte de Macri (y de Alberto Fernández) en las Paso; ahora lo hace con esta reunión en el hotel Holiday Inn, que mostró un incremento aún más pronunciado en la cantidad de intendentes con respecto al cónclave anterior, en Villa Carlos Paz. En este marco, resaltó la ausencia de Juan Manuel Llamosas, el intendente de Río Cuarto, la segunda ciudad de la provincia, muy dependiente de Schiaretti para poder ser reelecto el año que viene, y férreamente controlado por Carlos Gutiérrez, la cabeza de la boleta corta del gobernador.
"Quiero contarles que me reuní con el Gringo Schiaretti. Fue una buena charla y recibiré su apoyo si me toca gobernar el país, más allá de que no tengamos un acuerdo electoral en esta campaña. Cuando digo que no necesito el respaldo del gobernador para ganar una elección, es porque yo creo que tengo que ganarme la confianza de los cordobeses", explicó en su discurso Alberto Fernández, que también se reunió ayer con el Grupo de los 6, un influyente armado empresario que integran la Bolsa de Comercio de Córdoba, la Federación de Comerciantes, la Unión Industrial, la Cámara de Comercio, la Cámara de Comercio Exterior y la Cámara de la Construcción
Mientras tanto, Sergio Massa, conocedor del humor de Schiaretti -que apenas le dio la mano el domingo en la misa por José Manuel de la Sota- y del electorado que el mandatario cree defender, aseveró que "la mejor forma de hacer cordobesismo hoy es votar por Alberto Fernández".
Casi al mismo tiempo, Schiaretti repetía un slogan de la campaña de Macri, en un acto en el barrio General Paz de la capital: "Si los cordobeses seguimos trabajando juntos, pensando en el progreso de nuestra ciudad y de nuestra provincia, vamos a conseguirlo pese a la crisis. Esto es Córdoba y juntos somos imparables".

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viernes, 13 de abril de 2018

Hasta los alfajores cordobeses están al borde de la quiebra

El alfajor acompaña a los argentinos desde su infancia: estas dos galletitas unidas por dulce de leche lograron conquistar el paladar criollo, que degusta un kilo per cápita anual, según cifras de Fantoche, una de las tantas marcas locales.
En Córdoba, los alfajores de Estancia El Rosario son un clásico, y compra obligada de cualquier turista que pase por estas tierras. Muchos también se animan a recorrer el histórico predio, que tiene, entre otras atracciones, su museo propio.
Pero parece que la crisis económica que sufre el país también podrá con este símbolo de la industria nacional: la fábrica de Estancia El Rosario, ubicada en la localidad de La Cumbre, está a punto de cerrar sus puertas ante una situación económica terminal, según denunciaron sus propios trabajadores.
La planta, enclavada en uno de los lugares más bellos de las sierras cordobesas, fue inaugurada en 1924. Sus fundadores, inmigrantes escoceses y suizos, con esmero a partir de antiguas recetas, comenzaron a producir dulces con las frutas de la zona. Con el correr del tiempo, y la fusión con la cultura local, la producción se amplió al dulce de leche, los almíbares, alfajores, las colaciones, los conitos y las galletas cuya calidad le dieron el prestigio a la marca.
Sin embargo, en 2013, comenzaron a conocerse muchos problemas relacionados a la economía de la empresa, y por ese entonces los obreros tomaron de manera pacífica el predio en repudio a la cesantía que se había decidido sobre la totalidad del personal.
A principios de 2014, un grupo inversor se hizo cargo de la empresa manteniendo las fuentes de trabajo pero recortando el 30% de los sueldos, luego que también mediara el Ministerio de Trabajo.
Ahora cerraría definitivamente sus puertas, tras 94 años de historia. "El conflicto se ha agravado en los últimos días debido a que hace dos meses que los trabajadores no perciben sus haberes y que aún no se han terminado de abonar las cuotas del aguinaldo", denunció Carmelo Heredia, delegado del Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación.
Estancia El Rosario llegó a tener una producción de 8,5 millones de unidades de alfajores y 430 toneladas de dulce de leche, entre otros productos, que incluyen mermeladas, galletitas, chocolates, yerbas y conservas.
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jueves, 12 de abril de 2018

Córdoba: Schiaretti y el kirchnerismo se unen para frenar a Cambiemos. ¿Y De la Sota?

Mientras a nivel nacional, el gobierno de Mauricio Macri se contenta con la decisión judicial de intervenir el PJ, en Córdoba, el gobernador Juan Schiaretti está dispuesto a todo con tal de retener el poder y estirar el período delasotista-schiarettista a 24 años, luego de que José Manuel de la Sota ganara su primera gobernación en 1999.
Cuando los excelentes resultados obtenidos por Cambiemos en 2015 y 2017 y la relación colaboracionista que le dispensa Schiaretti a Macri -a tal punto de darle los votos para, por ejemplo, aprobar el ajuste contra los jubilados- hacían presuponer que dicho reinado peronista podía concluir el año que viene, uno de los referentes de la Liga de Gobernadores desenvainó una reforma electoral a su medida y promete regar de obra púbica el territorio provincial con tal de lograr su reelección.
Con el único apoyo del kirchnerismo local (que dese hace tiempo viendo siendo absorbida por el schiarettismo), Unión por Córdoba (la versión cordobesista del PJ) impuso su amplia mayoría en la Legislatura para permitir las dobles candidaturas. Es decir, un candidato podrá presentarse a un cargo ejecutivo y a la vez a otro legislativo.
También se aprobó más financiamiento para las campañas y la derogación del límite que tenía el gobernador para confirmar la fecha de los comicios hasta el 1° de marzo. Esta última fue la más cuestionada por la oposición (Cambiemos y la izquierda), a tal punto que los radicales y macristas no bajaron al recinto de la Unicameral.
El respaldo a la jugada oficialista le salió caro al kirchnerismo: Liliana Montero, una de sus principales espadas anunció que abandonaba la bancada y que formará un bloque unipersonal. Así, el bloque K queda con 4 integrantes, cuando tenía el doble: 8.
"El resto de mis compañeros decidieron acompañar a Unión por Córdoba; es una decisión que tiene que ver con cuestiones electorales que exceden a este bloque por lo tanto también a mí, pero ponen de manifiesto que están dispuestos a acompañar leyes electorales, que a mi criterio, avasallan y pisotean la institucionalidad de la provincia de Córdoba. Ese es para mí un límite insalvable: no voy a avalar a Unión Por Córdoba en este nuevo intento de someter a los cordobeses a sus intereses", se quejó la ex juecista.
Según lo aprobado, desde los comicios de 2019, será optativo que los candidatos a gobernador y vice puedan ser a la vez candidatos a legisladores por distrito único. Los candidatos a intendente también podrán serlo a primer concejal.
Por otra parte, se eleva el fondo para campañas del 1,3% al 3,5% del salario mínimo, vital y móvil por elector habilitado a votar. Ese fondo estatal quedará en unos 100 millones de pesos. El 30% se reparte de manera igualitaria entre todos los partidos y el 70%, de manera proporcional de acuerdo a los votos de la última elección. Entre Unión por Córdoba (UpC) y Cambiemos se van a llevar 70 millones de esos 100.
También se eleva, en este caso del 2% al 7%, la cuota de aportes de los privados. Conforman otros 200 millones de pesos. Y se flexibiliza el acceso de los partidos a los fondos: se reduce del 3% al 1% la cantidad de votos necesarios para obtener la plata.
Mientras tanto, los radicales no sólo tienen motivos de enojo por las avivadas peronistas, sino también por los desaires del presidente Mauricio Macri, que en los últimos días se mostró sonriente junto a Schiaretti y el presidente español Mariano Rajoy, de visita por el país.
El ibérico le aportará a Schiaretti más de 200 millones de euros para que desarrolle su ambicioso plan de obra pública con el cual reactivar la alicaída actividad económica provincial, que para colmo muestra preocupantes números de pobreza, indigencia, trabajo informal y caída del consumo. Y a Odebrecht como una de las empresas encargadas de una de las mayores obras: los gasoductos troncales. Schiaretti jura a los cuatro vientos que, en Córdoba, Odebrecht jamás ha pagado coima como sí lo ha hecho en casi toda Sudamérica.
Esta nueva afrenta del Presidente a la UCR se da mientras son cada vez más las voces radicales que reclaman un mayor protagonismo del partido en el gobierno nacional y algunas de ellas se animan a plantear la posibilidad de llevar candidato propio a presidente en las elecciones del año que viene y retacearle el uso del aparato del partido al PRO.
En Córdoba, quieren encabezar la fórmula de Cambiemos y la competencia ya está desatada, entre el eterno candidato, el intendente capitalino Ramón Mestre Jr, y el presidente del interbloque en Diputados, Mario Negri.
Los macristas, por su lado, tienen la figura de Héctor "La Coneja" Baldassi, el candidato que le ganó a UpC por amplia ventaja el año pasado, y por lo bajo prometen también sus avivadas: por ejemplo, financiar con fondos nacionales expresiones supuestamente peronistas para dividir el voto oficialista, algo que parece ser también el corazón de la decisión de intervenir el PJ nacional para entregárselo a un candidato presidencial amigable y así dividir el voto, en ese caso, opositor.
Del campo nacional se ocupará De la Sota, al que no le faltan ganas de enarbolar un nuevo sueño presidencial, como en 2003 y en 2015, siempre trunco por los bajos números del ahora empresario de la moda. Cuenta con el favor del interventor Luis Barrionuevo, siempre cercano al delasotismo, especialmente de la época de UNA, aquella quimera electoral que compartieron con Sergio Massa.
Pero, un fallo de la Cámara Electoral que dé marcha atrás con la decisión de la jueza María Romilda Servini de Cubría -que expertos judiciales dan como seguro- podría interrumpir la intención de De la Sota de hacerse del PJ Nacional, limpiarlo de kirchneristas y utilizarlo como trampolín para un renovado intento por llegar al sillón de Rivadavia, aunque eso facilite el triunfo en primera vuelta de Macri, el amigo de su socio político de décadas.
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jueves, 29 de marzo de 2018

Nuevo papelón del Indec en Córdoba

Las sospechas de manipulación de las estadísticas oficiales volvieron por estas horas luego de que el gobierno nacional festejara una abrupta caída de la pobreza e indigencia en el país desde el 32,2% del segundo trimestre del 2016 (luego de la devaluación de diciembre del 2015 y en el marco de un pico inflacionario que superó el 40% en 2016) al 25,7% para el segundo semestre del año pasado. Es decir, casi 6 puntos menos en apenas un y año medio.
Además, esta inusitada baja se da en un contexto de subas generalizadas de insumos básicos y servicios públicos, y con una inflación que difícilmente baje del 25% este año (los pronósticos más optimistas rondan el 20%, con una administración macrista que promete una meta inflacionaria del 15%), que le gana a los cada vez más flacos salarios argentinos.
En Córdoba, la medición del gobierno de Juan Schiaretti (aliado principal del presidente Mauricio Macri) volvió a ser muy diferente a la informada por el Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), como ya había ocurrido a mediados del año pasado y que había provocado el pedido de renuncia del director de la Dirección de Estadísticas y Censos de Córdoba, Héctor Conti por parte de su par nacional, Jorge Todesca.
Fue luego de que Schiaretti calificara a la medición del Indec como "una vergüenza" porque la pobreza había bajado del 40,5% al 29% en apenas 11 meses. "No le creo ninguno de los dos datos. Lo que más me preocupa es que se juega con las necesidades de la gente", se había quejado el gobernador.
Esa diferencia de 10 puntos que existió aquella vez entre la medición provincial y la nacional (Córdoba había medido 30,3%) ahora es mas moderada, pero igualmente llamativa y que no se puede achacar a un error estadístico: 4,3 puntos.
Para el organismos que comanda Todesca, la pobreza creció en el Gran Córdoba en el segundo semestre del año pasado: llegó al 34,2%, mientras que en el primer semestre de 2017 había marcado 30,7 por ciento. Es decir, un crecimiento de casi 4 puntos.
Así, el distrito mediterráneo es uno de los que tiene más pobres en términos relativos del país, sólo superado por cuatro aglomerados urbanos tradicionalmente desprotegidos: Corrientes, Gran Resistencia, Santiago del Estero y Concordia.
Sin embargo, ese número difiere, y mucho, con el dado a conocer la semana pasada por la Provincia para el mismo período. Según el Monitoreo de Condiciones de Vida (MCV), que elabora desde 2017 el Gobierno provincial, el índice de pobreza en el Gran Córdoba es del 29,9%. Es decir, para el Indec, la tasa de pobreza está casi un 15% más alta.
Para el Indec, en el Gran Córdoba hay 525 mil personas cuyos ingresos no les permiten adquirir una canasta de alimentos y pagar los servicios. De ese total, 444 mil son pobres y poco más de 81 mil son indigentes, es decir, tienen ingresos con los que no pueden comprar ni siquiera la canasta alimentaria básica (sin servicios).
En la indigencia también hay diferencias entre el macrismo y el schiarettismo: para el Indec, en la segunda mitad de 2017, fue de 5,3% y, para Córdoba, de 4,3 puntos porcentuales.
Para Silvina Rivero, secretaria General de la Gobernación cordobesa, "claramente hay un problema y, creemos, que es un tema metodológico porque también otros distritos muestran variaciones muy amplias de un semestre a otro; y entre los mismos centros urbanos hay diferencias grandes. No puede ser que Córdoba tenga un 34,2% y el Gran Rosario 19,8. O que San Juan haya bajado de 43,5% en el 2016 a 27,2 en un año".
En diciembre del año pasado, Cynthia Pok, la directora de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, renunció a su cargo en medio de denuncias de manipulación de los números del desempleo.
Pok venía sufriendo presiones para que hiciera modificaciones en las mediciones del desempleo y también habría sido cuestionada por la medición de la desocupación en San Juan, que arrojaba un crecimiento del 4,8% al 9%. Aparentemente, las presiones llegaron desde el más alto nivel político de esa provincia. Pok defendió esa medición, la difundió y renunció, según esta versión.
Pok había sido desplazada del Indec en 2007 porque se opuso a manipular las cifras de inflación y pobreza como supuestamente exigía la intervención de Guillermo Moreno (la Justicia dijo lo contrario). El macrismo la devolvió a sus funciones a fines de 2015, como una muestra de que la normalidad supuestamente volvía al organismo.
El derrotero de Pok es el mismo que el de otra de las técnicas desplazadas por Moreno que el macrismo recuperó: la ex directora técnica del Indec, Graciela Bevacqua, quien apenas duró dos meses en el cargo y se fue presionada por Cambiemos para que apurara el nuevo IPC (Índice de Precios al Consumidor).
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En San Juan, el Indec manipula las cifras de desocupación

viernes, 29 de diciembre de 2017

Escalofriante: un genocida confesó qué hicieron con los desaparecidos

Héctor Pedro Vergez fue capitán del Ejército, jefe del Batallón de Inteligencia 601 y del campo de concentración La Perla (Córdoba). En 2016, el Tribunal Oral Federal N°1 de Córdoba (TOF1) lo condenó a prisión perpetua por los crímenes de La Perla, al final de un juicio que se extendió desde diciembre de 2012.
Estuvo alojado en la cárcel de máxima seguridad de Bouwer, también en Córdoba, en el pabellón "de los comunes", luego de haber sido sacado del Módulo MD2, el ala de lesa humanidad, a pedido de sus camaradas, que lo acusaban de ser un “asqueroso, camorrero, que se tiraba pedos en la traffic” que los llevaba a las audiencias del juicio.
Vergez es un desclasado entre los militares de la dictadura, un oficial con origen proletario. El hombre que fue “Vargas” o “Gastón” cuando era cuadro de Inteligencia; y “El Porteño”, para los sobrevivientes de La Perla que lo escuchaban hablar en las sesiones de tortura, tiene ahora otro apodo en el ambiente carcelario: “Gillete”, por que lastima por todos lados.
En octubre 1975, cuando Montoneros atacó el Regimiento de Infantería del Monte, en Formosa, Luciano Benjamín Menéndez, que acababa de asumir al frente del Tercer Cuerpo de Ejército, envió a Vergez y a Raúl Pedro Telleldín, jefe de la regional Villa María (Córdoba), a la provincia norteña.
En una entrevista realizada tiempo atrás -que iba a formar parte de un libro- y que fue develada por el portal EnRedacción, Vergez narró: "A la vuelta, tuve una charla con Menéndez. Le dije que nos teníamos que preparar para la guerrilla, los policías del D2 eran unos pelotudos que no sabían torturar. Los policías sólo preguntan: “Dónde están las armas, dónde está la plata”. Así no logran nada. Entonces le dije: “Mi general, ¿por qué no me da Campo de la Ribera para llevar a los que seguro son guerrilleros? No tenemos que dejar ninguno vivo porque si no después vamos a terminar todos presos”".
Hasta entonces, Campo de la Ribera, ubicado en la zona sudeste de la capital cordobesa, había sido una cárcel militar. Pero a partir de diciembre de 1975, se convirtió en el primer campo de concentración de la ciudad.
"Menéndez preguntó: “¿Y qué más necesitamos?”; “Autos”, le dije. “Y de dónde los sacamos”, “Tenemos que robarlos, mi general, porque si usted se los pide a la Renault no se los va a dar”, le aclaré. “¿Y cómo los piensa robar?”; “Y… de caño, mi general ¡Cómo va a ser!”, le dije. Habremos robado 300 autos, hasta los generales me pedían para regalarles a sus mujeres", relató.
¿Con quién salía a robar?
—Con la gente del D2 y del destacamento. Siempre nos fijamos que tuvieran un buen seguro. Si no tenían buen seguro, los devolvíamos.
¿Y La Perla?
La Perla fue creada porque Campo de la Ribera nos quedaba chico. Además, Menéndez quería un lugar en el que no hubiera policías. En La Perla nunca entraron.
Vergez estuvo al frente de La Perla, el mayor campo de concentración del interior de país, hasta mediados del 1976. Piero Di Monti, uno de los sobrevivientes que más tiempo pasó en ese lugar, declaró: “Cuando yo llegué, el jefe superior era Vergez, que era una figura de gran relieve, respetada por todos. Era el jefe, el líder, el constructor del Comando Libertadores de América, que llega a La Perla tratando de crear, ya en forma oficial, los grupos operativos del Ejército”. En julio fue ascendido y pasó al frente del Batallón 601 de Inteligencia, en Buenos Aires. El cambio de mando dejó al frente de La Perla a su rival histórico, Ernesto “Nabo” Barreiro, con quien hasta hoy mantiene acusaciones cruzadas y “se tiran con muertos” durante las audiencias.
¿Quién torturaba, si usted dice que no torturaba?
—Ernesto Barreiro, seguro. Después no sé. Yo no lo podía sancionar, nada. Cada uno hacía lo que quería. No era como cuentan los testigos en el juicio, pero no éramos carmelitas descalzas.
El 10 de diciembre de 2014, durante la audiencia 196 del juicio por La Perla, Barreiro pidió a los jueces del TOF1 que desalojaran la sala: quería dar nombres y ubicación de los restos de 19 desaparecidos de La Perla, que estaban en la lista de víctimas de la causa que lleva su nombre. Los cuerpos, dijo, estaban enterrados en los hornos de La Ochoa, la estancia de descanso de Menéndez en el predio de La Perla. Eran, según los querellantes, “muertos de Vergez”. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) ya trabajaba en el lugar el 21 de diciembre de ese año e identificó los restos de cuatro estudiantes de Medicina.
—No hay ningún testigo que pueda incriminarme, Barreiro no tiene pruebas. Esos chicos estaban haciendo una vigilancia para secuestrarme. Me controlaban con las Tonomac, tomaban la radio policial y la radio mía, eso lo hacía Sara Solarz de Osatinsky. Y bueno, les gané de mano (hace seña pulgar para abajo).
¿Que hacían con los cuerpos de La Perla?
—Cuando se abrió La Perla, yo le pedí a Menéndez que los que ejecutaron a los guerrilleros fueran los jefes y oficiales de la Guarnición Córdoba, muchos ni llegaron a juicio. Aceptó y dijo que él se pondría primero. Después fueron conformando equipos con distintos jefes.
¿Cómo era el procedimiento?
Había que hacer un pozo, llevar piedras…
Siempre se dijo que Menéndez participó del fusilamiento del sindicalista Tomás Di Toffino.
—No lo sé, porque eso fue después de que yo me fui. Habría que preguntarle a la hija, Silvia. Ella quiere saber dónde está el cuerpo de su padre y yo lo entiendo, yo sé dónde está… yo sé dónde están los desaparecidos, ya lo dije…
¿Dónde están?
—Eh… Cuando vinieron a destruir todas las pruebas, se los desenterró, vinieron oficiales y suboficiales de distintos lugares del país, que ni Menéndez sabe los nombres, no los sabe nadie. Desenterraron los cuerpos, alquilaron una máquina para moler piedras y los pasaron por ahí. Los dejaron chiquititos así como una moneda, es lo que me han contado a mí, me lo contó uno de los imputados, y la mitad los pusieron en la capa más profunda del terraplén donde empieza la ruta que va a La Rioja. Apenas pasa Villa de Soto y empieza La Rioja, en los primeros cien metros a la derecha.
¿Cómo estaban enterrados?
—En pozos escalonados.
A principios de este año, Vergez dejó Bouwer -su prontuario 59782 lo considera un reo problemático- y fue trasladado al Pabellón B de la Unidad 34 de Campo de Mayo, desde donde sigue por videoconferencia las audiencias del juicio “Vergez-González Navarro”, que lleva adelante el TOF1 de Córdoba y que tendrá sentencia en 2018. De ser hallado culpable, será su tercera condena. En 2012, el Tribunal Oral Federal 5 lo condenó a 23 años por tres desapariciones y cuatro casos de tortura ocurridos en 1977 en Buenos Aires, cuando integró el Batallón 601.
Ahora es juzgado por crímenes cometidos en Córdoba entre 1975 y 1976 por el Comando Libertadores de América (CLA), un grupo clandestino que él lideró, conformado por policías y militares dirigido desde el Batallón 141 de Inteligencia. Vergez es el ideólogo de la represión en Córdoba: comenzó incluso antes que Luciano Benjamín Menéndez se haga cargo del Tercer Cuerpo de Ejército. De su legajo personal surge que llegó destinado a ese destacamento Teniente Primero y luego como Capitán desde el 7 de diciembre de 1974 hasta el 29 de julio de 1976. Algunos de esos crímenes los cuenta en su libro titulado “Yo fui Vargas: el antiterrorismo por dentro”, publicado a fines de los ochenta.
Por Waldo Cebrero
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jueves, 2 de noviembre de 2017

Córdoba: persiguen a los que piden justicia por Santiago Maldonado

Más de 30 mil personas se manifestaron ayer en el centro de la capital cordobesa reclamando por el esclarecimiento de la desaparición y muerte de Santiago Maldonado, mientras otra multitud -más de 100 mil personas- apoyaba a la familia del joven en Plaza de Mayo (Buenos Aires).
Pero en diferentes puntos de la provincia mediterránea, ciudadanos que participan activamente del reclamo de justicia vienen sufriendo diferentes tipos de presiones y acciones de amedrentamiento por parte de fuerzas de seguridad y de otros coprovincianos, persecución que incluyó allanamientos masivos contra centros culturales y partidos políticos el pasado 31 de agosto, y pedidos de autoridades y padres de que el tema Maldonado no se aborde en las escuelas.
Ayer, en Alta Gracia, horas antes de los actos por los tres meses desde que Santiago fue visto por última vez con vida -en medio de un operativo de represión de Gendarmería Nacional-, cuatro mujeres del Colectivo Paravachasca por la Memoria fueron amenazadas con ser detenidas por la Policía de Córdoba.
Ocurrió en el conocido Reloj Público de esta localidad cercana a la capital, cuando las jóvenes escribieron sobre los adoquines ubicados en la esquina frente al Tajamar el nombre del joven, cuyo cuerpo fue encontrado sin vida en el río Chubut, luego de estar 78 días desaparecido.
En diálogo con el portal Sumario en Red, Florencia, integrante del Colectivo, contó que "como es costumbre en cada intervención" estaban escribiendo el nombre del joven artesano, cuando un patrullero se les acercó y, al bajar, los policías les dijeron que lo que estaban haciendo era un delito federal porque no podían dañar el patrimonio.
"Le explicamos que era con tiza, que siempre lo hacemos, que ya habíamos avisado que íbamos a hacer esta intervención y que después lo borrábamos con agua. Cayeron tres patrulleros más, en total eran 9 policías, nos tomaron los datos a las cuatro compañeras, y nos dijeron que debíamos borrarlo sí o sí, o nos realizaban una contravención. Con una angustia terrible, les pedimos que nos permitieran dejar el nombre y que después de la marcha lo borrábamos con agua", contó la joven.
En Achiras, en el sur cordobés, a 70 kilómetros de Río Cuarto, un grupo de artistas realizó un mural en memoria de Maldonado, expresión artística que llevó a un portal en Facebook a catalogar a los autores de "muralistas K" y a Maldonado de "delincuente".
"En Achiras, tenemos historiadores, deportistas (corredores de Motocroos y Rally, jugadores de futbol), artistas, cantantes y pintores, gente buena y que vale la pena; pero decidieron rendirle homenaje a un "Falso Mapuche", un "don nadie", un pibe que estaba haciendo disturbios en la vía pública, alguien que quemaba campos y casas reclamando sus tierras, rompían monumentos de nuestra patria", se quejó la publicación.
Tratando de "escrachar" a los autores, el perfil publicó una foto de los nombres de los mismos, escritos al lado del mural: "Ellos decidieron rendir homenaje a un delincuente, que de hecho, deseamos que descanse en Paz, porque es una persona como cualquiera de nosotros, pero no merece ningún monumento, ninguna pintura. Es uno más entre miles que mueren y desaparecen".
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