sábado, 16 de mayo de 2020

¿Humor? De papagayos y paparulos

"El economista Gustavo Busso afirma que el liberalismo en Argentina llama populismo a los procesos políticos que median entre un fracaso liberal y otro fracaso liberal. Esta idea es coherente con el pensamiento de los papagayos que buscan parecerse al primer mundo, incluso en el número de  muertos por la pandemia.
Clarín, envuelto en la azul y amarilla de Suecia, afirma que: “En ese país los parlamentarios no tienen asesores propios y se pagan el café de sus bolsillos”. Todo bien con el tema de los asesores y el café. Lo que no dice “El gran diario argentino”, ni sus filiales del interior, es que allá no existe el puñadito de familias que, desde la época de Roca, usurpan millones de hectáreas, no dice que allá el impuesto a la riqueza sostiene buena parte del PBI y no dice que ni en Estocolmo ni en sus alrededores a nadie, nunca, se le hubiera ocurrido consolidar su posición hegemónica en una dictadura.
Julián  escribe convencido que la diferencia entre un zombi y un cacerolero es que el zombi no perdió la esperanza de tener un cerebro. La reflexión de Julián viene a cuenta de los periodistas Essen, más entusiasmados por estimular la vuelta al golf que por pensar que las explicaciones de un posible default las tiene que dar el que tomó la deuda y no el que tiene que resolver el problema.
Los Les Luthiers dicen que la mayoría de los individuos no utiliza el cuarenta por ciento del cerebro. Pero están los genios. Son los que no utilizan el noventa y cinco por ciento. Son los que protestan porque tenemos poca cantidad de muertos o porque creen, como dice Victoria Montenegro, que pegándole con furia  a la cacerola van a formar parte del uno por ciento más rico del país.
Las franquicias de los medios hegemónicos nacionales discuten las comparaciones del presidente Fernández con los países nórdicos afirmando que esas argumentaciones son antojadizas, porque allí viven pocos argentinos (?) o critican a Cristina porque no saludó con el codo a la persona que estaba a su derecha, mientras la especialista en economía prepara su queja porque -después de tanto alboroto- hay una exigua ocupación de camas de Terapia Intensiva por el Covid 19 y eso habla de la exageración e ineficacia de las medidas que se tomaron contra la pandemia.
Un paparulo como Wiñaski anuncia, en la  tapa de Clarín, que a su vez reproduce La Nación, que Boudou es empleado del gobierno de la Rioja. El gobernador de La Rioja dice que no es así. Entonces  los de acá, sin desmentir la falsedad de la información, editorializan acerca de los motivos que tendría el gobernador riojano para desmentir un hecho que no existió".
Por Raúl Ernesto Jiménez
Colaboró en la realización de este post: Romualdo Moros
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