lunes, 23 de diciembre de 2013

Nuevo estadio del #RelatoAntiK: "Buscan impunidad"

Hasta a Olé es necesario esta vez...
Y refritar alguna vieja tapa de "control de la Justicia" (aunque se aclara que es nuevo el avance).
Pero Clarín se atreve -con un inhabitual columnista- a aseverar que los K no sólo son recontrarremil corruptos sino que también están en retirada (Lilita dixit) pero buscando no caer en la cárcel, esa amenaza cacerola que rige históricamente para aquellos que se hayan atrevido a trastocar intereses ancestrales.
"La intención del Gobierno ya es obvia: frente a un panorama judicial que en el mediano y largo plazo se prevé por lo menos difícil para muchas de las figuras del oficialismo, garantizarse la salvaguarda judicial es clave. Para ellos y para los amigos del poder que, como en el caso de Báez, son investigados por sus presuntos favores a muchas de las espadas del elenco gobernante.
La brutal separación del procurador Esteban Righi en 2012 por la investigación sobre el vicepresidente Amado Boudou y su conexión con el caso Ciccone mostró hasta dónde podían llegar. Ahora la suspensión de Campagnoli y el avance sobre los juzgados evidencian la desesperación del oficialismo por cerrarles todos los caminos a posibles fallos judiciales adversos.
El kirchnerismo ya trazó sus objetivos y avanza sin pausas: si para lo que se viene contar con Milani en la jefatura del Ejército es crucial, controlar la Justicia lo es mucho más", escribe un tal Facundo Landívar (¿quién es? ¿Roa no se animó? ¿Los lunes no le tocaba a Osvaldo Pepe?).
Mientras tanto, Chantanosky dice -por enésima vez- que se viene el Rodrigazo y Luisito Investigador pide ajuste (pero que no afecte a los más pobres).
¿Capillof podrá romper con este embrujo discursivo?

1 comentarios:

raul racedo dijo...

el embrujo discursivo de los medios hegemónicos es similar al embrujo de los seguidores (o mlitantes, si se quiere) k.

en caso de que sirva de consuelo, por la izquierda viene idéntica onda. es un ataque de dispersión en toda la línea.

citando a rimbaud

qué siglo de manos. yo nunca tendré manos

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