Santiago O'Donnell, autor del libro Hermano, aseguró que la publicación tuvo una buena recepción en diferentes medios "más allá de la grieta", excepto en el Grupo Clarín. "Llamativamente, Clarín en ninguna radio, en ningún portal, ningún articulista, cero. Como que no existió".
"Me sorprendió que el libro, del otro lado de la grieta, haya tenido una muy buena recepción. Perfil, Infobae, La Nación, aunque un poco menos La Nación. Pero Clarín directamente, nada, cero. Como que mi libro no existió, un poco siguiendo la actitud de Mauricio Macri y su gente", estimó el autor del boom editorial del año.
"Yo creo que, tarde o temprano, Macri va a tener que contestar preguntas, seguramente lo hará con periodistas muy cercanos, pero va a tener que contestar el libro, quizás con una autobiografía autorizada. Él quiere volver a la cancha política", advirtió O' Donnell, en diálogo con AM 530 Somos Radio (Buenos Aires).
"El libro cruzó la grieta, fue leído por gente que no piensa como nosotros, que tiene otra manera de ver el mundo, pero que puede apreciar una buena historia, un libro que atraviesa 50 años de historia argentina. Gente que puede ser conservadora pero que se escandaliza por la corrupción de las empresas de la familia Macri", evaluó.
O' Donnell también habló de Mariano Macri, el protagonista del libro, que se animó a sacar a la luz decenas de situaciones que incomodan al expresidente: "Lo veo a Mariano muy sereno, valiente, decidido. Sería importante protegerlo, valorarlo. Los argentinos somos muy malos en valorar los gestos de los demás. Está muy en paz, luego de esta especie de catarsis que hizo en el libro, porque no es fácil vivir en un clima de tanta humillación y maltrato, todo oculto, pero para afuera, una sonrisa y todo muy lindo".
"Vivo en Shanghái, China. En el país que ha logrado contener el virus y en donde la vida ha vuelto a la normalidad. Por razones familiares, he pasado unas semanas en Madrid. Este es el periplo de mi vuelta a China. Para alucinar.
Comenzamos en España, donde aparte del visado en regla, también necesitas presentar una PCR con resultado negativo hecho en las 72 horas previas al vuelo. Tienes que enviar el informe del test a la embajada china, que te lo devolverá sellado vía email. Es solo el principio de la odisea.
Ya en Shanghái, nos van sacando del avión en pequeños grupos; el desalojo puede durar hasta dos horas.
Al poner un pie en el aeropuerto, te das cuenta de que has aterrizado en otro planeta. Absolutamente todo el personal del aeropuerto viste con traje protector, capucha y escudo facial incluidos. Ya en la terminal, nos asignan un QR. No hay nada abierto, ni se escuchan anuncios por megafonía. Parece vacío, pero está lleno de gente que, como yo, hace las colas en silencio. Todo está perfectamente organizado, tanto que comienzas a sentirte como una rata en un laboratorio. A continuación, la segunda PCR (te sientas, te escanean el QR y comienza el tercio de las banderillas: ni Manolete las hincaba tan al fondo) y pasamos a inmigración. Es imposible distinguir a los policías que revisan tu pasaporte porque también van de astronautas.
Recogida la maleta, nos van separando por grupos para enviarnos a un hotel, donde haremos la cuarentena. Por si os lo estáis preguntando: sí, el hotel lo paga el viajero. Y no, no lo elije él. Y sí, todo el mundo tiene que hacer cuarentena vigilada, tanto chinos como extranjeros. Se trata de hoteles especialmente acondicionados, donde al llegar te dan un termómetro y unas pastillas de lejía para que disuelvas en las heces antes de tirar de la cadena. El mío era decente, pero solo eso. La comida pasable, aunque a lo largo de los días se hacía cuesta arriba. Cada día tienes que enviar, a través de un QR, tu temperatura corporal, a las 9 y a las 2. Prohibido dejar la habitación bajo ningún concepto. Puede pedir comida de afuera: leche, galletas o pan de molde, pero nada que venga cocinado de un restaurante. De vez en cuando, se pasan por tu puerta y te hacen tomar la temperatura delante de ellos. El control es total.
Teletrabajo, mucha lectura, series y dormitar (quizá no en ese orden). La primera semana se pasó rápido. El trato es aséptico y, a veces, rudo. Pedí un cuchillo para pelar la fruta y, aludiendo motivos de seguridad, me lo denegaron. Otro día vinieron a meterme un bastoncillo en la boca para otra prueba y por poco me hacen una traqueotomía. Como resido en Shanghái, me han dejado pasar la segunda semana de cuarentena en casa. El día antes del traslado en furgoneta, mi mujer me llamó para decirme que acababan de instalar un sensor en la puerta y una cámara de seguridad (última foto). Comenzaba a sentirme como Al Capone. El traslado fue en una furgoneta. Dos tipos vestidos de astronautas me llevaron hasta mi urbanización. Allí, dos policías me esperaban para leerme lo que serían mis obligaciones (tiene derecho a un abogado, todo lo que diga…). Uno de ellos grababa el proceso con una mini cámara.
La vida en casa ha sido más fácil. Podía pedir comida de afuera y el comité vecinal se encargaba de subírmela. Dos veces al día venía un médico a medirme la temperatura. Ni qué decir tiene que mi mujer ha tenido que pasar esa semana en casa de una amiga. El día 12 de cuarentena vino un médico a hacerme el último PCR, otras dos banderillas para la saca. Dos días después era por fin libre. Muchos os preguntáis cómo es posible que un país tan grande haya sido capaz de contener el virus. Esto que acabo de contaros lo hacen con todas las personas que entran a China, nacionales y extranjeros. Cuando a finales de septiembre hice el camino inverso, lo único que tuve que hacer al llegar al aeropuerto de Barajas fue rellenar un formulario… a mano. Diferencias".
Luis Arce y David Choquehuanca tomaron posesión este domingo de sus cargos de presidente y vice, respectivamente, del gobierno de Bolivia, luego de haber triunfado en las elecciones de octubre con el 55,18 por ciento de los votos y haber puesto final al oscuro gobierno de facto de Jeanine Áñez.
En un ambiente de máxima emoción, en la Asamblea Plurinacional, Choquehuanca enunció un inspirador discurso, lleno de referencias a la diversa cultura boliviana pero también a preceptos de fuerte carga política, y dio algunas pistas de cómo va a ser no sólo el gobierno que él integra sino la relación con Evo Morales, máximo referente del MAS (Movimiento al Socialismo), que hoy regresa a tierras bolivianas luego de su exilio en Argentina.
Aquí, la parte más conectada con la cosmovisión no sólo cultural sino también política del flamante gobierno, en el discurso de asunción de Choquehuanca: "Hermanos y hermanas de la Asamblea Legislativa Plurinacional, representantes de pueblos y naciones hermanas invitadas, representantes de los pueblos indígenas y originarios, jefes de Estado, representantes de organismos internacionales, embajadores, autoridades nacionales, con el permiso de nuestros dioses, de nuestros hermanos mayores, de nuestra Pachamama, de nuestros ancestros, de nuestros achachilas, con el permiso de nuestro patujú, de nuestro arco iris, de nuestra sagrada hoja de coca, con el permiso de nuestros pueblos, con el permiso de todos los presentes y no presentes en este hemiciclo. Hoy quiero compartir nuestro pensamiento en unos minutos, Aruskipt’asipxañanakasakipunirakispawa, obligación de comunicarnos, obligación de dialogar, es un principio del vivir bien. Los pueblos de las culturas milenarias, de la cultura de la vida, mantenemos nuestros orígenes desde el amanecer de los tiempos remotos. Los hijos hemos heredado una cultura milenaria que comprende que todo está interrelacionado, que nada está dividido, que nada está fuera, por eso nos dicen que todos vayamos juntos, que nadie se quede atrás, que todos tengan todo, que a nadie le falte nada, que el bienestar de todos es bienestar de uno mismo, que ayudar es motivo de crecer y ser feliz, que renunciar en beneficio del otro nos hace sentir fortalecidos, que unirnos y reconocernos en el todo es el camino del ayer, hoy, mañana y siempre, de donde nunca nos hemos alejado. El ayni, la minka, la tama, la tumpa, nuestra colca y otros códigos de las culturas milenarias son la esencia de nuestra vida, de nuestro ayllu. Ayllu no solo es una organización de sociedad de seres humanos, ayllu es un sistema de organización de vida, de todos los seres, de todo lo que existe, de todo lo que fluye en equilibrio en nuestro planeta o Madre Tierra. Durante siglos los cánones civilizatorios del Abya Yala fueron desestructurados, resemantizados y muchos de ellos exterminados, el pensamiento originario fue sistemáticamente sometido al pensamiento colonial, más no lograron apagarnos, estamos vivos, somos de Tiwanaku, somos fuertes. Somos como la piedra, somos kala wawa, somos cholque, somos sinchi, somos rumi, somos jenecherú, fuego que nuca se apaga, somos de Samaipata, somos jaguar, somos katari, somos ainos, somos mauríes, somos comanches, somos mayas, somos guaraníes, somos mapuches, somos mojeños, somos aymaras, somos quechuas, somos jopi y somos todos de la cultura de la vida, que despertamos nuestro larama, larama igual rebelde con sabiduría.
Hoy, Bolivia y el mundo vivimos una transición que se repite cada 2.000 años, en el marco de la ciclidad de los tiempos. Pasamos del tiempo al tiempo, dando inicio al nuevo amanecer, a un nuevo pachacuti en nuestra historia, un nuevo sol y una nueva expresión en el lenguaje de la vida, donde la empatía por el otro o el bien colectivo sustituyen al individualismo egoísta, donde los bolivianos nos miramos todos iguales y sabemos que unidos valemos más. Estamos en tiempos de volver a ser jiwasa, no soy yo, somos nosotros. Jiwasa es la muerte del egocentrismo, jiwasa es la muerte del antropocentrismo y es la muerte del eurocentrismo. Estamos en tiempos de volver a ser iyambe, iyambe es un código que lo han protegido nuestros hermanos guaraníes, iyambe igual persona que no tiene dueño, nadie en este mundo tiene que sentirse dueño de nadie y de nada. Desde el año 2006 empezamos en Bolivia un duro trabajo para conectar nuestras raíces individuales y colectivas para volver a ser nosotros mismos, volver a nuestro centro, al taypi, a la pacha, al equilibrio de donde emerge la sabiduría de una de las civilizaciones más importantes de nuestro planeta. Estamos en pleno proceso de recuperación de nuestros saberes, de los códigos de la cultura de la vida, de los cánones civilizatorios, de una sociedad que vivía en íntima conexión con el cosmos, con el mundo, con la naturaleza y con la vida individual y colectiva, de construir nuestro suma qamaña, de nuestro allincausay, de nuestro suma jakaña, que es garantizar el bien individual y el bien colectivo o comunitario. Estamos en tiempos de recuperar nuestra identidad, nuestra raíz cultural, nuestro saphi, tenemos raíz cultural, tenemos filosofía, tenemos historia, tenemos todo, somos personas y tenemos derechos. Uno de los cánones inquebrantables de nuestra civilización es nuestra sabiduría heredada en torno a la pacha, garantizar equilibrios en todo tiempo y espacio, es saber administrar todas las energías complementarias. La cósmica que viene del cielo con la tierra que emerge de abajo de la tierra. Estas dos fuerzas cósmicas telúricas interactúan creando lo que llamamos vida, como una totalidad visible, Pachamama y espiritual, Pachaqama. Al comprender la vida en términos de energía tenemos la posibilidad de modificar nuestra historia, la materia y la vida como convergencia de la fuerza chacha-warmi, cuando nos referimos a la complementariedad de opuestos. El nuevo tiempo que estamos empezando será sostenido por la energía del ayllu, la comunidad, los consensos, la horizontalidad, los equilibrios complementarios y el bien común. Históricamente se comprende la revolución como un acto político para cambiar la estructura social para así transformar la vida del individuo. Ninguna de las revoluciones ha logrado modificar la conservación del poder para mantener control sobre las personas. No se consiguió cambiar la naturaleza del poder, pero el poder ha logrado distorsionar la mente de los políticos. El poder puede corromper y es muy difícil modificar la naturaleza del poder y sus instituciones, pero es un desafío que asumimos, asumiremos desde la sabiduría de nuestros pueblos. Nuestra revolución es la revolución de ideas, es la revolución de equilibrios, porque estamos convencidos que para transformar la sociedad, el gobierno, la burocracia, las leyes y sistemas políticos debemos cambiar como individuos. Vamos a promover las coincidencias opositoras para buscar soluciones entre la derecha y la izquierda, entre la rebeldía de los jóvenes y la sabiduría de los abuelos, entre los límites de la ciencia y la naturaleza inquebrantable, entre las minorías creativas y las mayorías tradicionales, entre los enfermos y los sanos, entre los gobernantes y los gobernados, entre el culto al liderazgo y el don de servir a los demás. Nuestra verdad es muy simple: el cóndor levanta vuelo sólo cuando su ala derecha está en perfecto equilibrio con su ala izquierda".
"La Corte Suprema confirmó provisoriamente a Bruglia, Bertuzzi y Castelli en los puestos designados a dedo por Macri. Pero sostiene que podrán concursar para avalar sus cargos. Al mismo tiempo, la Corte declaró inconstitucional el reglamento de los traslados. ¿Entonces, en qué quedamos?
Hacia delante, la Corte, en una cabriola típica de malabaristas de circo, dijo que no podrá volver a repetirse el mecanismo de ascenso del que fueron beneficiados Bertuzzi, Bruglia y Castelli por decisión de Macri. Traducción: la Corte mantuvo el statu quo de la casta judicial. Dos de estos jueces -Bruglia y Bertuzzi- mantendrán sus lugares tras llegar por la ventana en la Sala I de la Cámara Federal, donde deberán evaluar la pegatina con mucosa de la causa "Cuadernos" hecha por Bonadio. ¿Se comprende esta locura? Hay que ampliar la Corte como Francia. Después está la designación del Procurador General de la Nación. El Presidente propuso hace meses al juez Daniel Rafecas, pero Elisa Carrió le dio el abrazo del oso y eso no habría caído bien, porque Carrió aparece como consumidora habitual de la banda de Marcelo D'Alessio con Paula Olivetto y Mariana Zuvic. A 11 meses de la asunción del nuevo Gobierno, el procurador interino eterno Eduardo Casal y toda su caterva de la DEA y la Embajada que hostigó a la fiscal Boquín siguen en sus puestos como si nada. Todo bien en la Península de Escandinavia, donde reinan los vikingos veganos".
"«... apenas se bajó en la explanada de la Casa de Gobierno, Kirchner rompió el protocolo y enloqueció a los custodios, al cruzar la calle Balcarce y acercarse a las vallas que lo separaban del público que intentaba saludarlo. Sin querer, un fotógrafo golpeó a Kirchner en la frente y le abrió una herida que lo obligó a colocarse un apósito y a aceptar, desde esa hora, las recomendaciones del protocolo».
La Nación, 26 de mayo del 2003.
–Uy, se la dio...
Muchos argentinos tuvieron noticias de la existencia de Néstor Kirchner un 25 de mayo del 2003, cuando asumió como presidente de la nación. Algunos, a pesar de haberlo votado, lo vimos por primera vez en TV mientras comíamos ravioles. Sin expectativas: nos habíamos morfado los 80, los 90, el 2001, y «la crisis» que causó dos nuevas muertes. Tal vez por eso intentó impactarnos a todos con sus palabras: un rato antes, apenas fue investido presidente, luego de juguetear con el bastón de mando, lo escuchamos explicar su plan maestro: Néstor, según sus propias palabras, nos proponía ponerle fin a la vergüenza pública que envolvía al país con una simple consigna: «Vengo a proponerles un sueño». Parecía un discurso para la gilada. Lo que dijo –lo sabríamos al otro día, leyendo los editoriales de los diarios– encendió las alarmas en los despachos y las oficinas que hasta entonces controlaban todo. A uno de nosotros –creo que fue a Germán– le disparó otra cosa: «Muy Lennon», sentenció. Un rato después, lo veíamos llegar a la Casa Rosada, y bajarse del auto para hacer el último tramo caminando. La sensación de frescura fue tal, que nos arrancó una sonrisa eufórica, el extraño rito de ver a un presidente abrazarse con una pequeña multitud de esperanzados que le transmitían su calor, como si festejara un gol. Todo terminó enseguida, cuando, en el fragor del encuentro, se estampó la frente contra el lente de una cámara. «El presidente está herido», fue la placa con que Crónica supo retratar el momento. Y Germán remató: «Bueno, ya está, el sueño terminó». Sucede que como desde chicos somos todos muy admiradores de Los Beatles, hay una parte en la que nos ponemos a ver todo según Lennon y McCartney. Es decir: hay cosas que son Lennon y otras que son McCartney. Como si todo fuera esa tensión entre lo pragmático, la tierra y la concreción; y el cielo, el delirio y la absoluta libertad. Es una manera de mirar desde los opuestos. El romanticismo y la sensibilidad nos llevan siempre a elegir a Lennon sobre McCartney. Uno de los motivos también es que murió. Pero básicamente es el idealismo y su «soy un soñador, pero no soy el único». ¿Evita es Lennon y Perón, McCartney? ¿El Che Guevara, Lennon; y Fidel, McCartney? Todo puede verse así. Nosotros mismos, incluso. A veces somos Lennon, y a veces, McCartney. De nuevo: los opuestos nos atraen. Pero no hay Lennon sin McCartney. No hay McCartney sin Lennon. ¿Néstor qué es, entonces? Veamos. Néstor fue el responsable de que luego de la peor debacle en la historia argentina fuera posible restaurar la destrozada autoridad presidencial. También logró volver a enarbolar las ideas de soberanía, justicia social e independencia que una década antes habían sido convenientemente arriadas. En ese país desahuciado, fue el cartonero de la esperanza. Reciclando lo que encontró, desde su llegada al gobierno, reinventó la idea de que el funcionario está ahí jugando para quienes lo votamos, está en su puesto para hacer lo que nosotros necesitamos, nos sirve a nosotros y no a otros, nos sirve y no se sirve de nosotros. Con la voz desaforada o el tono calmo, supo explicar que era mentira eso de que el mundo había cambiado para siempre, que la historia había llegado a su fin, y que el tren de las reivindicaciones sociales y políticas había pasado por última vez mucho tiempo atrás. Néstor demostró que siempre se puede volver, no importa qué tan lejos hayas tenido que irte, por cuánto tiempo hayas tenido que permanecer escondido a la espera de tiempos mejores, no importa cuán profundas sean las heridas que te deje la lucha, estas pueden restañarse. Algo de alegría y desobediencia nos mostró también en su forma de vestirse. Absolutamente festejable por la ropa desalineada, los mocasines como si siempre estuviera en un pogo, a punto de perderlos en el desmadre. Como cuando empezó, casi como una metáfora, metiéndose entre la gente, sin pensar en las cámaras. No se privó de la alegría, sobre todo de esa primera alegría, la de ser presidente, necesitaba eso. Tocarse y abrazarse con cualquier otro. Algo como un festejo de gol, como de estrella punk tirándose desde el escenario. Buscando de verdad un pogo. Y ese ánimo lo contagió a una sociedad por entonces bastante dormida. Argentina –o al menos una parte de ella– se animó a entrar al pogo con él. A bailar y moverse. Agitarse. Y no parar de sorprenderse. La primera sorpresa llegó a los pocos días después de aquel incidente. En uno de sus primeros discursos oficiales, Néstor le hizo un pedido a la Corte Suprema. Fue directo: si no van a estar a la altura de los cambios que vienen, córranse. Parecía algo inédito, porque lo esperable, en aquellos días, era pensar que acogería con beneplácito una Corte Automática, acostumbrada a complacer los deseos de la Casa Rosada. Después fue lo de la ESMA, otra presentación en vivo, Néstor pidiendo perdón a la sociedad por el terrorismo de Estado directamente desde el principal Centro Clandestino de la Marina. Agarrado del atril, tembloroso y emocionado, explicaba que un centro de torturas sería transformado en museo y centro cultural de la Memoria, la Verdad y la Justicia. Fue al colegio militar, hizo bajar el cuadro del dictador Videla, y les explicó a los militares que el tiempo del miedo ya había pasado. Y en gira se repetía. En las Naciones Unidas dijo que todos éramos hijos de las Madres de Plaza de Mayo. En España, les explica a los concesionarios que quiere revisar los contratos, y «los pone a parir», según sus propias palabras. El tiempo pasaba, y cada vez se hizo más difícil seguir descreyendo. Le paga al FMI, jubila a todos los jubilados que estaban sin jubilar. Redistribuye esto, repara aquello, incluye a estos otros, trabajadores, profesionales, empresarios, amas de casa, los niños, los mayores, los pobres, los olvidados, los ninguneados lo miran y sonríen. Y los militantes, azorados, lo ven recibir a Fidel, a Chávez, a Evo Morales, y hasta al mismísimo George Bush. Le toca la pierna. «Lo siento, George, pero lo del ALCA no va a andar». Qué chabón más atrevido. Otra vez el rocker, el punki haciendo lo que no hay que hacer. Tirándose desde el escenario y haciendo pogo, como tanto le gustaba. Nosotros nos habíamos quedado con los balazos a Lennon, con el final del sueño. El sueño del rock, el sueño de la política, y el sueño del peronismo terminado, transformado en pesadilla. Ese peronismo hecho jirones, que muchos pensamos que había dejado de ser una herramienta creada para combatir la injusticia. Pero no. Néstor abrió la puerta para salir del cuarto oscuro de la resignación y dejar atrás el cinismo. Ese cinismo que, incapaz de cambiar el mundo, solo se anima a confirmar sus defectos. Confiar solo en el escepticismo que, como esas frazaditas conservadoras que te dan en los aviones, sirve para invierno y también para el verano. Hasta que aparece algo de fe, de ingenuidad, de optimismo. Y de valor, claro.
«Vengo a proponerles un sueño», decía Néstor. «Sé que soy un soñador…», confesaba Lennon. «Los ranchos también se construyen con bosta», adujo alguna vez McCartney. Por eso a Néstor se lo recuerda Lennon, pero también era McCartney. Unir ese delirio de andar con una japonesa artista y, como estaba una vez accidentada, llevarla al estudio y ponerle una cama mientras grababan. Eso hacía Lennon. Y McCartney seguía adelante, rock, balada, country, blues, marchitas escolares, y cada vez que se pueda, tontas canciones de amor. Que siempre hacen falta. Por eso nos gusta recordar a los dos Néstor. Al que propone un sueño, pero también al que se metió en el barro. Haciendo política. Armando una bola de poder. Para que el sueño no termine. Porque los ideales y los sueños son de Lennon. Pero la política para que esto se haga realidad es McCartney".
Por Pedro Saborido y Omar Quiroga
(Extraído del libro "Néstor. El hombre que cambió todo", de Jorge "Topo" Devoto.
"El concierto habitual de la prensa opositora contra el Gobierno está centrado en estos días en el desplazamiento del ministro Martín Guzmán, anhelado ya en aquellos meses lejanos de negociación de la deuda. Junto a ello, son varias las columnas que coinciden en exigir un cambio de gabinete, con reiteradas apelaciones a Roberto Lavagna y a un paquete económico adecuado a los intereses empresarios.
La apuesta de fondo sigue siendo la imposición de un plan que desconozca por completo el mandato popular de hace un año, para lo cual las y los redactores escriben en los mismos términos sobre un fracaso oficial en todas las líneas y sin excepción y, ya este domingo, La Nación fogonea el fantasma del desabastecimiento, capaz de exacerbar a las clases medias afines mucho más que las consignas republicanistas. Lavagna “en el radar”, lo instaló Clarín el lunes 19, con firma de Ignacio Zuleta, y al día siguiente Carlos Pagni en La Nación repitió su hostilidad para con Guzmán. Como para adornar el paisaje, el dispositivo recuperó a Domingo Cavallo como economista autorizado a dar recetas superadoras. Dos días después, Pagni amplió el menú de opciones para reorientar al Gobierno y ponerlo más cerca de la propuesta perdedora en octubre de 2019: postuló a Martín Redrado para Hacienda, con una suerte de padrinazgo de Lavagna, mientras volvió a jugar con la idea de Sergio Massa como jefe de Gabinete. Junto a los títulos reiterados sobre el dólar “blue” y sus récords, el impulso a la devaluación y al reemplazo de Guzmán fue tomado a fondo el viernes por Marcelo Bonelli, en Clarín: puso al ministro por “emplazado” por el presidente y levantó también la bandera de la llegada de Lavagna. Escribió que lo piden gobernadores -sin nombre-, empresarios -también sin nombre-, sindicalistas -también sin nombre-. Cuando va por el dinero, que es siempre, esta gente no se esmera siquiera en disimular. Ese mismo día, Ignacio Miri en Clarín tecleó: “La pregunta del mercado llegó al Gobierno: ¿devaluará Martín Guzmán o el ministro que le siga?”. Por supuesto, salpimentado con reiteraciones sobre la “falta de confianza”. Guzmán no tiene credibilidad y “nunca la tuvo”, publicó Pablo Wende el domingo, en Infobae.
En todas estas secuencias se repite un mecanismo ya usado: un articulista incluye un rumor o un proyecto de sus mandantes y luego el coro lo empieza a citar como algo cierto y en desarrollo. Por eso, el sábado, Fernando González de Clarín habla del “emplazamiento” presidencial a Guzmán “como escribió Bonelli”. La escalada la sostiene Ricardo Kirschbaum, el domingo, que adorna su nota con una foto en la que están Alberto Fernández y Lavagna. Y escribe así: “Brotan especulaciones sobre Roberto Lavagna”. No es consuelo menor que se abstuvo de hablar de “brotes verdes”. Algo es algo. Es más que obvio que Clarín, La Nación, Infobae, sus locutores y animadores, funcionan como un batallón sin fisuras para defender los intereses del ex ministro macrista Luis Miguel Etchevehere en el conflicto por la herencia familiar con su hermana Dolores: toma, usurpación y ocupación son palabras martilladas a destajo, en una manipulación alevosa que saturaría el trabajo de la institución llamada “Chequeado”, si alguna vez se diera el milagro de abocarse, aunque fuere con mínima consistencia, a las noticias falsas que publican los medios más poderosos. Y no es menos obvio que la libertad de extorsión también es defendida a capa y espada en beneficio del periodista Daniel Santoro y del fiscal Carlos Stornelli, ambos involucrados en las denuncias sobre el accionar de una banda también integrada por el ex espía Marcelo D’Alessio y legisladores y figuras del macrismo. Lo que es el vértigo: de custodia y garantía de la democracia y la Constitución; de único poder legítimo y decente en el andamiaje institucional argentino, la Corte Suprema fue aniquilada el domingo por Morales Solá, en La Nación, que la ubica “en su peor momento”. Es que de la euforia por la aceptación del “per saltum” de los tres jueces del macrismo y cuyo traslado desautorizó el Senado, con lo cual los cortesanos fueron aplaudidos por el “golpe” y la “derrota” propinada al Gobierno, Morales Solá y otros escribas pasaron a la decepción, por la “demora” en el fallo de fondo. La versión, que Clarín y La Nación publican reiteradamente, según la cual habrá un fallo “intermedio”, es usada para repetir advertencias sobre lo que les espera a los supremos, constantemente amenazados con caceroleos, escraches y hasta el impedimento para ir a su centro comercial preferido. Salvo el puro, el perfecto, el libertario ex abogado de Clarín, Carlos Rosenkrantz, que obviamente bajará la cabeza y votará como se le ha ordenado.
Estos días dejaron un menú variado de opiniones, rumores y manipulaciones para engrosar la galería del horror de este “periodismo”. Algunos ejemplos: -Lunes 19, Clarín: la editora Silvia Fesquet, asqueada con la manifestación popular del 17 de Octubre, exalta los actos en los que los asistentes no son llevados en camiones ni micros, ni reciben ningún plan social. -Lunes 19, Clarín: el comentarista Marcelo Cantelmi intenta digerir el triunfo del MAS en Bolivia, una bofetada a sus empleadores, a las corporaciones mundiales y al gobierno estadounidense, instalando a velocidad la fórmula “conducción bicéfala”, referencia al presidente electo Luis Arce y a Evo Morales, en una mera reproducción de eslóganes ya usados contra la fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner. –Martes 20, La Nación: Carlos Pagni delira con “hipnotizar” a Cristina Kirchner. Dice que así sabríamos que no le interesan el peronismo ni el 17 de Octubre. –Miércoles 21, La Nación: Morales Solá dice en la página 12 que el “observatorio” Nodio, proyecto que estudia la Defensoría del Público, significará contratar a 1.500 personas. En la página 28, Sergio Suppo dice que serán 140 personas. ¿A quién creerle? Según los hechos hasta ahora conocidos, a ninguno de los dos, ambas cifras son puro invento. –Viernes 24, Clarín: Bonelli habla del rechazo a Guzmán en Wall Street: en un párrafo los “lobos” lo quieren liquidar al ministro. En el siguiente, los “tiburones”. El redactor olvidó a los “halcones”, porque podría haber completado aire, mar y tierra".
"El encargado de la seguridad de la familia hacía de nexo técnico con los del equipo que desgrababa y hacía las transcripciones. Se llamaba Guillermo Ponzo. De su mano me llegaron todas las transcripciones. Como yo era el único que tenía una relación asidua y cercana con Sandra mi viejo me dijo: “Me tenés que ayudar. Estoy muy preocupado”. Y me fui metiendo. También dijo: “Lo mandé a escuchar. Pedile las cosas a Ponzo. Y decile a Mauricio”. Entonces le conté a Mauricio que papá quería montar una escucha porque no sabía si la integridad física de Sandra y los chicos peligraba. Mauricio lo debe haber hablado con el gerente general del grupo, Leo Maffioli.
El marido de Sandra le tiró los caballos encima a Mauricio diciendo que lo habían escuchado. No sé cómo se habrá enterado. El tipo consiguió un abogado, se acercaron al kirchnerismo, hicieron una presentación judicial contra Mauricio y entonces Mauricio le exigió a Sandra: “Desactivame ya a tu marido”. Incluso se le acercó Juliana y le dijo: “Mauricio puede ir a la cárcel”. Pero Sandra respondió que ella no podía hacer nada. “Él hace lo que le parece. Y se siente muy ofendido”. Mauricio le contestó: “Olvidate de mis hijos. Borrame de tu celular. Hasta acá llegó nuestra relación”. Me lo contó ella misma durante semanas, llorando todo el tiempo, muy empastillada porque se estaba muriendo de cáncer. Todo empezó en el 2013 y fue in crescendo de manera gradual. Surgió en un cumpleaños de Antonia, sería el de tres años, cuatro a lo sumo. Ahí Mauricio hizo el comentario frente a Andrea, la mujer que nos ayuda en la casa, la niñera, y ella le contó a mi mujer. Mauricio decía: “¿Qué hace acá? ¡Le dije que no la quería ni ver!”. Juliana trataba de calmarlo: “Tranquilo, vos poné buena cara”. La quinta de Sandra estaba al lado de la de Mauricio y ella se había cruzado con un regalo. Después, Juliana puso un cerco de arbustos para que no tuvieran que verse más.
El que usaba el juguete era Mauricio, queda claro por los quilombos que surgieron después. Para mi viejo, la única puerta de entrada a ese mundo esotérico del espionaje arrancó en el secuestro de Mauricio, pero ahí quedó. Jamás se le cruzó ni remotamente la más mínima sospecha de que pudiesen hacer uso del espionaje. Eso sí, él decía que los competidores lo hacían. De hecho, hubo un episodio con Aguas Argentinas en el que Soldati lo mandó a escuchar y después corrigió un precio centavos más bajo que la oferta de Sideco y se quedó con la privatización. Pero el viejo nunca usó eso como justificación para hacer lo mismo.
Mauricio siempre quiso demostrar que la tenía más larga. De un hermano presidente yo hubiera esperado que suprimiera los servicios de inteligencia, que solo causan daño, que no tienen nada bueno que aportarle a la sociedad. Y que empezara un camino institucional transparente. Y bueno, no. Él quiso doblegar, y habrá operado en la justicia, más eficazmente o más torpemente. La justicia misma se le puso al servicio. Habrá operado con los servicios de inteligencia. Por algo puso a un amigo de la calaña del Negro [Arribas], que por más afecto que le tenga es un tipo bien turbio: para continuar con las escuchas, los seguimientos, las carpetas".
(O'Donnell, Santiago. Hermano. Editorial Sudamericana. Buenos Aires. 2020. pp 94-95)
"Rendirse al virus no es un plan defendible", dice Kristian Andersen, un inmunólogo del Instituto de Investigación Scripps en La Jolla, California. El enfoque de la llamada inmunidad de rebaño conduciría a una pérdida catastrófica de vidas humanas sin necesariamente acelerar el regreso de la sociedad a la normalidad, agrega. "Nunca antes hemos podido hacerlo con éxito, y conducirá a muertes y sufrimientos humanos incalculables, inaceptables e innecesarios", advierte Andersen, citado por la revista científica inglesa Nature este miércoles.
"A pesar de la crítica generalizada, la idea sigue apareciendo entre políticos y responsables políticos en numerosos países, entre ellos Suecia, el Reino Unido y los Estados Unidos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habló positivamente al respecto en septiembre, utilizando el malapropismo "mentalidad de rebaño". E incluso algunos científicos han impulsado el tema", se lamenta el artículo firmado por la periodista científica Christie Aschwanden.
A principios de octubre, un think tank libertario y un pequeño grupo de científicos publicaron un documento llamado La Declaración del Gran Barrington. En ella, piden un retorno a la vida normal para las personas con menor riesgo de COVID-19 grave, para permitir que el SARS-CoV-2 se propague a un nivel suficiente para lograr la inmunidad de rebaño. La proclama, que inclusive fue recibida por la Casa Blanca, fue descalificada por otro grupo de científicos en la revista The Lancet, que llamó al enfoque de inmunidad de rebaño una "falacia peligrosa no respaldada por evidencia científica".
Nature aclara que la inmunidad de rebaño puede darse con la vacunación, y asevera que los expertos en salud pública consultados no suelen hablar de ella como herramienta en ausencia de vacunas. Sin embargo, esta idea sigue siendo esgrimida, inclusive aquí en Argentina, por el arco opositor a las medidas implementadas por el gobierno nacional para gestionar la pandemia.
""Incluso una vez que la inmunidad del rebaño se alcanza en toda la población, todavía es posible tener brotes grandes en áreas donde las tasas de vacunación son bajas. Lo hemos visto en algunos países donde la desinformación sobre la seguridad de las vacunas se ha propagado", dice Marcel Salathé, epidemiólogo del Instituto Federal Suizo de Tecnología de Lausana", especifica Nature.
Las estimaciones del umbral necesario para alcanzar la supuesta inmunidad de rebaño para SARS-CoV-2 oscilan entre el 10% y el 70 de la población, según los diferentes modelos de simulación experimentados. Es así que muchos investigadores dicen que perseguirla es una mala idea. "Intentar alcanzar la inmunidad del rebaño a través de infecciones dirigidas es simplemente ridículo. En los Estados Unidos, probablemente uno o dos millones de personas morirían", grafica Kristian Andersen, el inmunólogo del Instituto de Investigación Scripps.
Finalmente, Nature aborda el caso Suecia, que aún hoy es citado como ejemplo de una sociedad que apostó por la inmunidad de rebaño, en vez de hacer cuarentenas estrictas: "Suecia no es un modelo de éxito. Las estadísticas de la Universidad Johns Hopkins muestran que el país ha visto más de diez veces el número de muertes por COVID-19 por cada 100.000 personas observadas en la vecina Noruega (58.12 por cada 100.000, en comparación con 5,23 por cada 100.000 en Noruega). La tasa de letalidad de Suecia, que se basa en el número de infecciones conocidas, también es al menos tres veces la de Noruega y la cercana Dinamarca".
"Tenemos que enfrentarnos a la realidad: nunca antes habíamos alcanzado la inmunidad de rebaño a través de una infección natural con un virus novedoso, y el SARS-CoV-2 lamentablemente no es diferente. La vacunación es el único camino ético hacia la inmunidad de rebaño. Cuántas personas necesitarán ser vacunadas —y con qué frecuencia— dependerán de muchos factores, incluyendo la eficacia de la vacuna y de cuánto tiempo dure su protección", sentencia Andersen.
Nature concluye: "Es comprensible que la gente esté cansada y frustrada con medidas impuestas como el distanciamiento social y los cierres para controlar la propagación del COVID-19, pero hasta que haya una vacuna, estas son algunas de las mejores herramientas".
"Soy sueca, vivo en Argentina y tengo dos hijos en edad escolar. Antes de hacerle caso al pedido "desesperado" de un médico argentino en Suecia y meter a los chicos en Argentina en la escuela (video), hay algunos detalles propios del contexto sueco para tener en cuenta.
La mitad de los niños en edad escolar en Suecia viven a una distancia de hasta 10 minutos de su escuela, de acuerdo a una encuesta realizada en 2018 por la Agencia Pública de Tránsito a padres de niños de entre 6 y 15 años. El 77% de los niños van solos a la escuela, en bici o caminando, según el mismo estudio. Otro informe de la misma Agencia (2018) refleja que a los 10 años el 54% de los niños suecos tienen el permiso de los padres para ir solos en bici en la escuela. A los 12 años, el 86%.
El tamaño de los patios de las escuelas está reglamentado. De acuerdo con un informe que publicó la Agencia Pública de Hábitat (2017), en promedio cada niño cuenta con 44,8 m2 para moverse en su patio. Se recomienda un mínimo de 30 m2 cuadrados por niño. Estocolmo es la ciudad donde los niños tienen menos espacio en el patio: 25,6 m2. En la isla de Gotland, disfrutan de 77,2 m2 por niño. Las escuelas secundarias (16 a 19 años) tuvieron educación a distancia durante la primera mitad del año, así como las universidades. En algunos distritos escolares, faltaba hasta el 50% de los alumnos durante el peor pico de la pandemia. Muchos padres no mandaban los niños a la escuela por temor al contagio, eso pasaba sobre todo si había algún paciente de riesgo en la familia. Se filtraron en la prensa emails que el epidemiólogo estatal Anders Tegnell intercambió con su par finesa, en los que Tegnell afirmaba que mantener las escuelas abiertas haría que se llegase más rápido a la inmunidad de rebaño. Posteriormente negó que esto haya sido el objetivo. Creo que hay muchos datos para tener en cuenta cuando un compara países tan distintos, como Argentina y Suecia. Por supuesto ser diferentes no impide que aprendamos unos de otros o que utilicemos experiencias de otros países como ejemplos inspiradores". Fuente
El día del entierro de mi madre, 24 de marzo, en pleno estado de alarma, fuimos mi padre, mi hermano y yo, por separado, cada uno en su coche con guantes y mascarillas. Nos dispusimos en fila frente al cementerio esperando a que llegara el coche de la funeraria y atentos a (1)
En España, han muerto 34.210 personas por Covid19 desde el inicio de la pandemia, en febrero. Ahora, el país sufre la segunda ola, con más de 15 mil contagiados por día (casi el doble de los peores registros de marzo) y con la intención del gobierno federal de declarar nuevamente el estado de alarma, con toque de queda incluido, como ha sucedido en otros países europeos, estos días, ante el rebrote.
Pero lo que sufre España también puede verse hoy en Argentina: políticos y ciudadanos comunes que parecen no haber aprendido nada y se niegan a adoptar medidas sanitarias y de restricción en la circulación de las personas que aconsejan especialistas de todo el mundo. Sectores de poder que aprovechan el momento de debilidad social y económica del país para sembrar más sombras, luego de haberlas instalado contra las medidas centrales que han permitido, hasta el momento, la resistencia del sistema sanitario nacional, en su máxima tensión en varios puntos del país, pero haciendo frente sin colapso, como les ha pasado a muchos países (Ecuador, Bolivia, Perú, Brasil, por nombrar algunos latinoamericanos. Italia y España, por nombras sólo dos europeos).
De eso precisamente se queja una tuitera española, que perdió a su madre al inicio de la pandemia. Sara M.G. cuenta que su madre falleció el 24 de marzo y recuerda la soledad en la que ella, su padre y su hermano tuvieron que despedirla. Ahora, Sara M.G. recuerda aquellos duros momentos y lamenta que España vuelva a tropezar con la misma piedra. Una disyuntiva que también puede servir de ejemplo aquí en Argentina, en medio de más de 1 millón de casos positivos, y 27.100 muertos por Covid19.
"El día del entierro de mi madre, 24 de marzo, en pleno estado de alarma, fuimos mi padre, mi hermano y yo, por separado, cada uno en su coche con guantes y mascarillas. Nos dispusimos en fila frente al cementerio esperando a que llegara el coche de la funeraria y, atentos a la posible llegada de la policía, al advertirnos de que, si eramos más de dos, nos multarían; sí, en el entierro de mi madre. El cura, a quien Dios tanto protege, ni apareció (por mí encantada, que les den a sus responsos). En cuestión de 5 minutos: "Por favor, se tienen que ir". Nos vamos, sabiendo que el cuerpo de mi madre está metido en una caja bajo la tierra, cuando el día anterior estaba en su sofá con su sonrisa y sus ganas de vivir. No sabemos qué hacer, estamos los 3 en medio de un descampado y cada uno debe irse a su casa, no podemos besarnos. No podemos abrazarnos, ni juntarnos en la misma casa. Mi padre se queda solo. Comienza la aventura para que nos hagan las pruebas. No nos la hacen a ninguno. Se nos ha muerto la mujer que nos ha dado vida, pero no nos da derecho a saber si también estamos contagiados. Soy yo la que se encarga de llamar al hospital para que me confirmen de una vez si ha sido covid o no. Si no llego a llamar no me informan. Aun así, llaman al móvil de mi madre para saber cómo está. Lo coge mi hermano y les dice hasta en dos ocasiones que está muerta. ¿Apoyos? Los justos de las personas más cercanas. Una supuesta psicóloga nos ha estado llamando para decirnos lo que ya sabemos y cumplir con lo que le ha tocado hacer.
El tiempo se paró y se llevó a mucha gente, entre ellas a mi madre. Ahora el mundo vuelve a rodar, pero muchos tenemos el corazón y la mente aún paralizados, mientras vemos cómo la sociedad se toma esta segunda ola como una mera incomodidad en la cotidianiedad de sus días.
Busco los colores que antes encontraba en el mundo, pero de momento sólo veo grises y agujeros negros".