jueves, 27 de octubre de 2016

Voto electrónico: "fraude patriótico" del siglo XXI

"Este año, en Argentina deberíamos celebrar el centenario de la primera elección presidencial bajo la ley Sáenz Peña, es decir, la universalidad, igualdad y el secreto del voto. Festejaríamos el fin del fraude sistemático y el inicio de la República (interrumpida por sucesivos golpes cívico-militares). Sin embargo, a partir del proyecto de reforma política presentado por Cambiemos, que contempla el voto electrónico, tal vez debamos dejar el festejo de lado y volver a defender ese derecho conquistado hace un siglo. La razón es simple y está confirmada en el mundo: el voto electrónico no garantiza el secreto del voto. Al contrario, puede llevarnos a una nueva era de fraude.
El gobierno de Cambiemos ama las máquinas y lleva adelante su fe tecno-optimista desde su asunción. El credo es que siempre a más tecnología se consigue más progreso y que, por eso, siempre primero hay que aplicarla y luego medir los resultados. Si no, se pierde el tren del futuro. Con esa biblia en mano el Estado puede defender la apertura de todos los datos de los ciudadanos para “targetizar” mejor sus mensajes, tercerizar el manejo del Estado en grandes corporaciones y hasta cambiar la forma de votación por un sistema electrónico que ya fue descartado por los países más desarrollados del mundo.
El sistema electrónico no es necesario para garantizar la paridad electoral de los partidos. Sí lo sería la boleta única en papel, que se usa en la gran mayoría de los países del mundo, y en las provincias argentinas de Santa Fe y Córdoba. La boleta partidaria, que aún utiliza nuestro país (y Uruguay) es, efectivamente, un sistema en desuso y sería sano también cambiarla. Pero el PRO quiere ir más allá, con lo que no iría a un mejor sistema sino a uno más inseguro. “Parece que al gobierno la boleta única papel no le parece suficientemente moderna, ni del siglo XXI. Sin embargo, ese es el sistema utilizado por la gran mayoría de los países del mundo, entre ellos Alemania, el Reino Unido, la mayoría de los estados en Estados Unidos, Holanda y los Países Escandinavos, entre otros”, sostiene la especialista en sistemas electorales y transparencia Delia Ferreira Rubio.
El oficialismo también alega que vivimos en un sistema fraudulento, que tendrá en la tecnología un factor de transparencia. Sin embargo, desde el retorno de la democracia en 1983, no hay evidencia de fraudes en Argentina. Tampoco se observan reportes de desconfianza en la votación. Según estudios cuantitativos que realizó Cippec en las últimas elecciones de 2015, la presencia de fiscales también es alta: los partidos mayoritarios tuvieron un 100, un 94 y un 91 por ciento de fiscalización (FPV, PRO y UNA, respectivamente).
De 195 países, sólo siete utilizan el voto electrónico (de algún tipo y en alguna parte del proceso). Hay dos europeos (Bélgica y Estonia), tres americanos (Brasil, Venezuela y algunos estados de Estados Unidos) y dos asiáticos (India y Filipinas). Hace algunos años, esta lista era más extensa pero varios países tras implementar distintas versiones de voto electrónico, lo prohibieron. Entre ellos se encuentran Alemania, Finlandia, Holanda, Australia, Irlanda, Estonia, Polonia. Si miramos el ranking de países con mayor desarrollo humano del planeta, los primeros 20 votan con papel. Es decir, que incluso los países con acceso a los mayores PBI e innovaciones tecnológicas, eligen seguir sufragando con un papel.
En la Argentina, las advertencias de los especialistas en seguridad informática también fueron ignoradas. La mayor parte de los técnicos coincidieron: el sistema de voto electrónico es vulnerable. Y no sólo eso, sino que el sistema de boleta única electrónica (que se usó en la Ciudad de Buenos Aires y en Salta) tenía, antes de implementarse, fallas graves de seguridad. Esto lo confirmó la misma Justicia cuando, en agosto, sobreseyó al informático Joaquín Sorianello, quien había sufrido un allanamiento y un proceso judicial tras revelar que el sistema de votación en la CABA tenía una falla en la transmisión de los datos de la boleta electrónica. En su fallo absolutorio la Justicia no sólo lo declaró inocente sino que confirmó que el sistema “era vago y podía ser vulnerado con facilidad”.
Tampoco fue refutada otra falla en el sistema denominada “multivoto”, detectada por Alfredo Ortega, doctor en informática del ITBA y desarrollador en seguridad de la empresa Avast. El error (informado junto a un grupo de analistas independientes unos días antes de las elecciones del 5 de julio de 2015 en la Ciudad de Buenos Aires) mostraba un error de programación del sistema que permitía contabilizar más de un voto usando una boleta electrónica. Un error similar fue mostrado en Estados Unidos por Brian Varner, analista de Symantec (una de las empresas de seguridad informática más grandes del mundo). Frente a las cámaras de CNN probó cómo con un pequeño dispositivo electrónico se podía alterar el chip de la tarjeta de votación y llegar a emitir hasta 400 votos en un par de minutos, sin que nadie alrededor se diera cuenta. Ante la evidencia, la conductora de la cadena norteamericana le hizo una pregunta sencilla: “¿Cuál sería una forma segura de votar para usted?”. Varner fue contundente: “Con un papel y un sobre de carta común”".
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