jueves, 24 de diciembre de 2015

Al final, el que desapareció fue 678

La estrategia del Grupo Clarín, para oponerse a la ley de Medios y ganarse la complicidad de sus audiencias, fue amenazar con que sus principales señales audiovisuales iban a desaparecer. "TN puede desaparecer", rezaban los slogans institucionales, jugando con esa idea que conecta con una época nefasta para la sociedad argentina, con la que el Grupo tanto tiene que ver.
Sólo 6 años después, el que desaparece del aire de la TV Pública, por presiones del gobierno macrista, es 678 (anoche fue su última emisión en vivo), un programa que vino a poner bajo formato de bloques de archivos las contradicciones y las mentiras de los principales actores sociales, económicos y políticos de los últimos 40 años.
El clima de cambio que transmiten los medios que aseguraban que iban a desaparecer permite al ciudadano desprevenido interpretar que ese programa que le dijeron que era fascista y derrochador de la plata de sus impuestos debe salir del aire para ahorrar esos dineros públicos y ganar en institucionalidad y consensos republicanos.
Estos 14 días macristas han ido mucho más lejos que el kirchnerismo: decretazos, nombramiento de jueces en comisión, apartamiento de camaristas díscolos, devaluación, ajuste, represión, tarifazos, intervenciones y despidos de periodistas. Condensado. Dos semanas. Como si Cambiemos hubiera tomado un curso acelerado de kirchnerismo, o por lo menos de las peores rasgos que los medios que hoy no critican estas medidas le asignaron al movimiento político que hoy anda llenando plazas y parques.
Como si fuera un juego de proyección política al asignarle al otro (el kirchnerismo) lo que verdaderamente Cambiemos venía a hacer, aún gastando crédito político-electoral y creando las peores condiciones de una olla a presión que ningún sistema de medios -por más extendido que sea- podrá contener.
Acecha el peligro de que el conglomerado de medios públicos y privados acoracen a Macri para venderle a las grandes audiencias más medidas económicas que las perjudicarán indefectiblemente y que, como en otras épocas, beneficiarán a los propietarios de los medios de producción y comunicación.
Acecha la alta probabilidad, por lo menos hasta las elecciones legislativas del 2017, de que escaseen las voces críticas hacia el actual gobierno, justo lo que pregonaban los multimedios opositores al gobierno anterior. A esta altura, es obvia la perversidad del mecanismo.
Ante la crueldad concentrada, 678 materializó en formato audiovisual décadas de estudios sobre la comunicación, desde la omnipresente teoría de la Aguja Hipodérmica, pasando por la discusión sobre la propiedad de los medios, hasta la más nueva teoría del Encuadre, y produjo el final de la objetividad y la independencia como desviaciones históricas del periodismo.
No siempre sus aportes fueron los mejores, pero sí consiguió grandes contribuciones decenas de veces, en medio de un sistemático ataque de los que lograron instalar que iban a desaparecer, para luego azuzar la ominosa idea de la grieta, ésa que parece que hoy debe cerrarse con empobrecimiento y silencio, mientras se va armando una nueva fiesta para pocos, esta vez desvergonzadamente CEOcrática.

1 comentarios:

Michael Madison dijo...

El CEOfascismo se extiende por nuestra sociedad. En poco tiempo más el apagón mediático será total. Nos quedará Internet, siempre y cuando los CEOfachos no se asocien con la Alianza del Pacífico, lo que recortaría las libertades de la Red, entre otras muchas mutilaciones que nos acarrearía.

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