miércoles, 26 de octubre de 2016

¿Qué pasa realmente en Venezuela y qué se puede venir?

Renacieron las esperanzas blancas de remover al presidente venezolano Nicolás Maduro del último bastión del progresismo latinoamericano de importancia.
Las fuerzas opositoras venezolanas (y sus proveedores) van por todo y hoy prometen tomar el país, rememorando viejas jornadas violentas como expresión de su impotencia de llegar al poder por vías democráticas.
La intervención del jefe de la Iglesia Católica, el papa Francisco, ha incomodado a más de uno y ya se han desatado los mecanismos para anular cualquier efecto mediador sobre el conflicto.
El periodista argentino Juan Manuel Karg, en RT, marca cuatro factores por los que la derecha venzolana no pudo destituir todavía a Maduro a pesar de haber conquistado la Asamblea Nacional hace más de 10 meses:
"a) A diferencia de Brasil, la MUD no controla al poder judicial ni al vicepresidente del país. Tampoco a las FFAA. Una fórmula "a lo Temer" es impensada.
b) El chavismo permea como identidad de gran parte del pueblo venezolano, aún en condiciones adversas. Incluso con aquellos que pudieran estar "desilusionados" con el actual estado de cosas. La consultora opositora Datanálisis, en un reciente sondeo, muestra que al menos 5 de cada 10 venezolanos sigue reivindicando el legado de Chávez. Hinterlaces, por otro lado, muestra que hay una progresiva recuperación del oficialismo ante las nuevas iniciativas económicas.
c) La oposición sigue mostrando dos tendencias nítidas, en una similar situación a la vivida en 2014: un sector dialoguista y otro abiertamente rupturista, que exige "calentar la calle" nuevamente. Capriles, que pertenecía al primer bando dos años atrás, ahora parece abonar a una línea más confrontativa, parecida a la que comandó en 2013, tras el triunfo de Maduro. Esa puja, lejos de quedar enterrada tras la victoria de la MUD en diciembre, sigue sobre la mesa y se acrecentó. Unos culpan a otros de que Maduro siga en Miraflores, y viceversa. Los sectores más radicales, con Tintori y Machado a la cabeza, buscan una insurrección antichavista para la cual no parece haber condiciones objetivas a mediano plazo, tal como queda demostrado en el punto previo.
d) La progresiva suba en los precios internacionales del petróleo y una mejora en indicadores como el riesgo país parecen demostrar que es posible un rebote luego de meses de profundas complejidades. Sobre el primer planteo, la reciente gira de Maduro por países OPEP y no OPEP deja un piso de acuerdos que haría prever un crecimiento de expectativas de cara al año próximo".
El periodista venezolano Modesto Emilio Guerrero, anoche, en Intratables (en 1h55m50s del video), consideró que la crisis venezolana se agudizó por "la caída de los precios internacionales del petróleo que sumió en un caos a la economía. A eso se le sumó la necesidad urgente que tiene la oposición desde el 2013, cuando perdieron las elecciones presidenciales, a gobernadores y municipales. Ahí, decidieron ir a la guerra por cualquier vía. La que encontraron fue a la chilena: desabastecer para crear un estado de ingobernabilidad. Esto se combina con una mala política de Maduro de no haber expropiado a todos los capitalistas. Lo empezó pero no lo terminó".
"La oposición tiene dos orientaciones: una es la guerra civil, que la dirigen Leopoldo López, María Corina Machado y otros alcaldes. Mientras que Capriles Radonski, Ramos Allup y otra gente de la oposición piensan que se puede negociar y buscar un acuerdo intermedio", describió Guerrero, con vistas a la mesa de diálogo convocada por Maduro para el domingo.
Venezuela: guerra de facciones

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