"El programa implica que el Estado garantice un empleo a todas las personas que estén dispuestas a trabajar (y puedan hacerlo) a cambio de un salario digno: se trata de una Garantía de Empleo o, lo que es lo mismo, un Trabajo Garantizado. En este esquema, el Estado opera como un Empleador de Última Instancia (Tcherneva, 2018; Landwehr, 2020). Cabe señalar que esta última expresión hace un paralelismo con el rol que cumple el Estado como prestamista de última instancia ante problemas en el sector financiero; en períodos de turbulencias financieras, los bancos pueden ser reticentes a prestarse entre sí y pueden darse corridas bancarias, por lo que los bancos centrales desempeñan el papel de garantes para asegurar el funcionamiento de los mercados financieros y la estabilidad del sistema.
Un programa de trabajo garantizado como el planteado por el economista estadounidense Hyman Minsky en 1965 tendría las siguientes características:
- Los puestos de trabajo ofrecidos por el programa se adaptarían a las habilidades de los trabajadores que participen del programa.
- Si el desempleo cero atrae más población a la actividad económica, la cantidad de trabajadores por familia aumentará, contribuyendo a la reducción de la pobreza.
- Al eliminar el desempleo, mejoraría el poder de negociación de los trabajadores en su conjunto, aumentando la participación de los salarios en el ingreso total (y disminuyendo, por tanto, la participación de los beneficios).
Tcherneva (2018) define la garantía de empleo como una opción pública de trabajo, ofrecida mediante un programa permanente financiado con fondos del gobierno central pero administrado localmente. El objetivo del programa es brindar oportunidades de empleo voluntario a quienes estén dispuestos a trabajar por un salario digno, independientemente de la coyuntura del mercado de trabajo. Los empleos deberían diseñarse considerando las características de la comunidad local y la infraestructura local. El tiempo de trabajo (la duración de la participación en el programa) debería poder elegirlo cada trabajador, y todos los grupos sociales tendrían derecho a participar.
Dado lo anterior y las problemáticas ambientales y sociales actuales, los principales campos potenciales para la creación de empleos mediante un programa de estas características son el cuidado del ambiente, el sector social (tareas de cuidados), los proyectos comunitarios y la infraestructura. Los empleos deben adaptarse a las necesidades sociales más urgentes que no están cubiertas por el sector privado. Para que el esquema impulse también la movilidad hacia otras formas de empleo (público o privado), es importante que favorezca las oportunidades de formación y capacitación (Landwehr, 2020). Para ser efectivo en la lucha contra la pobreza y el desempleo, un programa de garantía de empleo debe concebirse como parte de un sistema más amplio de seguridad social y fijar salarios acordes a lo que pueda considerarse un salario digno, de forma de evitar la necesidad de que las personas recurran a un segundo trabajo u otros planes sociales (Wray, 1998)".
""Hace unos años, en Quequén, provincia de Buenos Aires, fuimos con un amigo a comprar cigarrillos cerca de la casa donde nos alojábamos. Teníamos que aprovisionarnos para toda la Semana Santa que íbamos a pasar en ese balneario cerca de Necochea, así que pedimos varios atados cada uno. Primero, nos sorprendió el precio irrisorio que nos cobraron, pero lo atribuimos a la clásica diferencia de precio que tiene cualquier producto en el interior de la provincia con respecto a la capital. Sin embargo, una vez en la casa, notamos que las etiquetas de los paquetes estaban mal impresas, como borroneadas, y que el logo de la marca que suele venir estampado en el papel blanco de cada cigarrillo parecía escrito con birome. Cuando fuimos a reclamar al kiosco, nos dijeron que eran más baratos porque venían “de barco”".
El libro de Fernando Ortega Zabala, autor de Historia del contrabando en la Argentina, explica los pormenores de esa anécdota. El periodista explora en “La industria del humo”: cuál es el papel de las dos empresas que concentran la mayor parte del negocio del tabaco en nuestro país en las discusiones políticas e impositivas que atraviesan nuestra vida democrática.
British American Tobacco (que opera en Argentina como Nobleza Piccardo) y Philip Morris International (Massalin Particulares) son las dos tabacaleras más importantes del mercado mundial. Según describe el libro, nuestro país –el octavo productor del planeta– no es la excepción en la trama de manejos y dudosos negociados que rodean a las dos corporaciones.
Ortega explica cuánto daño genera el monstruoso lobby de BAT y PMI en los entretelones del poder. También, cuenta los vínculos de Horacio Cartes, ex presidente de Paraguay, con la industria en su país. Explora cómo el exmandatario habría convencido a su par, Mauricio Macri, para beneficiar a Massalin Particulares en la reforma impositiva que impulsó durante su gobierno. Investiga cómo los representantes de las provincias productoras de tabaco del norte argentino se vinculan con los altos mandos de Massalin y de Nobleza para velar por sus intereses en ambas cámaras del Congreso.
Además, desgrana el complejo entramado de relaciones de PMI en la justicia argentina. Da cuenta de que, por ejemplo, Carlos Rosenkrantz (que presidió la Corte Suprema de Justicia entre 2018 y 2021) había sido socio del estudio jurídico que asesoraba y defendía legalmente a la multinacional norteamericana. Mientras estuvo en el máximo cargo del órgano, los abogados de Massalin lograron que las cautelares presentadas por las tabacaleras menores llegaran hasta el máximo tribunal: el hilo de relaciones se completa con el dato de que la hija del ex camarista era empleada del estudio jurídico que representaba a la tabacalera mientras su padre atendía el caso en la Corte. Cuanto menos, incompatible".
El magíster en Salud Pública, Oscar Atienza, consideró que las vacunas existentes para combatir el coronavirus serán efectivas ante Ómicron, la nueva variante del virus que ha obligado a más de una docena de países del mundo a tomar medidas restrictivas luego de su identificación en Sudáfrica.
"En el pueblo sudafricano en donde se descubrió, Ómicron cuadriplicó los casos en apenas 10 días y también se cuadruplicaron las internaciones. Eso llama la atención, allí hay un signo de alarma. Lo que pasa es que en Sudáfrica la cantidad de gente que hay vacunada es muy baja, un 23% en total, entonces con ese porcentaje es normal que tengan muchos internados. Lo que tenemos que mirar es qué puede llegar a pasar en países como Reino Unido, España, Portugal, que tienen una tasa de vacunación más alta. Yo creo que las vacunas van a responder bien ante esta variante", evaluó el especialista.
Atienza, en diálogo con AM530 Somos Radio (Buenos Aires), afirmó que él no ve un aumento de casos importante para la Argentina en las próximas semanas, llamó a liberar las patentes de estas vacunas "para mejorar su distribución en el mundo" y exhortó al gobierno argentino a encabezar una iniciativa latinoamericana para que los cuidados en nuestros países sean "geopolíticamente en conjunto".
"Esta variante es un poco más infecciosa, pero no va a tener ningún tipo de impacto sobre el sistema sanitario ni en la cantidad de internados, porque casualmente la vacuna nos cubre de la posibilidad de llegar a la terapia intensiva, o de morir por coronavirus. La situación en Argentina, en este momento, está bastante controlada y va a seguir así a futuro, por lo menos los próximos dos o tres meses", vaticinó el también magíster en Administración de Servicios de Salud.
"¿Por qué el discurso de la nueva derecha logra tanta escucha? Más allá de sorprendernos o indignarnos, cabe intentar una reflexión sociológica que permita entender qué otros actores (entre ellos, nosotros) facilitan la situación.
El primer elemento es comprender que, en la disputa por el sentido, se juegan, también y fundamentalmente, expectativas y emociones. Una pregunta que no nos hacemos demasiado es: ¿qué emociones y expectativas están despertando el resto de las propuestas políticas hoy?
En gran parte de Occidente (y en especial en Argentina), el debate político parece estancado en la resignación. La idea es que estamos mal y seguiremos mal. Entonces, toda la discusión apenas se refiere a quién tiene la culpa de que estemos así.
El dinero del FMI se utilizó para la fuga de capitales pero no avanza causa judicial alguna contra los responsables, "no queda otra que pagar", la pobreza crece pero "no puede pasar otra cosa" y así al infinito... la alternativa a la nueva derecha no parece muy motivadora.
Pero hay algo más grave. La nueva derecha denuncia que esta injusta situación en la que vivimos sería "la izquierda" o "el peronismo", y cuando dichas identidades gobiernan y dicen "somos la izquierda" o "el peronismo" pero no proponen cambios reales... ratifican ese engaño.
Es en ese contexto que la nueva derecha puede apelar con efectividad al recurso proyectivo, proponiendo que la forma de estar mejor es que otros sufran (políticos, empleados públicos, inmigrantes, "planeros"), esos otros serían los responsables de nuestro sufrimiento.
A su vez, a la resignación posibilista se opone una izquierda dura que, sin embargo, nunca se anima a jugar en la correlación de fuerzas y, aunque sí propone otro proyecto, termina absteniéndose en cada conflicto, incluso ante un proyecto de gravamen a las grandes fortunas.
Es así que la nueva derecha logra lo que ningún otro: tiene proyecto, incide con él en la correlación de fuerzas, corriendo el debate hacia su campo, construye un enemigo sobre el cual proyectar las frustraciones y promete un futuro promisorio para "la gente como uno".
Esta nueva derecha no solo logra escucha en relación a esta cuestión central (la existencia de un proyecto movilizador), sino también ante la falta de matices del resto de los actores frente a otros dos temas sensibles: la inseguridad y la transformación de las identidades.
El discurso punitivo en relación a la inseguridad es simplista y peligroso (lo demuestra por enésima vez el asesinato de Lucas González) pero asume un problema real: el crecimiento de la violencia en las últimas décadas en el país, muy en especial en los barrios populares.
La denuncia de la violencia policial es necesaria pero insuficiente como respuesta a un fenómeno creciente que no puede ser ignorado. El punitivismo no tiene ningún discurso fuerte que proponga otra salida al problema real y se le enfrente desde allí.
Las lógicas garantistas solo logran comprender que el "meta bala" aumenta la violencia (o sea, que no resuelve el problema, lo cual es correcto), pero en modo alguno implican una propuesta alternativa en situaciones que generan mucho sufrimiento en el conjunto de la población.
Es así que la respuesta fácil punitivista (que apela a transformar el sufrimiento en venganza) no encuentra una alternativa que le dispute sentido, y así puede campear a sus anchas. Otra vez la actitud de resignación con declaraciones como "esto pasa en todos lados".
Por último, la nueva derecha también encuentra escucha en relación a las profundas transformaciones identitarias (en especial de la masculinidad), lo que explica por qué su crecimiento se ve amplificado en hombres jóvenes de todas las clases sociales.
Mientras se balbucean adjetivos -cada cual más extremo- para acusar de todos los males a una entidad abstracta ("el patriarcado"), la nueva derecha ha sido mucho más eficaz para comprender los desafíos y sufrimientos generados por las crisis económica y de subjetividad.
Ese hombre construido milenariamente como padre a partir del cuidado de sus crías (proceso de hominización que puso en cuestión o matizó su carácter de macho) se encuentra en crisis a partir de la desocupación, la destrucción salarial y el desafío a su función proveedora.
Mientras el discurso progre le termina sumando ser responsable abstracto e histórico de todos los males con acusaciones simplistas, la nueva derecha busca apelar (otra vez!) a su frustración reconectándolo a su rol de "macho".
No es casual, en ese sentido, que circule como material de culto en dichos núcleos el film "El club de la pelea" o que narcos, hinchadas de fútbol o rugbiers compartan la apelación a la recuperación del uso de la fuerza física, la violencia o la cultura del "aguante".
Y entonces otra vez pregunto: ¿qué proyecto de futuro le ofrece a esos hombres jóvenes de distintos sectores sociales el discurso de la nueva derecha y qué proyecto le ofrece el amplio campo del progresismo culturalmente correcto?
Seguramente es más fácil consolarse pensando que el problema de esta nueva derecha solo radica en sus minutos de aire, en que la población es estúpida, en que "así es el mundo hoy" u otras quejas, pero eso poco nos sirve en las disputas por la construcción de sentido.
Asumir los desafíos sociológicos de la coyuntura actual y la comprensión del por qué de la amplificación en la escucha de la nueva derecha nos podrá aportar herramientas para intentar contener aquello que va naciendo, espantosamente, del huevo de esta serpiente".
El artista peronista Daniel Santoro advirtió que el Frente de Todos debe abandonar las posiciones más duras, ya que el marco que han dejado las pasadas elecciones ha abierto una puerta, una última chance para el gobierno nacional, que depende exclusivamente, según el pintor, de mejorar la economía y "dejar de hacerse los Che Guevara".
"Estuve dando vueltas por la Plaza. Buena onda, pero hay que tener previsiones de no pensar que con esto cambia la situación. No cambia nada. Pero a nosotros nos sirve para consolidarnos y perder algunos prejuicios. Es una amalgama, una formación de combate para bancar lo que va a venir, porque los enemigos de nuestro proyecto no se van a quedar tranquilos. Ahora tenemos una posibilidad", festejó Santoro.
El artista plástico llamó al peronismo a "conversar más y no comprarnos versos cerrados. En un momento, Florencio Randazzo era un Che Guevara y le serruchamos el otro brazo a Scioli". "Hay diferencias que hay que saldarlas urgentemente. El Pueblo no se banca una pelotudez nuestra más. Nos dio un changüí porque atesoramos algunas verdades, pero no las sabemos mostrar. Somos incompetentes para mostrarlas, son algunas certezas en este mundo de incertezas. Y el Pueblo lo sabe y de vez en cuando nos habilita", alertó.
"Tenemos que olvidarnos del 50/50 de una negociación, porque quizás ahora sea 80/20 y conformarnos con eso. Hay compañeros que se hacen los Che Guevara, a los que hay que calmarlos un poco y decirles que hay que ganar las próximas elecciones sí o sí. Para eso, hay que mejorar la economía sustancialmente. ¿Para qué carajos vas a rasquetear la superficie de la Justicia si no podés cambiar un puto fiscal? Cambiamos el ministro de Justicia y ¿qué hizo? Nada. Si no podés hacer nada, porque no te dan los números. Y los números te van a dar si la economía mejora. Negociá con la Justicia, si eso es lo que quieren ellos. No quieren otra cosa", consideró Santoro.
"¿Qué te hacés el revolucionario si no te dan los números? ¡Si no te podés cambiar un fiscal! Eso me indigna, esa estupidez es la que no puedo creer. Eso es lo que hay que hablar, todos, todos adentro. La realidad nos cacheteó para que entendamos. Esta pequeña oportunidad es porque tenemos alguna verdad que se aprecia. Pero eso tiene que ser acompañado por la sensatez. La sensatez es clave", postuló el artista, en diálogo con el programa Detrás de las Noticias, que se emite de lunes a viernes, a las 21, por AM530 Somos Radio (Buenos Aires).
"Cristina tiene un 33% del electorado nacional asegurado. Eso, en una elección con 75% de participación, da un 22% del total. Los tiene y los va aseguir teniendo. Entonces, no la podés excluir de una mesa de negociación, pero lo que quieren, según me dijo un secretario general de un sindicato muy poderoso, que se tiene que sentar porque es parte del amplio sector popular, pero no puede tener la birome", aseguró el consultor político Raúl Aragón, en el marco de los análisis de lo que vendrá, luego de los resultados de las elecciones del 14 de noviembre.
"Ella no puede ser la decisora única en cuanto a construcción de candidaturas y rumbo económico. Va a tener que consensuar porque, de alguna forma, Cristina ha perdido espacio hacia el interior del peronismo. El kirchnerismo ha venido dirigiendo al peronismo en los últimos 18 años, pero ahora el peronismo va por el hegemon: el elemento de la coalición hegemónico. Si lo va a lograr, veremos, pero si juntás a los caciques del conurbano bonaerense, los gobernadores más la CGT es un montón de peronismo y saben hacer las cosas", evaluó el titular de la consultora Raúl Aragón y Asociados, en diálogo con el programa Detrás de las Noticias (AM530 Somos Radio, Buenos Aires).
Aragón consideró que ese peronismo es el que va a estar en Plaza de Mayo mañana miércoles para respaldar la gestión oficial, luego de que el presidente Alberto Fernández anunciara el comienzo de la segunda etapa de su gobierno, una vez superada -aparentemente- la pandemia del coronavirus: "Se suma La Cámpora porque en el ADN del peronismo está la conservación del poder, cosa que es buena para el país, porque el regreso de Macri o una concepción así sería fatal":
"¿Cómo se vive un estallido gorra? Escrache, denuncia, linchamiento, miedo, cancelación y toma de la comisaría. La manija, una forma del hartazgo, mucho cansancio. Escuchar una moto y rogar que sea un Rappi, tomar el bondi corriendo para evitar a los guachos y el Facebook como todo llanto. Obediencia, señalamientos, desprecios y posteos. De un tiempo a esta parte, el tiempo se volvió demasiado gorra. Hasta la revuelta lo es. Una revuelta que estalla lejos de Plaza de Mayo y cerca de kioskos, zapatillerias, mercerías, locales de accesorios de celulares y superpanchos. Todo se puso horrible, agotador, hostil, temeroso. Gane quien gane el domingo, gana la gorra, el FMI, el ajuste, los desalojos y la represión. Horizonte gorra, subjetividad juguete, delegación del estado de ánimo, clamor por palos. Un nuevo tiempo, más ortiba y vigilante, aún más ortiba y vigilante. Todo gorra. Explicadores, opinadoras, comisarios políticos, defensoras de proyectos políticos que son de otros, economistas como estrellas. Un nervio político que es bien de la calle y duele. Los muertos que no sabemos sus nombres porque no militan, las doñas con miedo, volver tarde y ser pollo. Gorra en el aula, en las palabras, en el pabellón, en las pocas ideas que ni esbozamos. Gabinete gorra para darla vuelta. Ya ni alcanza Berni, ni su prepotencia, ni su patrullero, ni la sobreactuación, ni cómo lo defendieron, ni todo lo vigilante que quiso ser. El estallido pide más, el cuerpo necesita otra cosa, el odio no cesa. Más muerte, más balas, una necesidad ya no de justicia, sino de venganza. Una necesidad de que todo cambie a partir de tanto odio que se siente ahora".
Desde la Confederación General del Trabajo y desde la Central de Trabajadores Argentinos alertaron que votar en las legislativas por los candidatos de Juntos por el Cambio en La Pampa será para retroceder en derechos laborales y paralizar las medidas de protección que, con sus limitaciones, pudieron implementar en estos años de pandemia los gobiernos nacional y provincial.
El secretario general de la CGT La Pampa, Luis Francisco Faggiani, y la secretaria adjunta de la CTA de los Trabajadores, Claudia Fernández, advirtieron que la verdadera disputa en las elecciones del 14 de noviembre no solo es entre los intereses de La Pampa y el neoliberalismo, sino también entre laburantes y macrismo porteño.
"Estamos unidos y venimos trabajando. Si analizamos la campaña solo en este último tiempo, le estamos errando, mirando muy sesgado, con anteojeras. Hay que ser conscientes de lo que fue el neoliberalismo, incluso con el PJ. Con Macri tuvimos una situación tremenda. A nosotros en esa etapa se nos quitó la paritaria, aunque sí la pudimos conservar como corresponde en la provincia. Pasamos a ser de quienes teníamos el mayor salario en dólares en América Latina al debate de sacar la indemnización. Dicen que somos un gasto. No hay que dejar de lado cómo nos endeudaron, somos nosotros y nosotras quienes padecemos las políticas para pagarle al FMI. No hay dinero, no hay obras, no genera riquezas ni produce", describieron ambos en diálogo con Radio Kermes (Santa Rosa, La Pampa).
El macrismo porteño visitó la provincia en las últimas horas, y en ese marco, el intendente de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, se enojó cuando un periodista de El Diario de La Pampa se animó a preguntar por un tema que ningún medio porteño se anima a abordar desde hace años.
La predisposición y el buen ánimo de Larreta durante la entrevista con ese periódico se diluyó cuando se le intentó consultar sobre su relación con las supuestas coimas en el PAMI y la muerte del reconocido médico René Favaloro.
- La historia lo ubica en un episodio con alguien muy conocido en la provincia, como es el médico Favaloro, que terminó...
- No, no... disculpame. No tengo absolutamente nada que ver con eso, y no estoy para esa pregunta.
- Más allá de...
- No tengo absolutamente nada que ver con eso. Eso es todo lo que tengo para decir.
La pregunta que no pudo terminar el cronista era la siguiente: "La historia lo ubica en un episodio muy grave en torno a la figura del médico Favaloro. ¿Tiene una explicación para eso que pasó?".
Rodríguez Larreta eligió no dar una explicación al respecto. Y hasta frunció el ceño. Ante la posibilidad de continuar con las repreguntas, el tiempo transcurrido y la intervención de su jefa de prensa hicieron lo suyo para ponerle punto final a la entrevista.
Por estos mismos días, la interna del PJ pampeano se lleva varios titulares también. Es que la reaparición en público del ex gobernador Carlos Verna vino a acallar las fuertes voces que indicaban que jugaba para Juntos por el Cambio, más luego de la sorpresiva derrota peronista en las PASO del 12 de septiembre.
Sobre el tema dialogamos con el periodista Juan Pablo Gavazza, de Radio Kermes, anoche, en Detrás de las Noticias, programa que se emite de lunes a viernes, a las 21, por AM530 Somos Radio, la radio de las Madres de Plaza de Mayo (Buenos Aires).
Mauricio Macri lo escribió en su libro Primer Tiempo: "La Agencia Federal de Inteligencia (AFI) es otro de esos lugares donde resulta difícil elegir a quién poner a cargo, porque hay poca gente con experiencia en inteligencia en la Argentina. No hay una escuela de jefes de espías. Políticos con experiencia me dijeron que los requisitos para acertar con la designación del jefe de la AFI eran dos: que fuera una persona inteligente y, sobre todo, que fuera de extrema confianza. Mi amigo Gustavo Arribas, abogado y escribano, reunía esos dos requisitos. En ese momento Gustavo vivía en Brasil, y cuando lo convoqué, le mentí, piadosamente: le dije que lo necesitaba para intervenir la Asociación del Fútbol Argentino. Cuando llegó a Buenos Aires, le aclaré: «Me equivoqué por una letra. No te quiero para la AFA, te quiero para la AFI».
(...) Nunca tuve siquiera un atisbo de que la AFI además estuviera haciendo otras cosas por su cuenta. Jamás, por ejemplo, recibí una «carpeta» de nadie, jamás me fue ofrecido un servicio sospechoso y nadie vino a quejarse de agentes que estuvieran traspasando los límites de su función. Eso no impide que, si existieron entre el personal ya existente en la agencia empleados con agenda y kioscos propios, muy en la línea de la historia oscura del organismo, no fueron conocidos durante la gestión.
El Negro afrontó todo esto siempre con mucha serenidad, a pesar de que poco después de llegar tuvo que aguantar estar varios días en las tapas de los diarios por una muy débil denuncia por supuesta corrupción, que llegaba al punto delirante de involucrarlo con el caso Odebrecht y la licitación del soterramiento del Sarmiento. Aunque la denuncia estaba basada en casualidades y especulaciones, Arribas tuvo que aprender a lidiar con estos temas, una novedad absoluta para él. También tuvo que aprender a lidiar con los enemigos de Silvia Majdalani, a quien el primer día se la recomendé, por pedido de Gabi Michetti, para que fuera su número dos. Pero le aclaré: «Esto te lo digo a vos como se lo digo a todos los ministros. Yo te puedo recomendar gente o pedirte que le hagas un lugar a alguien. Pero es tu equipo. Si Silvia no te va, por la razón que sea, dentro de diez minutos o dentro de diez meses, la podés sacar cuando quieras». Y a pesar de todos los ataques contra Silvia —todos los ataques a la AFI eran ataques contra Silvia—, Gustavo sintió que ella trabajaba bien. No la conocía y no la había elegido, pero la vio trabajar y la sostuvo".
"Del seno de las viejas potencias impulsan un nuevo contrato social internacional. El Estado pasa de reparador de asimetrías a creador de mercados. El primero, el Consenso de Washington, tomó su nombre en 1989, cuando el “capitalismo al estilo occidental”, definido así por Mariana Mazzucato, economista de la Universidad de Londres, consolidó su alcance mundial. El segundo, el Consenso de Cornwall, hace referencia a la última Cumbre del G7, realizada en junio de 2021 en Gran Bretaña, donde un panel de expertos expuso, ante los líderes mundiales, sobre la necesidad de “revitalización del papel económico del Estado, implementar metas sociales, crear solidaridad a escala internacional y reformar la gobernanza mundial en pos del bien común”".
"La energía renovable a escala industrial, tales como la hidroeléctrica, la eólica y la solar, se posiciona como una solución para nuestro creciente consumo de energía. A esto se suma la producción del llamado “hidrógeno verde”, que agrega otra capa de injusticias relacionadas con estas mega infraestructuras. Sin embargo, cambiar la fuente de energía no aborda en modo alguno el problema real que plantean los desmedidos niveles de consumo energético, impulsados por el crecimiento económico acumulativo. Tampoco cuestiona la violencia intrínseca para con las sociedades que esa energía potencia.
El empuje y la promoción del “hidrógeno verde” como el “combustible del futuro” así como el camino hacia una “economía del hidrógeno” constituyen una alarma para las comunidades de todo el mundo que luchan contra las mega infraestructuras de las energías renovables. Esta ofensiva es también una clara señal de cómo la actual matriz energética, desigual e injusta, permanecerá intacta bajo la llamada “economía verde”".
"Se invierte en Argentina porque tenemos muy buenos campos de vientos en la Patagonia para los molinos y esto es fundamental, porque acá hay una cadena armada: parque eólico, tecnología para electrólisis y generar hidrógeno, y utilización de puertos de agua profunda para la motorización de buques. Entonces hay tres cadenas ensambladas y un proyecto mejor pensado que una compra “de onda” como la que hizo el macrismo a una empresa italiana que fabricó los molinos pero no se le exigió que pague el tendido de alta tensión, cosa que tuvo que pagar el Estado. Ahora hay que ver cómo intervienen Invap, Astillero Río Santiago y Pescarmona".