jueves, 14 de julio de 2016

Los que creen que no se puede criticar a Macri sino viene el carpetazo...

...aseguran que tienen sobradas pruebas para mostrar, recolectadas durante estos primeros 7 meses de gestión de Cambiemos.
Algunas de ellas, concentradas en los últimos días.
Veamos tres casos consumados y uno que probablemente se esté por concretar (dependiendo de los vaivenes de la política).
El viernes, el presidente de la UCR, José Manuel Corral, criticó duramente al gobierno de Mauricio Macri y dudó de la honestidad de los funcionarios macristas al afirmar que "la gente sabe que nosotros no tenemos cuentas en Panamá y que podemos dar la cara y decir lo que hacemos".
Ayer, se conoció que Corral, según un sitio web poco conocido, quedó envuelto en un escándalo por el supuesto regalo de una vivienda -comprada con fondos municipales- a un reconocido puntero barrial de Santa Fe, la ciudad que gobierna.
El carpetazo se da en medio del enojo cada vez más evidente de las bases y los dirigentes radicales con el gobierno de Cambiemos por los escasos lugares otorgados en la gestión y por los pactos que el macrismo estaría cerrando con el peronismo en detrimento de la UCR con vistas a las elecciones del año que viene.
El fin de semana, en el marco de los festejos por el Bicentenario de la independencia argentina, dos agentes de la Policía Federal obligaron a un hombre a bajar de un tren de la Línea Mitre por manifestarse en contra de las políticas implementadas por el gobierno de Mauricio Macri. Los oficiales adujeron que el manifestante afectaba la libertad del resto de los pasajeros, pero una testigo del hecho, Lorena Lillo, desmintió la versión y lo reflejó en un video.
El hombre circulaba por los vagones con un cartel con la imagen de Macri rodeado de globos y frases de esgrimidas por el presidente durante el debate con el ex candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli. El objetivo era mostrar las promesas incumplidas antes del balotaje, por ejemplo, la de que no iba a devaluar.
Luego del episodio, Lillo continuó viaje y tuvo que soportar insultos en un tono bajo por parte de esos policías que seguían en el vagón.
En un primer momento, Lillo iba a bajar en la estación Tres de Febrero, pero notó que había más agentes de la Federal esperando en el andén, y decidió seguir hasta Retiro. "Cuando llegó el tren me bajé y me fui corriendo hasta donde estaba mi marido, que me había ido a buscar", concluyó.
Para el día de la Bandera, una maestra, que decidió reivindicar la figura de Manuel Belgrano en un acto y trazar parangones con la realidad actual, fue primero abucheada y silbada por algunos presentes y luego sancionada por las autoridades educativas.
Silvia Panarese, vicedirectora de una escuela de Necochea, había criticado al presidente Macri por la represión desatada durante un acto en Rosario ese mismo día. "Celebro que estemos en una plaza que hoy nos une, nos congrega, nos liga; celebro por sobre todas las cosas que esta plaza no tenga vallas, no tenga tanques ni armas ni gente reprimiendo", había indicado en su discurso.
Fue "pre sumariada" por esa intervención pública, que también había merecido el reproche del intendente de Necochea, Facundo López, del Frente Renovador.
El cuarto caso, justamente, podría venir de ese espacio político. Su líder, Sergio Massa, en las últimas horas, está recibiendo la crítica furibunda de periodistas y ,medios oficialistas por rechazar el tarifazo de Macri.
Ese enojo macrista lo escribió claramente ayer Joaquín Morales Solá, en La Nación: "La saga de confusiones envalentonó a los adversarios del Gobierno, sobre todo a los que más beneficio le sacan a la oportunidad. El ejemplo paradigmático es, sin duda, Sergio Massa, que pasó de un oportuno y silencioso segundo plano (cuando se ventilaban los dólares de José López o los negocios de Julio De Vido) a una oportuna cadena nacional como la que virtualmente protagonizó el lunes en los canales de noticias para criticar a Macri por los aumentos de las tarifas. En primer lugar, Massa debería hacer una autocrítica sobre la situación energética. Él fue jefe de Gabinete de Cristina Kirchner durante 2008 y 2009, cuando ya estaba vigente el sistema de subsidios al consumo de energía que terminó por quebrar el sistema. En segundo lugar, no puede pedirle responsablemente a Macri que suspenda los aumentos tarifarios, porque retrotraer las cosas a la situación previa a la llegada del actual presidente podría condenar a los argentinos a vivir sin gas y sin luz. Massa, que es un político dependiente de las encuestas, le pegó también donde más le duele a Macri: dijo que no se debe gobernar con la lógica de los empresarios, que es precisamente la crítica que algunos sectores sociales le hacen al Presidente. Su estrategia es puramente electoral, como lo es cada vez que opina o que calla. Por eso, Massa es a veces un aliado inevitable del Gobierno, nunca un socio confiable".
En un espacio más banal (aunque con trasfondo empresarial por la disputa de los multimillonarios negocios de la AFA) también sufrió los azotes por animarse a criticar a Macri el conductor televisivo y empresario Marcelo Tinelli.
En un espacio de mayor gravedad institucional, esperemos que no se sume un incidente más cuando Hebe de Bonafini (una de las opositoras más férreas a las políticas de Macri) no vaya a declarar -como prometió y ya hizo una vez- ante el juez Martínez de Giorgi el 4 de agosto y éste se anime a detenerla.
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