martes, 26 de julio de 2016

Macri vs. Tinelli: no es lo mismo troll que bot

Iba a escribir sobre Fernández Díaz y el prototipo del macrista asustado porque todo esto, al final, les salga mal. Otra vez. Exigiendo que todo el resto del sistema político sea como ellos, en vez de fijarse si las políticas que aplican quizás ni eficaces sean.
Lo iba a mezclar con la idea antiperonista clásica de que lo peor que le ha pasado a la Argentina en su historia es la aparición y perduración del peronismo. Y que hasta que el país no se extirpe ese cáncer, no tendrá futuro posible (¿esa será la hipótesis del nuevo "desarrollismo"?)
Quizás me iba a mofar del pobre Morales Solá, que anda gritando a los cuatro vientos que Macri no es de la Rúa (para colmo, Chupete, desubicado como siempre, salió a respaldar a Mauricio recordando su incidente en Videomatch -Durán Barba y Ale Rozitchner todavía se están dando contra una pared de clavos-).
Seguro que iba caer en la cuenta de que esto que se retroalimenta en redes y medios convencionales es tan importante como el color de pelo de Leo o el gusto de la yerba del mate de Lucho Suárez.
De lo que no me iba a olvidar, muy probablemente, es que detrás de esta puesta en escena está la discusión por millones de dólares del negocio del fútbol y la supervivencia mediática de un gobierno hambriento de nuevas denuncias de #CorrupciónK (¡CFK presa ya!) antes de que los efectos nocivos de sus políticas comiencen a incomodar de verdad hasta a su clientela.
Pero no.
Prefiero rescatar estos datos que aporta el technofreak Fabio Baccaglioni, desde su cuenta de Twitter, que nos pueden ayudar a entender que con muy poquito (sketch refritado y un supuesto estudio de "una consultora") un conductor televisivo tiene en vilo a cierta parte de un gobierno que jura que no es débil y que no tiene "problemas con el humor político", según declaró hoy el data center coordinator, Marquitos Peña Braun.
"Primero que nada, Tinelli es incapaz de diferenciar un bot de un troll, Algo obvio para todos, no para él que no sabe nada de redes sociales", comienza Baccaglioni, también youtuber, bloguero, publicista, cinéfilo, diseñador web, todo. Sigue:
"Segundo, la "red" de bots que lo "atacó" es muy pequeña y bastante reciente, apenas unos meses y con muy poco trabajo de preparación. Encontré al menos 40 bots, mal preparados, pero suficientes para generar entre el 12 y 13 de julio una "tendencia" la cual viralizó. El 99% de los restantes usuarios de los hashtags que le molestaron a Tinelli son orgánicos, no bots, tal vez un poco trolls, pero no bots. Está claro, también, que no fue obra del gobierno, es muy precaria esta mini-red; si uno quiere pegarle a Tinelli usa algo más profesional.
Luego de estar investigando esto durante dos años, sorprende lo ignorante que siguen siendo en los medios al cubrir el tema, mal.
Tinelli exagera y se pone en víctima. Durante la campaña 2015, encontré una red de 3.900 bots; la usaron para las elecciones; ahí se daban duro. Hoy no queda casi ninguno activo; todos cuenta suspendida.
Igualmente, sigo analizando esta red y estoy seguro que se reactivará cuando alguien pague por ello, hay muchas subredes sin activar. Una gran cantidad de los usuarios de Twitter son "zombies" tomados por apps truchas y que se activan cuando son necesarios".
Más:
"Las cuentas creadas y operadas por robots se usan mucho en política"

1 comentarios:

Tilo dijo...

El gobierno amarillo está alcanzando los límites del hiperespacio. Pienso que Néstor o Cristina se peleaban con "Clarín, estás nerviosho?", o la Shell o la SRA, para nombrar sólo a los más jodidos. Y ahora, resulta que el virrey se paspa por las joditas de Tinelli. ¿No es que estamos en un sistema democrático con libertad de expresión? ¿O no?

Mientras esta "terrible" pelea mediática llega al absurdo de que un empresario de shows televisivos sea citado a la Casa Rosada para calmar las aguas ... "lagente" sigue dando manotazos para atajar cada embestida contra su sueldo, su trabajo, su futura jubilación y su propio futuro como laburante, flexibilizaciones y sinceramientos mediantes, especialmente con la ayudita de la Tribuna con olor a Bosta.

Qué talento insuperable para convertir a un bizcochuelo aún no terminado de hornear en un balde de gelatina sucia y maloliente.

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