jueves, 1 de septiembre de 2016

"Tía, ¿por qué sos tan antiperonista?"

"El peronismo como fenómeno histórico ha sido abordado desde diferentes perspectivas historiográficas. El proceso de industrialización, cuyas raíces se remontan a la década del treinta, se convierte en una política de Estado a partir de la aparición de Juan Domingo Perón en la escena política. Los alcances, las características y la incidencia de este proceso son ampliamente discutidas hasta el día de hoy. Sin embargo, la mayoría de los estudios enfatizan el análisis de los aspectos económicos, mientras que las consecuencias simbólico-culturales del proceso industrializador no han sido tan desarrolladas. Con respecto a la propaganda y las nuevas pautas de consumo, es evidente que el peronismo se consolida como una nueva propuesta política y estética difundida a través de un aparato propagandístico oficial que incluía a los trabajadores en su proyecto estatal industrial (Cortés Rocca y Dieleke, 2010). A partir de esta premisa otros estudios analizan cómo el Estado utilizaba la propaganda y configuraba desde diferentes agentes institucionales al obrero como el ícono peronista por antonomasia apareciendo en tanto descamisado, obrero o peón rural y finalmente como hombre de carne y hueso (Gene, 2005). Desde otra óptica pero vinculado principalmente con el consumo y la publicidad, son fundamentales los trabajos de Fernando Rocchi en lo que respecta al período que se extiende desde fines del siglo XIX hasta 1945. Natalia Milanesio retoma la problemática buscando analizar el primer peronismo (1946-1955). El eje central de su análisis será el obrero-consumidor, cuya aparición impulsa la consolidación de una nueva estética comercial y comienza a tener un lugar de privilegio en el mundo del consumo.
La investigación de Milanesio ("Cuando los trabajadores salieron de compras. Nuevos consumidores, publicidad y cambio cultural durante el primer peronismo, 2014") busca explicar los cambios que tuvieron lugar cuando vastos sectores de la población se involucraron en prácticas de consumo de las cuales no habían participado antes. Mientras los sectores de clase media ya eran parte del mercado consumidor desde la década del veinte, los obreros, protagonistas de este libro, recién se vuelcan al consumo de forma masiva a mediados del siglo XX, transformándose en un actor histórico de enorme visibilidad cultural y de influencia económica, política y social evidente. La autora hace hincapié en que la centralidad del consumidor obrero estuvo estrechamente vinculada con las promesas de bienestar social de Perón, que a su vez dependieron del desarrollo de la industria nacional, de la consolidación del mercado interno y de políticas de redistribución del ingreso nacional características de dicho gobierno.
Para Milanesio, el consumo es un fenómeno multifacético que incluye prácticas de comprar, usar, exhibir, ostentar y desear, las cuales expresan relaciones complejas entre los sujetos y los objetos. Así, lo identifica como una experiencia sociocultural subjetiva que tiene que ver con las identidades, formas de pertenencia y status de distintos sectores sociales".
Fuente
Más:
"Chuny es peronista; se gasta toda la plata; no ahorra nada"

1 comentarios:

marcelo ignacio dijo...

El de Milanesio es un libro extraordinario, léanlo. Hacía mucho que no leía algo como eso. No tiene buena estructura (para un lector de historia), muy escaso de teorizaciones, excelente demostración de lo que significa la "inclusión".

A quienes no vivimos en una villa, a quienes no tenemos que revolver basura de los tachos, hoy nos cuesta mucho imaginarnos qué significa exactamente la inclusión para los que estaban afuera y fueron incluidos. Nunca me había puesto a pensar demasiado en esa incomprensión. Bueno, lo que cuenta Milanesio es inusualmente claro, te deja bien clarito qué significó la inclusión en tiempos de Perón.

Calculá que lo leí en El Bolsón, y dejé de mirar el paisaje durante tres días hasta que terminé de leerlo; algunos párrafos, dos o tres veces.

Por curiosidad, acabo de gugliar una foto de ella; una cara rara, la verdad: ratón de biblioteca con cara de ama de casa gritona. Pero escribiendo, una capa.

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