"La situación en Córdoba respecto del Covid se agrava, pero sería más objetivo y saludable contar con datos. Ya pasó en la primera ola, y en esta segunda, el Ministerio de Salud provincial repite las omisiones. La información es saludable y enriquece la democracia.
#1 Desaparecieron las conferencias de prensa semanales. El ministro de Salud, Diego Cardozo, ya casi no habla, y los reportes epidemiológicos son cada vez más escuetos, con información superficial y acotada. Se repiten todas las semanas los mismos datos.
#2 Muertes: no conocemos en Córdoba la edad de los fallecidos. Se informan en el parte diario, pero no se consolidan en ninguna parte. No hay una base de datos pública. Lo máximo que muestrael ministerio es la cantidad de fallecimientos por mes.
#3 Internados. La provincia cuenta con una infraestructura sanitaria holgada, pero no se informa cuántos de los internados están en el sector público y cuántos en el sector privado. Tampoco cuántos ocupan camas con patologías prevalentes.
#4 Internados. Tampoco se informa la edad de los internados y el tiempo promedio de estadía en terapia. Hace algunos meses, se presentó un informe detallado, con síntomas y tratamiento, pero no se volvió a publicar nunca más.
#5 Ciudades. Todos los días se informan los casos que se reportan en cada ciudad, pero ya no se informa más el acumulado por ciudad. Para saber los casos de una localidad en la última semana, por ejemplo, hay que mirar uno por uno los partes de prensa diarios.
#6. Curva de casos. Se había prometido un reporte dinámico, donde algunos de estos datos se iban a consolidar, como por ejemplo, la curva epidémica promedio cada 7 días. La última es del 26 de febrero.
#7. Testeos. Sería útil consolidar también los testeos por ciudad y por tipo de análisis. Se informan los acumulados, pero no hay manera de mirar la evolución de los testeos ni la proactividad de cada municipio.
#8 Vacunados. Menos que menos, se saben datos de los vacunados, sea por edad o, especialmente, por grupo objetivo. Se informan porcentajes genéricos en los partes de prensa diarios, sumando por ejemplo a los docentes de todos los niveles con los grupos estratégicos.
La información es valiosa, cuando se publica se expande, se permite que la ciudadanía mire, compare, coteje, razone. Sobrevuela siempre esa pulsión de controlar y publicar lo menos posible. Lo grave es que los datos están, pero no se abren".
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