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miércoles, 23 de diciembre de 2020

Historias de abortos clandestinos

"Cada historia y cada experiencia de aborto es única y diferente a las demás, aun para quienes lo han vivido más de una vez. Lo dicen ellas y lo dicen quienes acompañan profesionalmente estos procesos. En los relatos hay palabras que se repiten, sensaciones y emociones. Sentimientos de soledad, de miedo y de angustia emergen una y otra vez en el relato. La culpa o la falta de culpa también están presentes en las vivencias.
Paula y Lila coinciden en que las redes de profesionales que se han tejido durante las últimas décadas hicieron que se sintieran más “seguras, respetadas y acompañadas”, pero que la estructura fuera de esa red es “violenta”, “cruel” y “amenazante”. El debate en el Congreso trajo nuevamente el tema a la agenda pública, donde se citan datos, leyes, tratados internacionales y organismos de todo tipo. Pero detrás de cada cifra hay una historia, hay una experiencia que atraviesa lo más íntimo. En esta nota, dos historias de mujeres que abortaron más de una vez.
Paula
Paula (su nombre verdadero fue preservado) tiene 35 años, es docente, tiene un hijo de cinco años y pasó por dos abortos: uno antes de ser madre y otro después. El último ocurrió este año, durante la cuarentena por la pandemia de coronavirus. En ambos casos estuvo acompañada por su pareja.
La historia de Paula podría resumirse con sus palabras al finalizar el diálogo, cuando fue consultada sobre qué le diría a alguien que está atravesando ahora un aborto: “Le diría que por cada persona inhumana, insensible y cruel que se pueda cruzar en el proceso hay muchas más dispuestas a acompañarles y a hacer de esta experiencia tan terrible y espantosa una menos tremenda y menos solitaria. Las redes están llenas de amor. Esa fue mi experiencia. Me sentí muy contenida, a pesar del miedo y de la culpa. Todas las personas gestantes merecemos ser tratadas con respeto porque atravesamos mil infiernos, antes y durante”.
Habla de la importancia del buen trato y contención a quien esté atravesando por esa situación La primera vez que abortó, Paula tenía 29 años. “Fue un embarazo no deseado, no me cuidé. En ese momento (seis años atrás) me contacté con las socorristas. Fui a uno de los talleres que dan, que son charlas grupales para personas que queremos interrumpir nuestros embarazos. Nos dieron folletería y nos explicaron el proceso para hacerlo con pastillas”, explicó.
“Nunca voy a olvidar que entre las mujeres que fuimos había una que tenía siete hijos, fue acompañada por una de sus hijas. Su marido no le dejaba tomar las pastillas anticonceptivas y se las escondía. Ella no quería tener más hijos. Recuerdo que no tenía cómo pagar el misoprostol; y entre las mismas socorristas y las personas que estaban ahí pusieron plata para ayudarla”, contó. Aún hoy se pregunta qué habrá sido de esa mujer.
La segunda experiencia de Paula fue hace pocos meses. “Esta vez me encontré con una red de profesionales que atienden en los dispensarios y en el marco normativo de la ley vigente: me explicaron, me hice la ecografía, me dieron información y el seguimiento para saber si estaba bien”, narró. “Cuando fui a comprar las pastillas, en una farmacia no me las quisieron vender, y me lo dijo casi a los gritos y al frente de otras personas. A la siguiente que fui, llegué llorando de la bronca y la angustia: ahí cambió, me preguntaron cómo estaba, me dio analgésicos, me recordó que llevara toallitas. Un trato más humano”, agregó.
Yo me sentía muy culpable, me sentía una irresponsable, tenía miedo por mi hijo. Estaba viviendo un infierno. El día que tomás las pastillas te sentís mal, como afiebrada, tenés dolores fuertes. Pero aunque estés acompañada por tu pareja y por profesionales que te van a atender el teléfono, sabés que si se complica no podés ir a cualquier guardia porque te tratan mal, te amenazan, tenés que ponerte a buscar a dónde ir”, contó Paula con un tono de angustia.
A los días del aborto, Paula se sintió mal y le preguntó a una de las médicas: ahí se dio cuenta de que estaba teniendo una hemorragia y que tenía que ir a una guardia. Llegó a una clínica privada de la ciudad de Córdoba donde atienden su obra social: “El médico nunca me dijo lo que me iban a hacer. Me llevaron al quirófano para una AMEU (aspiración manual endouterina); y aunque una enfermera me dijo que me iban a explicar, vino la anestesista, que ni me saludó, y cuando me desperté ya estaba en la habitación, y otra médica me dio el alta”.
Paula luego fue a una consulta con su obstetra para hacerse un control y quedarse tranquila. Tanto a él como en la guardia tuvo que decirles que se trataba de un aborto espontáneo, por miedo a que la denunciaran. “Es importante hablarlo, animarse. A pesar de que hay una maquinaria en contra, hay individualidades dispuestas a darnos un trato humanitario, empujando para otro lado”, concluyó.
Lila
Lila tiene 45 años y vive en las sierras cordobesas. Siempre supo que no quería ser madre y también temía mucho sufrir cáncer por los antecedentes de su familia, por ello decidió no tomar pastillas anticonceptivas por mucho tiempo. En sus relaciones se cuidaba con preservativos y asegura que siempre tenía que ser ella la que exigiera su uso. “Yo tenía la información, pero no me animaba a decir ‘no’. Hoy tengo otra concepción del autocuidado y sería mucho más firme en esos momentos, pero siempre quedás como la que tiene que estar poniendo límites, la que pedís que pare”.
Lila pasó por tres abortos. El primero ocurrió cuando tenía 32 años (en 2007), estaba en pareja hacía tres. Cuando se enteró del embarazo, no lo dudó: “Nunca quise ser madre, no sentía el deseo ni la curiosidad, y tampoco la obligación porque vengo de una familia abierta en ese sentido. Igual en ese momento no le conté a nadie, sólo a mi hermano, para que nos contactara con un médico jubilado que había sido director de una maternidad”, explicó.
“Fui acompañada por mi pareja, pero entré sola al consultorio. Tenía miedo, desconfianza, esto de que nadie se podía enterar era muy fuerte. Pagué en ese momento 800 pesos, que representaban todo mi sueldo de docente”, agregó. Para Lila, de las tres, fue la experiencia más fuerte: “Al salir del consultorio, me desvanecí. Todo era como de terror, todo estaba muy tapado. Supe que no podríamos volver en colectivo, así que llamé a una amiga para que nos buscara en su auto”.
Su segunda experiencia fue a los 37 años (en 2012). Estaba saliendo con un chico y quedó embarazada. “Allí comencé a ver en internet que se usaban pastillas para abortar. Supe que existía la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir, pero me contacté con las socorristas. Me contaron cómo se usaban. Un médico conocido me hizo la receta, pero en las farmacias no me las querían vender. Tuve que pedirle a mi hermana y a ella sí se las vendieron, calculo que por su aspecto más de adulta. En esa oportunidad, hice el proceso con mis dos hermanas. La socorrista se comunicaba conmigo para ver cómo estaba. Pensé que iba a ser algo más duro, y no lo fue. Nunca sentí culpa”, agregó.
La tercera, a sus 43 años, ocurrió con su pareja actual. Aunque él quería continuar, ella seguía firme en su deseo de no maternar. Y él la apoyó. “Esa vez me comuniqué con la Red de Profesionales, y ahí cambió todo. Lo pude hablar abiertamente, pude sentirme más segura. Yo no lo podía creer. No sabía que acompañaban desde algunos centros de salud. Tuve una consejería, me fui con una bolsa de pastillas anticonceptivas que hoy sigo tomando”.
Lila cuenta que ni sus mejores amigas saben de este último aborto. “De las otras veces lo pude hablar con familiares mujeres que lo han pasado. Con las que no lo atravesaron es más difícil porque no lo entienden, me sigo sintiendo juzgada, como en falta”, dice.
Al consultarle cómo vive el debate en el Congreso, Lila, entre lágrimas, responde: “Siento que si se aprueba, ninguna otra persona va a tener que atravesar esto con miedo de perder la vida. Imaginate lo fuerte que es la decisión que hasta uno se arriesga a correr ese riesgo. Creo que mis sobrinas van a poder vivir en un país menos hipócrita porque el aborto es una realidad muy diseminada. Hay muchísimos más abortos que los que pensamos”".
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lunes, 16 de diciembre de 2019

¿Cuántos países tienen retenciones? El número te sorprenderá

Otra vez: no son retenciones, sino el pago del derecho a poder exportar. El que no desea exportar no paga este impuesto, que también es conveniente recordar, es una potestad de todo estado soberano que persiga el fin de proteger su economía y a sus ciudadanos de los vaivenes del comercio internacional.
En este marco, una de las quejas de los afectados por esta medida es que atenta contra el libre comercio y pone a la Argentina en el lugar de un país atrasado que sanciona y desalienta la producción.
No es verdad.
Un informe elaborado en 2016 por el Directorio General para la Política Exterior del Parlamento Europeo y la base de datos sobre restricciones a las exportaciones compilada en 2014 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), según publicó el diario pampeano La Arena.
El estudio realizado por la OCDE relevó las restricciones a las exportaciones aplicadas entre 2009 y 2012 en 72 países exportadores de materias primas industriales (minerales, metales y madera), y entre 2007 y 2011 en 16 países exportadores de materias primas agrícolas. Las restricciones comprendidas incluyen la prohibición de exportar un producto, el establecimiento de cuotas que limitan su volumen exportable, la imposición de retenciones y la exigencia de obtener licencias previas.
Durante los períodos analizados por la OCDE, los 16 países exportadores de materias primas agrícolas y 60 de los 72 países exportadores de materias primas industriales aplicaron alguna clase de restricción a sus exportaciones de esos productos. Específicamente, en materia agrícola, 13 de los 16 países prohibieron por completo la exportación de algún producto y 9 países aplicaron retenciones. La OCDE y el Parlamento Europeo coinciden en remarcar que el uso de esta clase de restricciones ha crecido durante la primera década de este siglo. Por ejemplo, la OCDE señala que tres cuartas partes de las restricciones vigentes en 2012 fueron adoptadas a partir de 2007.
La cifra actualizada por a 2019 suma a 111 países que aplican algún tipo de retención a sus exportaciones, sobre un total de 194 países reconocidos por la ONU (Organización de las Naciones Unidas). El dato fue confirmado ayer por el Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior (OCIPEx), a partir de un trabajo de compilación realizado por Olga Solleder, economista que trabaja para el Centro de Comercio Internacional (ITC), la agencia conjunta de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y de la ONU.
Por su parte, el informe del Parlamento Europeo nos recuerda que las restricciones a las exportaciones sirven a objetivos de desarrollo importantes, incluyendo estabilizar el precio doméstico de bienes exportables que se consumen localmente, aumentar los ingresos fiscales, promover el valor agregado a las materias primas exportables y moderar la extracción de recursos no renovables.
Vale la pena detenerse en las conclusiones del estudio de la OCDE sobre las exportaciones de trigo, dada su importancia como ingrediente esencial de los alimentos que consumimos los argentinos. En 2008, ocho países, incluyendo cinco de los diez principales exportadores de trigo, controlaban su exportación de alguna manera: Argentina (retención), Rusia (prohibición), Ucrania (cuota), Pakistán (prohibición), Kazajistán (prohibición), China (retención), India (prohibición) y Kirguistán (retención). A pesar de esas restricciones, las exportaciones mundiales de trigo aumentaron 27 millones de toneladas respecto de 2007. La restricción argentina, consistente en una retención del 23%, fue derogada por Macri en 2015, con las consecuencias apreciables por cualquier compatriota que compre un kilo de pan en la panadería de su barrio.
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martes, 9 de abril de 2019

Más concentración mediática en la Argentina macrista

"La venta de la mayoría accionaria del Multimedios La Capital a manos de dos empresarios de la comunicación de Rosario y Santa Fe conforma un aglomerado mediático oligopólico, con sus consecuencias para el acceso a la información y la libertad de expresión. ¿Quiénes son y qué tienen los nuevos dueños del Decano?
La venta por parte del Grupo América del 60 por ciento de las acciones del Multimedios La Capital a una sociedad liderada por Gustavo Scaglione (Televisión Litoral-Daminato) y diario El Litoral-Consultora Arcadia permitió la conformación del más grande grupo de medios de comunicación del interior del país. La sociedad se quedó con las porciones mayoritarias de señales de TV de aire, servicio de televisión por cable, los dos periódicos más importantes de la región, dos radios AM en Rosario, varias de FM, dos plantas impresoras, publicidad en vía pública, agencia publicitaria y consultoría política de la provincia. En un entramado societario en el que no todos son dueños de todo, el nuevo poder mediático de Santa Fe constituye conceptualmente un riesgo latente para la pluralidad de voces y la democratización de la información, aún cuando se desconozcan detalles de los objetivos empresariales, que se podrán apreciar con el correr del tiempo.
La negociación entre el Grupo América, liderado por el mendocino Daniel Vila asociado al ex ministro del Interior del menemismo, José Luis Manzano, y los inversores que adquirieron el Multimedios La Capital se conocía desde hace unos meses.
El traspaso de acciones corría como rumor sin confirmarse, hasta que el pasado viernes 29 de marzo los portales digitales del Decano y de Rosario3.com –propiedad de Televisión Litoral– oficializaron la información de la venta.
Daniel Vila y Gustavo Scaglione
Los adquirientes de las acciones mayoritarias del Multimedios La Capital distribuyeron su participación en un 45 por ciento para Scaglione, dueño a su vez junto a su esposa Josefina Daminato del 55 por ciento de Televisión Litoral (Canal 3 de Rosario y otras empresas); otro 45 por ciento para Nahuel Caputto (El Litoral de Santa Fe) y el restante 10 entre el empresario de servicios privados de salud Roberto Villavicencio (Grupo Oroño); Federico Pucciarello, ejecutivo de Rosario Bioenergy; y el abogado Leandro Salvatierra.
La cuestión central en la conformación del nuevo poder comunicacional santafesino radica, precisamente, en la capacidad oligopólica de ejercer presión que le otorga la magnitud y diversidad de medios acumulados.
Según delegados paritarios de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatprem), el directivo del diario El Litoral, Federico Caputto, representante de Adira en la discusión salarial, dijo durante una reunión en la que la patronal ofreció un aumento del 6 por ciento, que “los trabajadores coman menos”.
¿El hambre también volverá a ser de los santafesinos?
Villavicencio, Scaglione, Caputto y Salvatierra
El nuevo mapa de medios surgido de la venta de acciones del Multimedios La Capital conformó un gigantesco grupo comunicacional bifronte. Una de esas cabezas está representada en el titular de Televisión Litoral (TVL), Gustavo Scaglione.
TVL, que inició sus actividades en 1965 de la mano del fallecido Alberto Gollán, es propietaria de Canal 3 de Rosario, Radio Dos, el diario digital Rosario3.com y las FM Vida y Frecuencia Plus.
Nahuel Caputto, socio del diario El Litoral, participa con ese grupo de la señal Cable&Diario de TV por cable en la ciudad de Santa Fe.
Desde 2009, el diario fundado en 1918 por Salvador Caputto, se asoció con el Grupo Clarín en una planta impresora ubicada en Sauce Viejo denominada Artes Gráficas del Litoral (AGL). Tres años después ambas empresas se asociaron en la edición de periódico Mirador Provincial, que se publica los domingos en la ciudad de Santa Fe y luego sumó un gemelo en Paraná, la capital de Entre Ríos.
Caputto también posee acciones en LT9 de Santa Fe y es titular de El Diario de Paraná. A través de la firma Arcadia SA, que comparte con su esposa Patricia Inés Romanow, dedicada a la consultoría política y agencia de publicidad, cuenta también con los medios digitales Puerto Negocios; Notifé; Vivir Mejor Santa Fe; Educación Santa Fe y, para no dejar dudas de la raigambre territorial, Santa Fe.com.
Al conjunto de medios de comunicación y firmas asociadas que poseen cada uno por su lado, Scaglione y Caputto añaden ahora el mayor multimedios del sur provincial: La Capital.
La adquisición del paquete mayoritario –el 30 por ciento restante sigue en manos de Orlando Vignatti, ex titular de los diarios Ámbito Financiero, Buenos Aires Herald y El Ciudadano de Rosario, entre otros medios– les ofrece incorporar, además del Decano de la Prensa Argentina, la radio AM LT8, las de frecuencia modulada Del Siglo y La Red, el diario digital Uno de Santa Fe y la firma de publicidad estática en vía pública Metrópolis. Alta sinergia.
También tienen en sus manos, Caputto y Scaglione, la nueva planta impresora del diario La Capital. Que, al ya contar el primero con AGL en sociedad con Clarín, tendría como destino el ocaso. Esa decisión, que no fue anunciada oficialmente, pone en riesgo las fuentes laborales de los 50 trabajadores que se desempeñan en esa imprenta. Donde, a la vez, se imprime el diario cooperativo El Ciudadano.
De este modo, el nuevo grupo cuenta con los diarios La Capital, El Litoral, Uno de Santa Fe (digital) y –bajo la titularidad de Caputto solo– El Diario de Paraná, concentrando casi toda la prensa gráfica de la región.
En Rosario se quedó con dos AM –LT8 y Radio Dos– y cuatro frecuencias moduladas, dos de las de mayor audiencia. ¿Qué hará con las dos AM? ¿Las pondrá a competir, buscará nichos para cada una? Esas preguntas, que se hacen con mayor énfasis y lógico interés sectorial los trabajadores de prensa de esos medios, por ahora no encuentran respuesta. Los objetivos reales de la adquisición del multimedios para conformar el aglomerado comunicacional más importante del interior del país se conocerán con las acciones que adopten los nuevos dueños.
Uno de los efectos que despierta alarma en los actores del sector y en la política local es la magnitud oligopólica del nuevo entramado, con indisimulable capacidad para mostrar u ocultar informaciones, procesos y personalidades públicas. Y, para los trabajadores de prensa, la existencia de un patrón que congrega buena parte de las fuentes laborales del sector".
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El poder detrás de los medios en 2019

viernes, 8 de junio de 2018

Blindaje II: Milei, el ministro de Economía de Macri en las sombras

Una de las condiciones para que el Fondo Monetario Internacional blindara al gobierno de Mauricio Macri con 50 mil millones de dólares era desarmar la bomba de las Lebac, además de paralizar la obra pública, cortar las transferencias a las provincias y seguir subiendo las tarifas de los servicios públicos a través del recorte de los subsidios.
Quien le solucionó el problema de las Lebac a Macri fue el mediático Javier Milei, que acercó al Presidente su propuesta a través del massista Guillermo Nielsen, uno de los economistas con los que se reunió Macri a comienzos de mes, en medio de la fuerte corrida cambiaria que significó una devaluación del peso del orden del 25 por ciento.
Luego de recibir a Domingo Cavallo y Martín Lousteau, el primer mandatario se contactó con Nielsen -hombre cercano a Roberto Lavagna, ex negociador con el FMI durante el gobierno de Néstor Kirchner-, que fue empleado del Grupo Macri en los años 90, ya que trabajó para Socma como agente de colocación de deudas.
En ese encuentro, Nielsen le entregó a Macri la propuesta de política monetaria de Milei -respaldada por Cavallo-, que básicamente establecía abandonar las metas de inflación y cambiarlas por una política de "Agregados Monetarios", que limitarían la cantidad de dinero en circulación impidiendo el exceso de emisión monetaria y sería el mercado y no el Banco Central el que ajuste la tasa de interés.
Justamente, uno de los puntos anunciados ayer por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. Para diciembre de 2019, el Gobierno se comprometió ante el FMI de dotar al Central de un nivel de capital que le garantice su autonomía financiera. De esta manera, a partir de este mes, el Tesoro comenzará a cancelar anticipadamente las letras intransferibles en poder de la entidad monetaria con el objetivo de reducir el stock de Lebac. En ese camino, el equipo económico se comprometió ante el FMI para 2021 reducir la deuda neta en poder del Banco Central por un monto de 25 mil millones de dólares.
De esta forma, cortado el financiamiento externo, Cambiemos ahora buscará endeudarse en el mercado argentino a partir de los pesos que libere el Banco Central por las Lebac. Mientras, irá a una virtual privatización del Banco Central, para aceitar la salida de capitales del país, a partir del blindaje del FMI.
En febrero, Milei, en co-autoría con Diego Giacomini, dio a conocer su plan a través del diario El Cronista: "Desarmar la bomba de las Lebac es importante para mejorar el balance y los resultados del Banco Central, pero es trascendental para bajar las "Expectativas de inflación" y la inflación. En otros términos, sin desarmar la bomba de las Lebac, no bajarán ni las expectativas de inflación ni la inflación".
"La propuesta incluye el canje de Lebac por Boden. Las Lebac se desarman en dos etapas, una de shock (corto plazo) y otra gradual (mediano y largo plazo). En el corto plazo, se hace un canje voluntario de Lebac por Boden del Tesoro. El Tesoro limpia las Lebac canjeadas del pasivo del BCRA macheándolas contra las Letras Intransferibles (Bonos del Tesoro) que el Central tiene en su activo. Esta operatoria no sólo adelgaza y mejora la calidad del balance del BCRA sino que mejora su resultado: las Lebac capitalizan (mayormente) cada 35 días y pagan (elevada) tasa de interés y las Letras Intransferibles no pagan interés", detallaron los economistas -ahora- estrella de la city porteña.
Milei también considera que, para que el gobierno de Cambiemos gane en consistencia económica, tiene que renunciar el jefe de Gabinete, Marcos Peña, al que responsabiliza por la corrida cambiaria, luego de trastocarle las metas de inflación a Sturzenegger en diciembre pasado.
Varias versiones periodísticas indican que Peña podría ser reubicado como canciller del país. Actualmente, anda dando vueltas por el mundo: en Londres (Reino Unido), homenajeó a los soldados caídos en la guerra de Malvinas. En New York (Estados Unidos), fue escrachado y nombrado el "gorila del año".
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martes, 27 de marzo de 2018

Estudio: hay más abortos en aquellos países donde se lo prohíbe

Una publicación científica puede traer al debate argentino por la interrupción del embrazo una buena dosis de racionalidad: la tasa de abortos es menor en los países donde el mismo es legal en comparación con los países en los que está prohibido, aunque no totalmente, como es el caso de Argentina.
El estudio -conducido por el Guttmacher Institute y la Organización Mundial de la Salud (OMS) y publicado por la prestigiosa revista médica británica The Lancet en 2016- marcó que en los países donde el procedimiento estaba prohibido totalmente o permitido solamente para salvar la vida de la mujer, la tasa de aborto fue de 37 por 1,000, y en los países donde el aborto estaba disponible a solicitud, la tasa de aborto fue de 34 por 1,000.
Ambos datos corresponden al período 2010-2014 y, ante la escasa diferencia entre ambos, se refuerza la idea de que leyes más restrictivas no disminuyen sensiblemente la cantidad de abortos.
Además, la investigación científica estimó que en las regiones en vías de desarrollo, en donde las leyes de aborto tienden a ser de esa forma, unas 6.9 millones de mujeres recibieron tratamiento por complicaciones de abortos inseguros en 2012, a una tasa de 6.9 mujeres tratadas por 1,000 mujeres en edades de 15–44.
"Se está trabajando en el desarrollo de estimaciones relativas a la proporción de abortos que son inseguros, pero es probable que en los lugares donde el aborto seguro es limitado las mujeres recurran a procedimientos clandestinos que frecuentemente son inseguros. Realizar mayores inversiones en servicios de planificación familiar de calidad ayudaría a reducir las tasas de embarazos no planeados y, en consecuencia, las tasas globales de aborto", dijo Bela Ganatra, científica del Departamento de Salud Reproductiva e Investigación de la Organización Mundial de la Salud y coautora del estudio. "Asegurar que las mujeres y parejas tengan acceso a una amplia gama de métodos de dónde elegir y que reciban información completa sobre cómo usar el método elegido de manera consistente y correcta es una política adecuada de salud pública", recomendó.
Las investigadoras señalaron también que sus hallazgos proporcionan evidencia adicional de que, incluso si todas las mujeres y parejas que desean evitar el embarazo tuvieran acceso universal a la anticoncepción, aun así ocurrirían embarazos no planeados y abortos. Las mujeres pueden quedar embarazadas como resultado de violencia sexual; los métodos anticonceptivos pueden fallar, y las mujeres que inicialmente deseaban tener un hijo pueden experimentar un cambio de circunstancias después de haber quedado embarazadas. Por lo tanto, el acceso al aborto seguro es esencial para que las mujeres que lo necesiten no tengan que recurrir a procedimientos inseguros.
El estudio encontró que, entre 1990 y 2014, el número total de abortos por 1,000 mujeres en edad reproductiva (15–44 años de edad) disminuyó en los países desarrollados de 46 a 27, mientras que en los países en desarrollo el cambio fue pequeño, de 39 a 37, que es una diferencia no significativa.
Las autoras también establecieron que, en 2010–2014, una cuarta parte de todos los embarazos a nivel mundial terminaron en abortos. El porcentaje disminuyó en las regiones desarrolladas de 39% en 1990–1994 a 28% en 2010–2014. En contraste, cambió muy poco en los países en desarrollo: de 21% a 24% en el mismo espacio de tiempo. Sin embargo, la proporción de embarazos que terminaron en abortos aumentó en América Latina y el Caribe (de 23% a 32%), en Asia del Sur y Central (de 17% a 25%), y en África del Sur (de 17% a 24%).
"Estas tendencias sugieren que las mujeres y parejas en el mundo desarrollado se han vuelto más exitosas a la hora de evitar embarazos no planeados —la causa de la mayoría de los abortos— a lo largo de las dos últimas décadas", aseveró la doctora Gilda Sedgh, autora principal del estudio e investigadora científica principal en el Guttmacher Institute. "Las altas tasas de aborto están directamente correlacionadas con altos niveles de necesidad insatisfecha de anticonceptivos. Nuestros hallazgos indican que en muchas regiones en desarrollo, las mujeres carecen de los servicios anticonceptivos que necesitan y no pueden evitar los embarazos que no desean tener", concluyó.
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