martes, 27 de octubre de 2020

#NéstorVive Saborido: "Fue el cartonero de la esperanza y no se privó de la alegría"

"«... apenas se bajó en la explanada de la Casa de Gobierno, Kirchner rompió el protocolo y enloqueció a los custodios, al cruzar la calle Balcarce y acercarse a las vallas que lo separaban del público que intentaba saludarlo. Sin querer, un fotógrafo golpeó a Kirchner en la frente y le abrió una herida que lo obligó a colocarse un apósito y a aceptar, desde esa hora, las recomendaciones del protocolo».
La Nación, 26 de mayo del 2003.

–Uy, se la dio...

Muchos argentinos tuvieron noticias de la existencia de Néstor Kirchner un 25 de mayo del 2003, cuando asumió como presidente de la nación. Algunos, a pesar de haberlo votado, lo vimos por primera vez en TV mientras comíamos ravioles. Sin expectativas: nos habíamos morfado los 80, los 90, el 2001, y «la crisis» que causó dos nuevas muertes. Tal vez por eso intentó impactarnos a todos con sus palabras: un rato antes, apenas fue investido presidente, luego de juguetear con el bastón de mando, lo escuchamos explicar su plan maestro: Néstor, según sus propias palabras, nos proponía ponerle fin a la vergüenza pública que envolvía al país con una simple consigna: «Vengo a proponerles un sueño».
Parecía un discurso para la gilada. Lo que dijo –lo sabríamos al otro día, leyendo los editoriales de los diarios– encendió las alarmas en los despachos y las oficinas que hasta entonces controlaban todo. A uno de nosotros –creo que fue a Germán– le disparó otra cosa: «Muy Lennon», sentenció.
Un rato después, lo veíamos llegar a la Casa Rosada, y bajarse del auto para hacer el último tramo caminando. La sensación de frescura fue tal, que nos arrancó una sonrisa eufórica, el extraño rito de ver a un presidente abrazarse con una pequeña multitud de esperanzados que le transmitían su calor, como si festejara un gol.
Todo terminó enseguida, cuando, en el fragor del encuentro, se estampó la frente contra el lente de una cámara. «El presidente está herido», fue la placa con que Crónica supo retratar el momento. Y Germán remató: «Bueno, ya está, el sueño terminó».
Sucede que como desde chicos somos todos muy admiradores de Los Beatles, hay una parte en la que nos ponemos a ver todo según Lennon y McCartney. Es decir: hay cosas que son Lennon y otras que son McCartney. Como si todo fuera esa tensión entre lo pragmático, la tierra y la concreción; y el cielo, el delirio y la absoluta libertad. Es una manera de mirar desde los opuestos. El romanticismo y la sensibilidad nos llevan siempre a elegir a Lennon sobre McCartney. Uno de los motivos también es que murió. Pero básicamente es el idealismo y su «soy un soñador, pero no soy el único».
¿Evita es Lennon y Perón, McCartney? ¿El Che Guevara, Lennon; y Fidel, McCartney? Todo puede verse así. Nosotros mismos, incluso. A veces somos Lennon, y a veces, McCartney. De nuevo: los opuestos nos atraen. Pero no hay Lennon sin McCartney. No hay McCartney sin Lennon. ¿Néstor qué es, entonces?
Veamos. Néstor fue el responsable de que luego de la peor debacle en la historia argentina fuera posible restaurar la destrozada autoridad presidencial. También logró volver a enarbolar las ideas de soberanía, justicia social e independencia que una década antes habían sido convenientemente arriadas. En ese país desahuciado, fue el cartonero de la esperanza. Reciclando lo que encontró, desde su llegada al gobierno, reinventó la idea de que el funcionario está ahí jugando para quienes lo votamos, está en su puesto para hacer lo que nosotros necesitamos, nos sirve a nosotros y no a otros, nos sirve y no se sirve de nosotros.
Con la voz desaforada o el tono calmo, supo explicar que era mentira eso de que el mundo había cambiado para siempre, que la historia había llegado a su fin, y que el tren de las reivindicaciones sociales y políticas había pasado por última vez mucho tiempo atrás.
Néstor demostró que siempre se puede volver, no importa qué tan lejos hayas tenido que irte, por cuánto tiempo hayas tenido que permanecer escondido a la espera de tiempos mejores, no importa cuán profundas sean las heridas que te deje la lucha, estas pueden restañarse.
Algo de alegría y desobediencia nos mostró también en su forma de vestirse. Absolutamente festejable por la ropa desalineada, los mocasines como si siempre estuviera en un pogo, a punto de perderlos en el desmadre. Como cuando empezó, casi como una metáfora, metiéndose entre la gente, sin pensar en las cámaras. No se privó de la alegría, sobre todo de esa primera alegría, la de ser presidente, necesitaba eso. Tocarse y abrazarse con cualquier otro.
Algo como un festejo de gol, como de estrella punk tirándose desde el escenario. Buscando de verdad un pogo. Y ese ánimo lo contagió a una sociedad por entonces bastante dormida. Argentina –o al menos una parte de ella– se animó a entrar al pogo con él. A bailar y moverse. Agitarse. Y no parar de sorprenderse.
La primera sorpresa llegó a los pocos días después de aquel incidente. En uno de sus primeros discursos oficiales, Néstor le hizo un pedido a la Corte Suprema. Fue directo: si no van a estar a la altura de los cambios que vienen, córranse. Parecía algo inédito, porque lo esperable, en aquellos días, era pensar que acogería con beneplácito una Corte Automática, acostumbrada a complacer los deseos de la Casa Rosada. Después fue lo de la ESMA, otra presentación en vivo, Néstor pidiendo perdón a la sociedad por el terrorismo de Estado directamente desde el principal Centro Clandestino de la Marina. Agarrado del atril, tembloroso y emocionado, explicaba que un centro de torturas sería transformado en museo y centro cultural de la Memoria, la Verdad y la Justicia.
Fue al colegio militar, hizo bajar el cuadro del dictador Videla, y les explicó a los militares que el tiempo del miedo ya había pasado. Y en gira se repetía. En las Naciones Unidas dijo que todos éramos hijos de las Madres de Plaza de Mayo. En España, les explica a los concesionarios que quiere revisar los contratos, y «los pone a parir», según sus propias palabras.
El tiempo pasaba, y cada vez se hizo más difícil seguir descreyendo. Le paga al FMI, jubila a todos los jubilados que estaban sin jubilar. Redistribuye esto, repara aquello, incluye a estos otros, trabajadores, profesionales, empresarios, amas de casa, los niños, los mayores, los pobres, los olvidados, los ninguneados lo miran y sonríen.
Y los militantes, azorados, lo ven recibir a Fidel, a Chávez, a Evo Morales, y hasta al mismísimo George Bush. Le toca la pierna. «Lo siento, George, pero lo del ALCA no va a andar».
Qué chabón más atrevido. Otra vez el rocker, el punki haciendo lo que no hay que hacer. Tirándose desde el escenario y haciendo pogo, como tanto le gustaba. Nosotros nos habíamos quedado con los balazos a Lennon, con el final del sueño. El sueño del rock, el sueño de la política, y el sueño del peronismo terminado, transformado en pesadilla. Ese peronismo hecho jirones, que muchos pensamos que había dejado de ser una herramienta creada para combatir la injusticia. Pero no. Néstor abrió la puerta para salir del cuarto oscuro de la resignación y dejar atrás el cinismo. Ese cinismo que, incapaz de cambiar el mundo, solo se anima a confirmar sus defectos. Confiar solo en el escepticismo que, como esas frazaditas conservadoras que te dan en los aviones, sirve para invierno y también para el verano. Hasta que aparece algo de fe, de ingenuidad, de optimismo. Y de valor, claro.
«Vengo a proponerles un sueño», decía Néstor. «Sé que soy un soñador…», confesaba Lennon. «Los ranchos también se construyen con bosta», adujo alguna vez McCartney. Por eso a Néstor se lo recuerda Lennon, pero también era McCartney. Unir ese delirio de andar con una japonesa artista y, como estaba una vez accidentada, llevarla al estudio y ponerle una cama mientras grababan. Eso hacía Lennon. Y McCartney seguía adelante, rock, balada, country, blues, marchitas escolares, y cada vez que se pueda, tontas canciones de amor. Que siempre hacen falta. Por eso nos gusta recordar a los dos Néstor. Al que propone un sueño, pero también al que se metió en el barro. Haciendo política. Armando una bola de poder. Para que el sueño no termine. Porque los ideales y los sueños son de Lennon. Pero la política para que esto se haga realidad es McCartney".
Por Pedro Saborido y Omar Quiroga
(Extraído del libro "Néstor. El hombre que cambió todo", de Jorge "Topo" Devoto.
Editorial Planeta. Buenos Aires. 2020)
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lunes, 26 de octubre de 2020

Oposición mediática impulsa devaluación y nuevo gabinete

"El concierto habitual de la prensa opositora contra el Gobierno está centrado en estos días en el desplazamiento del ministro Martín Guzmán, anhelado ya en aquellos meses lejanos de negociación de la deuda. Junto a ello, son varias las columnas que coinciden en exigir un cambio de gabinete, con reiteradas apelaciones a Roberto Lavagna y a un paquete económico adecuado a los intereses empresarios.
La apuesta de fondo sigue siendo la imposición de un plan que desconozca por completo el mandato popular de hace un año, para lo cual las y los redactores escriben en los mismos términos sobre un fracaso oficial en todas las líneas y sin excepción y, ya este domingo, La Nación fogonea el fantasma del desabastecimiento, capaz de exacerbar a las clases medias afines mucho más que las consignas republicanistas.
Lavagna “en el radar”, lo instaló Clarín el lunes 19, con firma de Ignacio Zuleta, y al día siguiente Carlos Pagni en La Nación repitió su hostilidad para con Guzmán. Como para adornar el paisaje, el dispositivo recuperó a Domingo Cavallo como economista autorizado a dar recetas superadoras. Dos días después, Pagni amplió el menú de opciones para reorientar al Gobierno y ponerlo más cerca de la propuesta perdedora en octubre de 2019: postuló a Martín Redrado para Hacienda, con una suerte de padrinazgo de Lavagna, mientras volvió a jugar con la idea de Sergio Massa como jefe de Gabinete.
Junto a los títulos reiterados sobre el dólar “blue” y sus récords, el impulso a la devaluación y al reemplazo de Guzmán fue tomado a fondo el viernes por Marcelo Bonelli, en Clarín: puso al ministro por “emplazado” por el presidente y levantó también la bandera de la llegada de Lavagna. Escribió que lo piden gobernadores -sin nombre-, empresarios -también sin nombre-, sindicalistas -también sin nombre-.
Cuando va por el dinero, que es siempre, esta gente no se esmera siquiera en disimular. Ese mismo día, Ignacio Miri en Clarín tecleó: “La pregunta del mercado llegó al Gobierno: ¿devaluará Martín Guzmán o el ministro que le siga?”. Por supuesto, salpimentado con reiteraciones sobre la “falta de confianza”. Guzmán no tiene credibilidad y “nunca la tuvo”, publicó Pablo Wende el domingo, en Infobae.
En todas estas secuencias se repite un mecanismo ya usado: un articulista incluye un rumor o un proyecto de sus mandantes y luego el coro lo empieza a citar como algo cierto y en desarrollo. Por eso, el sábado, Fernando González de Clarín habla del “emplazamiento” presidencial a Guzmán “como escribió Bonelli”. La escalada la sostiene Ricardo Kirschbaum, el domingo, que adorna su nota con una foto en la que están Alberto Fernández y Lavagna. Y escribe así: “Brotan especulaciones sobre Roberto Lavagna”. No es consuelo menor que se abstuvo de hablar de “brotes verdes”. Algo es algo.
Es más que obvio que Clarín, La Nación, Infobae, sus locutores y animadores, funcionan como un batallón sin fisuras para defender los intereses del ex ministro macrista Luis Miguel Etchevehere en el conflicto por la herencia familiar con su hermana Dolores: toma, usurpación y ocupación son palabras martilladas a destajo, en una manipulación alevosa que saturaría el trabajo de la institución llamada “Chequeado”, si alguna vez se diera el milagro de abocarse, aunque fuere con mínima consistencia, a las noticias falsas que publican los medios más poderosos.
Y no es menos obvio que la libertad de extorsión también es defendida a capa y espada en beneficio del periodista Daniel Santoro y del fiscal Carlos Stornelli, ambos involucrados en las denuncias sobre el accionar de una banda también integrada por el ex espía Marcelo D’Alessio y legisladores y figuras del macrismo.
Lo que es el vértigo: de custodia y garantía de la democracia y la Constitución; de único poder legítimo y decente en el andamiaje institucional argentino, la Corte Suprema fue aniquilada el domingo por Morales Solá, en La Nación, que la ubica “en su peor momento”. Es que de la euforia por la aceptación del “per saltum” de los tres jueces del macrismo y cuyo traslado desautorizó el Senado, con lo cual los cortesanos fueron aplaudidos por el “golpe” y la “derrota” propinada al Gobierno, Morales Solá y otros escribas pasaron a la decepción, por la “demora” en el fallo de fondo.
La versión, que Clarín y La Nación publican reiteradamente, según la cual habrá un fallo “intermedio”, es usada para repetir advertencias sobre lo que les espera a los supremos, constantemente amenazados con caceroleos, escraches y hasta el impedimento para ir a su centro comercial preferido. Salvo el puro, el perfecto, el libertario ex abogado de Clarín, Carlos Rosenkrantz, que obviamente bajará la cabeza y votará como se le ha ordenado.
Estos días dejaron un menú variado de opiniones, rumores y manipulaciones para engrosar la galería del horror de este “periodismo”. Algunos ejemplos:
-Lunes 19, Clarín: la editora Silvia Fesquet, asqueada con la manifestación popular del 17 de Octubre, exalta los actos en los que los asistentes no son llevados en camiones ni micros, ni reciben ningún plan social.
-Lunes 19, Clarín: el comentarista Marcelo Cantelmi intenta digerir el triunfo del MAS en Bolivia, una bofetada a sus empleadores, a las corporaciones mundiales y al gobierno estadounidense, instalando a velocidad la fórmula “conducción bicéfala”, referencia al presidente electo Luis Arce y a Evo Morales, en una mera reproducción de eslóganes ya usados contra la fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner.
–Martes 20, La Nación: Carlos Pagni delira con “hipnotizar” a Cristina Kirchner. Dice que así sabríamos que no le interesan el peronismo ni el 17 de Octubre.
–Miércoles 21, La Nación: Morales Solá dice en la página 12 que el “observatorio” Nodio, proyecto que estudia la Defensoría del Público, significará contratar a 1.500 personas. En la página 28, Sergio Suppo dice que serán 140 personas. ¿A quién creerle? Según los hechos hasta ahora conocidos, a ninguno de los dos, ambas cifras son puro invento.
–Viernes 24, Clarín: Bonelli habla del rechazo a Guzmán en Wall Street: en un párrafo los “lobos” lo quieren liquidar al ministro. En el siguiente, los “tiburones”. El redactor olvidó a los “halcones”, porque podría haber completado aire, mar y tierra".
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sábado, 24 de octubre de 2020

Otro adelanto de "Hermano": los arbustos de Juliana

"El encargado de la seguridad de la familia hacía de nexo técnico con los del equipo que desgrababa y hacía las transcripciones. Se llamaba Guillermo Ponzo. De su mano me llegaron todas las transcripciones. Como yo era el único que tenía una relación asidua y cercana con Sandra mi viejo me dijo: “Me tenés que ayudar. Estoy muy preocupado”. Y me fui metiendo. También dijo: “Lo mandé a escuchar. Pedile las cosas a Ponzo. Y decile a Mauricio”. Entonces le conté a Mauricio que papá quería montar una escucha porque no sabía si la integridad física de Sandra y los chicos peligraba. Mauricio lo debe haber hablado con el gerente general del grupo, Leo Maffioli.
El marido de Sandra le tiró los caballos encima a Mauricio diciendo que lo habían escuchado. No sé cómo se habrá enterado. El tipo consiguió un abogado, se acercaron al kirchnerismo, hicieron una presentación judicial contra Mauricio y entonces Mauricio le exigió a Sandra: “Desactivame ya a tu marido”. Incluso se le acercó Juliana y le dijo: “Mauricio puede ir a la cárcel”. Pero Sandra respondió que ella no podía hacer nada. “Él hace lo que le parece. Y se siente muy ofendido”. Mauricio le contestó: “Olvidate de mis hijos. Borrame de tu celular. Hasta acá llegó nuestra relación”. Me lo contó ella misma durante semanas, llorando todo el tiempo, muy empastillada porque se estaba muriendo de cáncer.
Todo empezó en el 2013 y fue in crescendo de manera gradual. Surgió en un cumpleaños de Antonia, sería el de tres años, cuatro a lo sumo. Ahí Mauricio hizo el comentario frente a Andrea, la mujer que nos ayuda en la casa, la niñera, y ella le contó a mi mujer. Mauricio decía: “¿Qué hace acá? ¡Le dije que no la quería ni ver!”. Juliana trataba de calmarlo: “Tranquilo, vos poné buena cara”. La quinta de Sandra estaba al lado de la de Mauricio y ella se había cruzado con un regalo. Después, Juliana puso un cerco de arbustos para que no tuvieran que verse más.
El que usaba el juguete era Mauricio, queda claro por los quilombos que surgieron después. Para mi viejo, la única puerta de entrada a ese mundo esotérico del espionaje arrancó en el secuestro de Mauricio, pero ahí quedó. Jamás se le cruzó ni remotamente la más mínima sospecha de que pudiesen hacer uso del espionaje. Eso sí, él decía que los competidores lo hacían. De hecho, hubo un episodio con Aguas Argentinas en el que Soldati lo mandó a escuchar y después corrigió un precio centavos más bajo que la oferta de Sideco y se quedó con la privatización. Pero el viejo nunca usó eso como justificación para hacer lo mismo.
Mauricio siempre quiso demostrar que la tenía más larga. De un hermano presidente yo hubiera esperado que suprimiera los servicios de inteligencia, que solo causan daño, que no tienen nada bueno que aportarle a la sociedad. Y que empezara un camino institucional transparente. Y bueno, no. Él quiso doblegar, y habrá operado en la justicia, más eficazmente o más torpemente. La justicia misma se le puso al servicio. Habrá operado con los servicios de inteligencia. Por algo puso a un amigo de la calaña del Negro [Arribas], que por más afecto que le tenga es un tipo bien turbio: para continuar con las escuchas, los seguimientos, las carpetas".
(O'Donnell, Santiago. Hermano. Editorial Sudamericana. Buenos Aires. 2020. pp 94-95)
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viernes, 23 de octubre de 2020

Nature: la inmunidad de rebaño para el coronavirus es una falsa promesa

"Rendirse al virus no es un plan defendible", dice Kristian Andersen, un inmunólogo del Instituto de Investigación Scripps en La Jolla, California. El enfoque de la llamada inmunidad de rebaño conduciría a una pérdida catastrófica de vidas humanas sin necesariamente acelerar el regreso de la sociedad a la normalidad, agrega. "Nunca antes hemos podido hacerlo con éxito, y conducirá a muertes y sufrimientos humanos incalculables, inaceptables e innecesarios", advierte Andersen, citado por la revista científica inglesa Nature este miércoles.
"A pesar de la crítica generalizada, la idea sigue apareciendo entre políticos y responsables políticos en numerosos países, entre ellos Suecia, el Reino Unido y los Estados Unidos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habló positivamente al respecto en septiembre, utilizando el malapropismo "mentalidad de rebaño". E incluso algunos científicos han impulsado el tema", se lamenta el artículo firmado por la periodista científica Christie Aschwanden.
A principios de octubre, un think tank libertario y un pequeño grupo de científicos publicaron un documento llamado La Declaración del Gran Barrington. En ella, piden un retorno a la vida normal para las personas con menor riesgo de COVID-19 grave, para permitir que el SARS-CoV-2 se propague a un nivel suficiente para lograr la inmunidad de rebaño. La proclama, que inclusive fue recibida por la Casa Blanca, fue descalificada por otro grupo de científicos en la revista The Lancet, que llamó al enfoque de inmunidad de rebaño una "falacia peligrosa no respaldada por evidencia científica".
Nature aclara que la inmunidad de rebaño puede darse con la vacunación, y asevera que los expertos en salud pública consultados no suelen hablar de ella como herramienta en ausencia de vacunas. Sin embargo, esta idea sigue siendo esgrimida, inclusive aquí en Argentina, por el arco opositor a las medidas implementadas por el gobierno nacional para gestionar la pandemia.
""Incluso una vez que la inmunidad del rebaño se alcanza en toda la población, todavía es posible tener brotes grandes en áreas donde las tasas de vacunación son bajas. Lo hemos visto en algunos países donde la desinformación sobre la seguridad de las vacunas se ha propagado", dice Marcel Salathé, epidemiólogo del Instituto Federal Suizo de Tecnología de Lausana", especifica Nature.
Las estimaciones del umbral necesario para alcanzar la supuesta inmunidad de rebaño para SARS-CoV-2 oscilan entre el 10% y el 70 de la población, según los diferentes modelos de simulación experimentados. Es así que muchos investigadores dicen que perseguirla es una mala idea. "Intentar alcanzar la inmunidad del rebaño a través de infecciones dirigidas es simplemente ridículo. En los Estados Unidos, probablemente uno o dos millones de personas morirían", grafica Kristian Andersen, el inmunólogo del Instituto de Investigación Scripps.
Finalmente, Nature aborda el caso Suecia, que aún hoy es citado como ejemplo de una sociedad que apostó por la inmunidad de rebaño, en vez de hacer cuarentenas estrictas: "Suecia no es un modelo de éxito. Las estadísticas de la Universidad Johns Hopkins muestran que el país ha visto más de diez veces el número de muertes por COVID-19 por cada 100.000 personas observadas en la vecina Noruega (58.12 por cada 100.000, en comparación con 5,23 por cada 100.000 en Noruega). La tasa de letalidad de Suecia, que se basa en el número de infecciones conocidas, también es al menos tres veces la de Noruega y la cercana Dinamarca".
"Tenemos que enfrentarnos a la realidad: nunca antes habíamos alcanzado la inmunidad de rebaño a través de una infección natural con un virus novedoso, y el SARS-CoV-2 lamentablemente no es diferente. La vacunación es el único camino ético hacia la inmunidad de rebaño. Cuántas personas necesitarán ser vacunadas —y con qué frecuencia— dependerán de muchos factores, incluyendo la eficacia de la vacuna y de cuánto tiempo dure su protección", sentencia Andersen.
Nature concluye: "Es comprensible que la gente esté cansada y frustrada con medidas impuestas como el distanciamiento social y los cierres para controlar la propagación del COVID-19, pero hasta que haya una vacuna, estas son algunas de las mejores herramientas".
Traducción: doctor Oscar Atienza.
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jueves, 22 de octubre de 2020

El hilo de una sueca que devela datos sobre la estrategia de Suecia ante el coronavirus

"Soy sueca, vivo en Argentina y tengo dos hijos en edad escolar. Antes de hacerle caso al pedido "desesperado" de un médico argentino en Suecia y meter a los chicos en Argentina en la escuela (video), hay algunos detalles propios del contexto sueco para tener en cuenta.
La mitad de los niños en edad escolar en Suecia viven a una distancia de hasta 10 minutos de su escuela, de acuerdo a una encuesta realizada en 2018 por la Agencia Pública de Tránsito a padres de niños de entre 6 y 15 años.
El 77% de los niños van solos a la escuela, en bici o caminando, según el mismo estudio. Otro informe de la misma Agencia (2018) refleja que a los 10 años el 54% de los niños suecos tienen el permiso de los padres para ir solos en bici en la escuela. A los 12 años, el 86%.
El tamaño de los patios de las escuelas está reglamentado. De acuerdo con un informe que publicó la Agencia Pública de Hábitat (2017), en promedio cada niño cuenta con 44,8 m2 para moverse en su patio. Se recomienda un mínimo de 30 m2 cuadrados por niño.
Estocolmo es la ciudad donde los niños tienen menos espacio en el patio: 25,6 m2. En la isla de Gotland, disfrutan de 77,2 m2 por niño.
Las escuelas secundarias (16 a 19 años) tuvieron educación a distancia durante la primera mitad del año, así como las universidades. En algunos distritos escolares, faltaba hasta el 50% de los alumnos durante el peor pico de la pandemia. Muchos padres no mandaban los niños a la escuela por temor al contagio, eso pasaba sobre todo si había algún paciente de riesgo en la familia.
Se filtraron en la prensa emails que el epidemiólogo estatal Anders Tegnell intercambió con su par finesa, en los que Tegnell afirmaba que mantener las escuelas abiertas haría que se llegase más rápido a la inmunidad de rebaño. Posteriormente negó que esto haya sido el objetivo.
Creo que hay muchos datos para tener en cuenta cuando un compara países tan distintos, como Argentina y Suecia. Por supuesto ser diferentes no impide que aprendamos unos de otros o que utilicemos experiencias de otros países como ejemplos inspiradores".
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miércoles, 21 de octubre de 2020

El hilo de una española que da lecciones a la Argentina, en medio del pico por coronavirus

En España, han muerto 34.210 personas por Covid19 desde el inicio de la pandemia, en febrero. Ahora, el país sufre la segunda ola, con más de 15 mil contagiados por día (casi el doble de los peores registros de marzo) y con la intención del gobierno federal de declarar nuevamente el estado de alarma, con toque de queda incluido, como ha sucedido en otros países europeos, estos días, ante el rebrote.
Pero lo que sufre España también puede verse hoy en Argentina: políticos y ciudadanos comunes que parecen no haber aprendido nada y se niegan a adoptar medidas sanitarias y de restricción en la circulación de las personas que aconsejan especialistas de todo el mundo. Sectores de poder que aprovechan el momento de debilidad social y económica del país para sembrar más sombras, luego de haberlas instalado contra las medidas centrales que han permitido, hasta el momento, la resistencia del sistema sanitario nacional, en su máxima tensión en varios puntos del país, pero haciendo frente sin colapso, como les ha pasado a muchos países (Ecuador, Bolivia, Perú, Brasil, por nombrar algunos latinoamericanos. Italia y España, por nombras sólo dos europeos).
De eso precisamente se queja una tuitera española, que perdió a su madre al inicio de la pandemia. Sara M.G. cuenta que su madre falleció el 24 de marzo y recuerda la soledad en la que ella, su padre y su hermano tuvieron que despedirla. Ahora, Sara M.G. recuerda aquellos duros momentos y lamenta que España vuelva a tropezar con la misma piedra. Una disyuntiva que también puede servir de ejemplo aquí en Argentina, en medio de más de 1 millón de casos positivos, y 27.100 muertos por Covid19.
"El día del entierro de mi madre, 24 de marzo, en pleno estado de alarma, fuimos mi padre, mi hermano y yo, por separado, cada uno en su coche con guantes y mascarillas. Nos dispusimos en fila frente al cementerio esperando a que llegara el coche de la funeraria y, atentos a la posible llegada de la policía, al advertirnos de que, si eramos más de dos, nos multarían; sí, en el entierro de mi madre. El cura, a quien Dios tanto protege, ni apareció (por mí encantada, que les den a sus responsos). En cuestión de 5 minutos: "Por favor, se tienen que ir".
Nos vamos, sabiendo que el cuerpo de mi madre está metido en una caja bajo la tierra, cuando el día anterior estaba en su sofá con su sonrisa y sus ganas de vivir. No sabemos qué hacer, estamos los 3 en medio de un descampado y cada uno debe irse a su casa, no podemos besarnos.
No podemos abrazarnos, ni juntarnos en la misma casa. Mi padre se queda solo. Comienza la aventura para que nos hagan las pruebas. No nos la hacen a ninguno. Se nos ha muerto la mujer que nos ha dado vida, pero no nos da derecho a saber si también estamos contagiados.
Soy yo la que se encarga de llamar al hospital para que me confirmen de una vez si ha sido covid o no. Si no llego a llamar no me informan. Aun así, llaman al móvil de mi madre para saber cómo está. Lo coge mi hermano y les dice hasta en dos ocasiones que está muerta.
¿Apoyos? Los justos de las personas más cercanas. Una supuesta psicóloga nos ha estado llamando para decirnos lo que ya sabemos y cumplir con lo que le ha tocado hacer.
El tiempo se paró y se llevó  a mucha gente, entre ellas a mi madre. Ahora el mundo vuelve a rodar, pero muchos tenemos el corazón y la mente aún paralizados, mientras vemos cómo la sociedad se toma esta segunda ola como una mera incomodidad en la cotidianiedad de sus días.
Busco los colores que antes encontraba en el mundo, pero de momento sólo veo grises y agujeros negros".
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lunes, 19 de octubre de 2020

Más sobre la indolencia cordobesista, en medio del imparable coronavirus

"Después de siete meses de batallar contra la pandemia, muchos profesionales de la salud de Córdoba se encuentran agotados y piden refuerzos. Referentes de las distintas organizaciones que los nuclean advierten que aumentan las bajas por contagios y por contactos estrechos.
“A esta altura del partido, lo que más afecta es el factor emocional. Estar en contacto con la enfermedad, con la angustia de pensar que podemos contagiar a nuestras familias. Perdimos muchos compañeros en las últimas semanas y cada muerte nos provoca una angustia difícil de superar”, explica Nora Vilches, presidenta de la Federación de Entidades Profesionales Universitarias de Córdoba (Fepuc).
“Estamos viviendo una situación muy crítica. Se han agregado camas, pero no hay quién las controle. Creo que estos meses se podrían haber capacitado a internistas, a clínicos, a anestesistas o a terapistas pediátricos en el manejo de estas unidades, al igual que enfermería, pero creo que faltó previsión”, opina Raúl Audenino, miembro de la agrupación Médicos Autoconvocados.
La sensación es compartida por la mayoría de las entidades que nuclean a los equipos de salud. “Hay que tener en cuenta que la pandemia arrancó con una buena parte de los equipos aislados, por ser grupos de riesgo. Y los que quedaron sufren el estrés de trabajar en forma permanente. Con guardias de 12 horas y descanso de 24”, agregó Vilches, referente de Fepuc.
Por su parte, Carlos Mulqui, integrante de la Agrupación Médicos de Guardia Centrales de Córdoba, agregó que en las últimas semanas descendieron los testeos al personal de salud y que bajó la calidad de los elementos de protección personal que se entregaron a los equipos de salud de los hospitales.
“Los profesionales estamos agotados porque no tenemos recambio. Hay muchas camas del hospital modular del Polo Sanitario que no se pueden poner en funcionamiento porque no hay suficiente personal. La Provincia recluta gente a través de las sociedades científicas, pero nosotros necesitamos saber en qué condiciones hay que trabajar”, agregó.
Una encuesta realizada por la agrupación Médicos Autoconvocados de Córdoba reveló que apenas el 17 por ciento de los médicos tiene un solo empleo. El 31 por ciento trabaja en dos lugares; el 28 por ciento, en tres; el 13 por ciento, en cuatro, y el 11 por ciento, en más de cuatro.
Además, que más de la mitad trabaja de nueve horas para arriba. Y que el 75 por ciento está insatisfecho con lo que gana. El 46 por ciento trabaja en la ciudad de Córdoba; el 29 por ciento, en el interior; el 21 por ciento, en ambos lados, y el cuatro por ciento, además, fuera de la provincia.
La muestra abarcó a 1.350 médicos, de los cuales el 80 por ciento tenía especialidad".
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sábado, 17 de octubre de 2020

El indolente cordobesismo

"La manifestación del 12, nunca mejor referencia al canal cordobés auspiciante, presenta dudas acerca de si la fecha elegida tuvo o no relación con el homenaje a los saqueadores de mil cuatrocientos noventa y dos. 
Como si formaran parte de la barra brava de Pinzón, algunos de los jóvenes que invadieron las tierras del Patio Olmos, luego de la fiesta, la bebida y el baile, concurrieron, mal dormidos, a hisoparse preventivamente, a la mañana siguiente, en la vieja Terminal.
Otros, como si fueran portadores asintomáticos del sarampión o la viruela de los ambiciosos acompañantes de Cortéz y Pizarro, festejaban las delicias de la inconciencia con carteles que burlonamente convocaban desafiantes, entre risa y cerveza, a un encuentro en el Hospital Rawson.
Mientras la jarana de los libertarios se desarrollaba en la ciudad de Córdoba, paradójicamente en torno a la llamada “Fuente del Perdón”, en Jesús María, al ritmo de tractores y las 4x4 con carteles que decían “No a la infectadura”, en el hospital Vicente Agüero, moría infectado de Covid 19 el enfermero de treinta y ocho años Leonardo Quiróz.
En declaraciones a La Nueva Mañana, el médico Eduardo Maturana, especialista en infectología y epidemiología, contaba que a las diez camas de terapia para pacientes Covid, se le sumaron veintiseis de la sala común, y en los próximos días, dada la alta demanda de hospitalización, se convertirá la sala de internación obstetricia en internación para Covid.
"De acuerdo a la evolución de cada pacientes vamos viendo quién pasa a terapia y quién no. Pero tenemos algunos que deberían estar en terapia y no lo están porque no nos dan las camas. Pero lo más desesperante es que no tenemos personal para sostener el tratamiento. O estamos aislados, como es mi caso por ahora, o infectados o muertos como Leo. El desconsuelo es tremendo".
Los manifestantes del 12 parecían marchar guionados por los creadores de “La vida de Brian”. Muchaches que dicen que están cansados del encierro mientras marchan libremente buscando, sin éxito, que alguien los detenga. Y gritan “Que viva la democracia”, al tiempo que exigen que el presidente votado en elecciones libres el año pasado se vaya y la vicepresidenta sea lapidada". 
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jueves, 15 de octubre de 2020

El SMVM representa el 27% del promedio salarial

"¿A quién le interesa el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM)? Responder este interrogante es central para entender la paupérrima suba del 28% en tres cuotas acordada en el Consejo del Salario. El SMVM llegaría a $ 21.600 recién en marzo. En términos reales, se convalida una caída del 9% en el año y vuelve a los niveles de 2004. En este punto, el primer año de gobierno de Alberto Fernández no se diferencia mucho de los últimos dos de Mauricio Macri.
¿A quiénes alcanza este incremento? De manera directa, su impacto sobre los asalariados registrados es marginal, casi nulo. Los básicos iniciales de convenio en casi todos los casos están bien por encima de ese monto.
Algunos asalariados registrados poseen remuneraciones inferiores (casas particulares, algunos provinciales y municipales). Sin embargo, en todos estos casos no se aplica la garantía del SMVM, por lo que la suba acordada no tendrá efectos inmediatos.
Por el contrario, el aumento del SMVM sí tiene un impacto directo en cuestiones que comprometen fondos públicos: salario social complementario, jubilación mínima, salario mínimo docente, programa ATP (Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción).
En otras palabras, en el corto plazo, la variación del SMVM no afecta a los empleadores (podrían firmar bastante más que el 28% y todavía tendrían margen) pero sí podría tener algún impacto en las cuentas públicas. Ello tampoco alcanza para explicar que el Gobierno Nacional promueva un porcentaje de aumento tan bajo. Martín Guzmán no se va a quedar sin caja por ello.
El eje parece volver a estar puesto en la utilización del SMVM como ancla salarial, como una señal que limite la puja distributiva en aquellos sectores que todavía tienen margen para pelear por mayores salarios.
En los años 90, el SMVM se fijó en la suma de $200, lo que equivalía aproximadamente al 25% del promedio salarial. El gobierno de Néstor Kirchner rompió con esta lógica y lo utilizó para impulsar al alza la negociación salarial.
Luego de diversos aumentos, acordados a partir de 2004, el SMVM pasó a representar entre el 40% y el 45% del promedio salarial. En otras palabras, las actividades de menores ingresos tenían el piso muy cerca, lo cual servía como garantía a la hora de negociar.
A partir de 2012, esta lógica empezó a resquebrajarse y el SMVM comenzó a perder posiciones lentamente. De impulsar la negociación salarial, pasó a ser el cierre de la ronda, alejándose cada vez más de los básicos de convenio.
Lo que venía siendo un lento deterioro se transformó en una caída brutal a partir de 2018 y este año volvimos a valores “noventistas”: en el tercer trimestre, el SMVM representó apenas el 27% del salario promedio.
El incremento acordado ahora convalida este proceso. El SMVM vuelve a cumplir una función de ancla y sigue sin servir como mecanismo de garantía para los trabajadores de aquellas actividades que tienen los ingresos más bajos.
El aumento de ahora también le pone un límite a reclamos que podrían formularse en sectores que suelen tomar al SMVM como referencia (casas particulares, sector público provincial y municipal, economía popular)
En conclusión, la suba acordada implica perder una oportunidad para impulsar una política salarial que fortalezca los ingresos de los sectores de menores recursos y tiene mucho más de continuidad que de ruptura".
Coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma
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miércoles, 14 de octubre de 2020

El método y la época: "Al Gobierno le falta construir una epopeya propia"

"El Frente de Todos (FdT) fue un “contrato electoral” exitoso. Exitoso porque ganó, pero antes de eso, porque le permitió al peronismo construir un canal de diálogo con la Argentina “líquida”. Ese conglomerado flexible que no forma parte de las dos minorías intensas, que cohabita el centro del espacio político, que pendula y define elecciones en el sistema político. La Argentina aspiracional. 
Sin embargo, desde el 10 de diciembre a esta parte, el FdT no logra resolver satisfactoriamente un “contrato de gobierno”: una agenda y una cadena de mandos. El gobierno funciona como un esquema de pujas y vetos cruzados, con una agenda minimalista, muchas veces en pugna, y un liderazgo más enfocado en administrar tensiones internas que en conducir y transformar. El “método” Frente de Todos.
El problema con este método, tenue, incrementalista, que podría funcionar en una democracia desarrollada sin necesidades de reformas estructurales, es que, gobierna un país que precisa una terapia de shock para poder avanzar. ¿Puede modificarse un método? Si, en tanto dispositivo colectivo. Lo que aquí denomino “un contrato de gobierno” para la coalición.
Un nuevo método. Una nueva etapa. Una “canción urgente” para la coalición electoral, que necesita dejar de ser coalición “en” gobierno, para transformarse en coalición “de” gobierno. Y en el mismo movimiento, recuperar el stock de confianza social y económica: ir por delante de las expectativas. ¿Cuáles podrían ser los capítulos de un relanzamiento coalicional anclado en un contrato de gobierno?
En primer lugar, el gobierno necesita una agenda. Necesita sacralizarla, traducirla en un plan, comunicarla y ejecutarla. Una agenda que enamore y empuje hacia el futuro. Que sea nacional y federal. Y que colonice todos los intersticios de la coalición: Poder Ejecutivo y Poder Legislativo. De lo contrario y en su ausencia, existen tantas agendas como corrientes al interior de la coalición. Una crisis de subjetividad, que alimenta el faccionismo interno y emite señales confusas hacia la sociedad (y el mercado).
En segundo lugar, el gobierno necesita resolver la cadena de mandos y dotarse de musculatura política. El Estado no puede ser un campo de batalla de las facciones de una coalición, porque ese juego balcaniza la capacidad gubernamental, aislando a la coalición de la sociedad. Una especie de endogamia gubernamental: la agenda es la coalición. Y la culpa no es de las facciones ni de su poder relativo. Ninguna facción política se va a desempoderar. El déficit es la dificultad del pináculo para constituirse y ejercer el poder político. Parafraseando a Andreotti, el poder desgasta a quién no lo ejerce.
En tercer lugar, el gobierno necesita adquirir una ergonomía anfibia. Así como la colonización privada del Estado durante el macrismo generó problemas de interacción con la realidad, el aislacionismo público respecto del sector privado puede conducir al mismo callejón sin salida: sesgos cognitivos. Es importante construir una autonomía relativa, donde las decisiones públicas incorporen el conocimiento que aporta el mercado y la economía real. Hay que salir de las lógicas binarias: mercado sin Estado, Estado sin mercado. Necesitamos un ecosistema colaborativo permanente entre sector público y privado. El poder reside en edificar una relación virtuosa entre Estado y Mercado, no en la ausencia de esa relación.
En cuarto lugar, el gobierno necesita federalizarse. Si uno se aleja unos kilómetros de la General Paz, la impresión que se desprende es que Argentina ha ingresado en una etapa confederal, donde los Gobernadores han recuperado autoridad soberana, a la par que el “Estado Nacional” se reorganiza en una suerte de “Estado AMBA”. Esa “sensación” de vacío en los territorios, podría comenzar a corregirse si se amplía el horizonte geográfico de reclutamiento de cuadros político-gubernamentales, y se correlaciona la ejecución presupuestaria con un plan y una agenda federal".
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