Grupos de choque como los “Proud Boys” (Muchachos orgullosos) y “Latinos For Trump” -liderados por el latino Enrique Tarrio- convocó -a través de las redes sociales- a marchar. Lanzaron la amenaza: “Los Proud Boys saldremos a la calle en número sin precedentes, pero esta vez con una diferencia”. La diferencia está hoy a la vista y muestra a los Estados Unidos como un país con crisis política, un precedente histórico que puede contagiar a América Latina.
La derecha operó en cambios con matices en toda América Latina. La modalidad de violencia política se puede ver claramente en Bolivia, con el golpe de Estado contra Evo Morales, pero también en la Argentina, Venezuela y Brasil. Macri y Bolsonaro hicieron de sus gobiernos un fiel reflejo de esa nueva derecha enrolada en el trumpismo con matices locales.
En Bolivia, las imágenes de Jeanine Áñez y Luis Fernando Camacho con la biblia y la retórica occidentalista mostraban a una derecha que no descartó la violencia, más bien la ejecutó desde el Estado con la complicidad de la prensa y el poder económico local. El regreso al poder de "Lucho" Arce les quitó legitimidad, pero esperan agazapados el momento para volver a la carga.
En la Argentina, se hicieron de todo el poder: Ejecutivo, legislativo (con complicidad de algunos opositores), y el judicial. Desde allí persiguieron y encarcelaron a la oposición, dejando un tendal de presos políticos que hasta el día de la fecha continúan en esa situación.
La derrota electoral no los amilanó, muy por el contrario, potenciaron “la grieta” impulsando a nuevos grupos de choque de derecha “libertarios”, “antivacunas” y macristas confesos. Estos protagonizaron las primeras marchas desafiando la cuarentena y al gobierno, eran marchas claramente opositoras, avaladas por los medios de comunicación corporativos y el macrismo.
— Salieri de Nik (@Herezeq) January 7, 2021
Las redes sociales y la calle son vistos como “campos de batalla”, la derecha apela a las fake news y la agresión constantes. Los medios de comunicación corporativos se parecen cada vez más a propaganda partidaria y, si bien no pierden total legitimidad, operan sobre los sectores críticos y/o perjudicados por las crisis económica y sanitaria.
Luego de la gran depresión en 1929, la desconfianza en el liberalismo dio paso a versiones violentas de la derecha en todo Europa y el mundo. La búsqueda de una salida que impidiera a la izquierda avanzar produjo la aparición del nazismo y el fascismo. Odio, violencia y miedo fueron parte del conjunto de ideas de la derecha para frenar el avance del comunismo. Muchos de estos elementos son comunes hoy con la crisis del discurso neoliberal: la derecha perdió el discurso económico hegemónico, sus verdades están cuestionadas y la pandemia prendió la mecha para el desarrollo de una derecha violenta que se alimenta de “las grietas” del sistema económico.Redacción de Clarin: “Como podemos asociar el quilombo en EEUU a Cristina?”
— LeaN 💚🧡 (@leancondosK) January 7, 2021
Leuco hijo: “Dejámelo a mi” pic.twitter.com/2YsFrFMFFU
La resistencia al cambio y la crisis están modificando la sociedad de principios del siglo XXI, los problemas no resueltos por el neoliberalismo han generado enormes masas de excluidos, el neokeynesianismo es visto por el poder económico concentrado como el enemigo: para ellos, el Estado no debe intervenir, más que para garantizar sus negocios, pero el pragmatismo de varios gobiernos centrales y la necesidad de conservar el poder político desdicen esas verdades del “fin de la historia”, que hasta hace unos años parecía indiscutible".














