martes, 19 de julio de 2022

Una propuesta para superar el bimonetarismo que nos ahorca

En diciembre de 2004, se publicó el número 18 de la revista Cuadernos, del Foro Patriótico y Popular y el Instituto de Estudios Nacionales, que contenía una exposición del economista Néstor Forero, que se animaba a enfrentar el recurrente problema de la restricción externa argentina y sus consecuentes desequilibrios en el tipo de cambio, como vivimos nuevamente en estos días de corrida cambiaria casi permanente.
Forero vinculó esta urgencia argentina al problema de la deuda externa, para luego retomar los trabajos de un economista olvidado por la historia argentina: Mauricio Prelucker. "Nosotros proponemos la creación de un tribunal ad hoc nacional, con los principales juristas argentinos y algunos extranjeros para que investiguen toda la deuda, título por título, para saber quiénes son los responsables del endeudamiento", comenzó diciendo.
"Yo propongo que a todo aquel que denuncie dónde están radicados los fondos se le dé una enorme comisión, calculo del 10%, en retribución de aquella información fehaciente. Esto permite operar dentro de las contradicciones del sistema financiero internacional. Y ¿qué hacer con los fondos así cobrados mientras se sustancie la carta de saber qué es deuda legítima y qué es deuda ilegítima? Los fondos así cobrados, yo propongo que sean destinados a la compra de los títulos de la deuda de los países que supuestamente son nuestros acreedores, para convertirnos en acreedores de nuestros acreedores", desafió Forero.
A continuación, el doctor en Ciencias Económicas desarrolló la parte central de su propuesta, que puede servir en este 2022 de discusiones alrededor de cómo escapar a las recurrentes devaluaciones del peso argentino por la falta de dólares: "En esta crisis de la deuda, permitirle a aquellos que han fugado los fondos repatriarlos. Pero no repatriarlos libremente, sino con destino fijo, y que es capitalizar empresas estratégicas a crearse. No estoy hablando de las empresas privatizadas que regresan a nuestro patrimonio, sino de empresas a crearse, tales como: la canalización del Río Bermejo, que nos daría un 40% más de tierras fértiles, la construcción de la columna vertebral del ferrocarril para unir a todo nuestro territorio, la forestación de toda la costa patagónica argentina, la explotación minera argentina, y las líneas marítimas argentinas nuevamente. ¿Por qué? Porque nuestro principal producto exportador hoy, como rubro, es la harina de soja, que nos produce 3.400 millones de dólares por año, y gastamos en fletes de exportación e importación 3.000 millones de dólares. Es decir, es nuestra principal erogación después de la Deuda Externa. Para eso necesitamos crear empresas estratégicas con esos fondos. Y vamos a poner un ejemplo: de cada 100 dólares, reconocerles acciones por 50 y el resto que quede en manos del Estado, e invitar a nuestros acreedores legítimos a canjear títulos de la deuda por acciones de esas empresas estratégicas. ¿Por qué? Porque si así lo hacen, será menor la presión tributaria que necesitamos para pagar la deuda externa y la canjeamos por regalías, por trabajo. De la misma manera, se puede hacer con nuestros jubilados, de la misma manera se puede hacer con los países que nos ayuden a colaborar en el cobro internacional de impuestos, y el resto de la masa de fondos necesaria para crear estas empresas estratégicas. Yo señalo que deben ser necesariamente unos 100.000 millones de dólares, a través de la creación de una moneda inconvertible, tal como lo enseñaban Silvio Gessel y Mauricio Preluker, para que esa moneda circule fuera de los bancos y permita fundamentalmente financiar el capital de trabajo y los salarios de los argentinos, basada esa emisión de monedas en las acciones de estas empresas estratégicas. Y las empresas estratégicas con la moneda, y ambas financiando y respaldando el trabajo argentino, y no cualquier trabajo argentino sino el estratégico. Para, de esta manera, podamos, tal vez, comenzar a hablar de liberación nacional, de liberarnos del sojuzgamiento de la deuda externa, de una verdadera independencia económica. Argentina es el eslabón más débil en la cadena de la deuda externa. Pero también, siguiendo aquellas enseñanzas de San Martín de “serás lo que debas ser o sino no serás nada”, tal vez pueda ser el primer país que inicie esta tarea, esta lucha latinoamericana y planetaria contra el poder internacional del dinero, entonces sí podremos decir con nuestro patriota Alejandro Olmos Gaona: estamos al servicio del pueblo".
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