viernes, 5 de agosto de 2016

Increíble intercambio entre Longobardi y Lanata sobre Hebe

Desde una de las empresas especialista en escaparle al cumplimiento de leyes, las dos estrellas, secundadas por la locutora Sánchez, desplegaron el ejército de lugares comunes del lenguaje y pensamiento anti K con el que afianzan su vínculo con sus audiencias, ante las que por estas semanas están tratando de mantener su reputación a partir de que el Poder Judicial ratifique sus informes del pasado, aún sin pruebas suficientes (escribo esto minutos después de que Rafecas rechazara una vez más reabrir la causa Nisman a pedido de la comunidad PRO y los fiscales de los paraguas).
Ayer ya se les había anticipado el desesperado Leuco: "Hebe de Bonafini eligió convertirse en una provocadora de incidentes y en colocarse en un lugar de extorsión a la democracia y desafío a la ley y la justicia.
Dolorosamente, creo que la mejor imagen con la que se podría resumir los más de 12 años de gobierno del kirchnerismo, es un pañuelo blanco tapando plata negra. Es una síntesis perfecta. Y hoy más que nunca eso queda claro.
Bonafini tuvo que redoblar la apuesta y vomitar barbaridades cargadas de autoritarismo y soberbia. Ella dijo que el juez Marcelo Martinez de Giorgi es un pavo al servicio de Clarín. Es un escupitajo a la justicia digno de alguien que no cree y nunca creyó en la democracia republicana y si apostó a los juicios musolinianos en la plaza pública y a agraviar a todo los que pensaran distinto.
Es tanto el cambio de Hebe que de golpeada pasó a ser golpeadora de la normas y la convivencia en legalidad y golpista en tanto apuesta a derrocar al actual gobierno democrático. Pocas veces alguien que llegó tan arriba terminó tan abajo. Por eso se atrinchera contra la convocatoria de un juez. No se siente igual a todos ante la ley. Siente que tiene coronita, que debe tener privilegios, que su condición de familiar de víctimas la transforma en una persona intocable. Y el asesinato o desaparición de un familiar te transforma en víctima de los genocidas. Pero no te transforma en un monumento a la ética".
Mientras tanto, con menos pasiones rabiosas, Mario Juliano, director ejecutivo de la Asociación Pensamiento Penal, en Infobae, se atrevió a recordar: "Discrepo con la decisión de la señora Hebe de Bonafini de no comparecer al requerimiento del Poder Judicial para prestar declaración. Me parece una estrategia cuestionable, que genera una tensión innecesaria, que difícilmente pueda ser avalada por una defensa técnica eficaz, ya que se coloca en un camino sin retorno.
Hecha la aclaración precedente es preciso poner en claro algunas cuestiones.
¿Cuál es el motivo de la citación desoída, que origina la orden de detención? Prestar declaración indagatoria, ya que se la sospecha ser la autora o coautora de un delito (estafa).
¿Qué es la declaración indagatoria? Es el primer ejercicio del derecho de defensa (derecho de ser oído).
¿Alguien puede ser obligado a ejercer un derecho (en este caso el derecho de defenderse en forma personal y ser oído)? No, terminantemente no.
En resumidas cuentas nos encontramos frente a una situación paradojal y contradictoria: una ley que llama a una persona a ejercer un derecho, y que ante su clara decisión de no ejercerlo, procede a su detención para dar cumplimiento a una mera ceremonia. Francamente incomprensible e incongruente. Es el sistema que dispone el Código Procesal Penal de la Nación, de corte inquisitivo, todavía vigente, pero que ya ha sido remplazado por otro Código, votado por el Congreso de la Nación, pero que aún no ha sido implementado.
¿Qué dispone el nuevo Código Procesal Penal de la Nación, que aún no ha sido puesto en vigencia? La libertad de declarar, cuantas veces lo desee el imputado y en la ocasión que decida. No existe la obligación de comparecer a declarar.
La señora Bonafini optó por tensar la cuerda hasta límites insospechables e imprevisibles que, esperemos, no conduzcan a consecuencias que tengamos que lamentar. Pero el juez no es menos culpable de llevar esta situación a un extremo de crisis. No puedo pensar que el juez que ordenó la detención de la señora Bonafini desconociese las derivaciones que iba a tener su decisión. Descontextualizar las decisiones judiciales forma parte de los abismos que separan al Poder Judicial del resto de la sociedad.
El juez de la causa no puede ignorar que para el caso que la señora Bonafini fuese encontrada culpable, de éste o de cualquier otro delito, y se le impusiera una pena de prisión, difícilmente podría ser cumplida bajo un régimen de privación de libertad riguroso, habida cuenta de su avanzada edad. Si esto es así (como lo establece el Código Penal) no parece razonable que se pueda disponer su detención por cuestiones meramente procesales. En este caso, la señora Bonafini sufriría peores consecuencias como procesada (amparada por el principio de inocencia) que en caso de ser encontrada responsable de los hechos que se le atribuyen y efectivamente condenada". Más:
¿Qué te pasa Comodoro Py?

ACTUALIZACIÓN (16.10 HS)
El juez eximió de prisión a Hebe

1 comentarios:

Gustavo Pertine dijo...
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