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jueves, 2 de noviembre de 2017

Córdoba: persiguen a los que piden justicia por Santiago Maldonado

Más de 30 mil personas se manifestaron ayer en el centro de la capital cordobesa reclamando por el esclarecimiento de la desaparición y muerte de Santiago Maldonado, mientras otra multitud -más de 100 mil personas- apoyaba a la familia del joven en Plaza de Mayo (Buenos Aires).
Pero en diferentes puntos de la provincia mediterránea, ciudadanos que participan activamente del reclamo de justicia vienen sufriendo diferentes tipos de presiones y acciones de amedrentamiento por parte de fuerzas de seguridad y de otros coprovincianos, persecución que incluyó allanamientos masivos contra centros culturales y partidos políticos el pasado 31 de agosto, y pedidos de autoridades y padres de que el tema Maldonado no se aborde en las escuelas.
Ayer, en Alta Gracia, horas antes de los actos por los tres meses desde que Santiago fue visto por última vez con vida -en medio de un operativo de represión de Gendarmería Nacional-, cuatro mujeres del Colectivo Paravachasca por la Memoria fueron amenazadas con ser detenidas por la Policía de Córdoba.
Ocurrió en el conocido Reloj Público de esta localidad cercana a la capital, cuando las jóvenes escribieron sobre los adoquines ubicados en la esquina frente al Tajamar el nombre del joven, cuyo cuerpo fue encontrado sin vida en el río Chubut, luego de estar 78 días desaparecido.
En diálogo con el portal Sumario en Red, Florencia, integrante del Colectivo, contó que "como es costumbre en cada intervención" estaban escribiendo el nombre del joven artesano, cuando un patrullero se les acercó y, al bajar, los policías les dijeron que lo que estaban haciendo era un delito federal porque no podían dañar el patrimonio.
"Le explicamos que era con tiza, que siempre lo hacemos, que ya habíamos avisado que íbamos a hacer esta intervención y que después lo borrábamos con agua. Cayeron tres patrulleros más, en total eran 9 policías, nos tomaron los datos a las cuatro compañeras, y nos dijeron que debíamos borrarlo sí o sí, o nos realizaban una contravención. Con una angustia terrible, les pedimos que nos permitieran dejar el nombre y que después de la marcha lo borrábamos con agua", contó la joven.
En Achiras, en el sur cordobés, a 70 kilómetros de Río Cuarto, un grupo de artistas realizó un mural en memoria de Maldonado, expresión artística que llevó a un portal en Facebook a catalogar a los autores de "muralistas K" y a Maldonado de "delincuente".
"En Achiras, tenemos historiadores, deportistas (corredores de Motocroos y Rally, jugadores de futbol), artistas, cantantes y pintores, gente buena y que vale la pena; pero decidieron rendirle homenaje a un "Falso Mapuche", un "don nadie", un pibe que estaba haciendo disturbios en la vía pública, alguien que quemaba campos y casas reclamando sus tierras, rompían monumentos de nuestra patria", se quejó la publicación.
Tratando de "escrachar" a los autores, el perfil publicó una foto de los nombres de los mismos, escritos al lado del mural: "Ellos decidieron rendir homenaje a un delincuente, que de hecho, deseamos que descanse en Paz, porque es una persona como cualquiera de nosotros, pero no merece ningún monumento, ninguna pintura. Es uno más entre miles que mueren y desaparecen".
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jueves, 19 de octubre de 2017

Sobre el odio a Santiago Maldonado en un país "como Walt Disney"

El periodista Pini Stringhini escribe: "Si nunca lo habías visto en tu vida. Nunca habías escuchado hablar de él. Nunca conociste a nadie que lo conociera, ni siquiera a alguien que tuviera un conocido que lo conociera. Los viste por primera vez en televisión, en los diarios, lo viste a los ojos, barbudo, con rastas, y sonriente. Lo conociste cuando ya no estaba. Lo miraste, te interpeló, dudaste, no lo conocías, pero lo odiaste.
¿Fue enseguida que dedujiste o descubriste que era un terrorista, un usurpador, mensajero de la RAM, pariente de Vaca Narvaja, kirchnerista o zurdo (no estabas seguro si es lo mismo o no pero para el caso daba igual), que estaba escondido en Entre Ríos, después en Mendoza, después lo había llevado una pareja en un auto en el sur, después había estado en un acto en El Bolsón y después vuelto a Chile, en un 20 por ciento de posibilidades?
¿O quién te hizo creer todo eso? ¿Quién te llevó a odiar así, desde la banqueta de la cocina sentado frente al televisor, o desde el sillón recorriendo el inicio de Facebook en tu celular, a un pibe de 28 años que luchaba por una causa que consideraba justa? Equivocado, o no, para él era justa.
No sé a quién encontraron en el río Chubut, y sea quien sea, no es menos importante que otro. Habrá que esperar a mañana.
Tampoco se, y no dejo de preguntarme con impotencia y dolor, ¿quién te llevó a odiar así a la mismísima vida, quién te llevó a odiar así a un pibe, quién te hizo a odiar así a Santiago Maldonado?".
El docente Matías Pássaro avisa: "No hay una etapa de mesura en la historia política argentina. No sé si debería haberla, o si es común en otros países. Diría que sí, pero me lloverían excepciones de quienes han estudiado más a fondo los últimos 50 años de cuanto gobierno europeo exista. Como sea, la seguridad que este país no la tiene es inamovible.
Se traduce como “la grieta” en un invento mediático de fácil acceso al público. En lo material, cualquier historiador marxista podría exponerlo desde la construcción del estado moderno capitalista hasta hoy, no sin antes debatir alguna etapa feudal inventada (quizá Rosas); pero eso sería “lucha de clases”, un motor de la historia como tantos otros.
No, esto es distinto. Hablamos de un nivel de locura donde se pulveriza lo racional, ya sea de un discurso pro-mercado, del materialismo histórico, de la sociología, o de cuanta disciplina intente explicarlo. Argentina es un país dionisíaco porque tiene una sociedad que no puede vivir fuera del éxtasis, el exceso y la locura.
Los griegos dedicaban las festividades a Dionisio a través de bailes, orgías y la ingesta de carne cruda. Nietzsche en “El Nacimiento de la Tragedia” sostiene que en esos trances los griegos arcaicos entraban en contacto con la realidad de la naturaleza. Rasgaban el “velo Maya”, aquel aforismo que utilizaba su maestro Schopenhauer para explicar la ilusión que separaba al hombre de la realidad. El hombre se liberaba y se veía tal cual era.
En la política argentina no se baila, no se toma ni se come carne cruda. Pero los trances y éxtasis provocan que una sociedad muestre el verdadero rostro".
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