jueves, 28 de julio de 2016

Los que dicen que Macri no es De la Rúa

Jaime Durán Barba comentó, en enero, que los decretos de necesidad de urgencia que emitió el Poder Ejecutivo en sus primeras semanas de gobierno buscaban fortalecer la figura de Mauricio Macri y así evitar que se lo vea como un gobierno débil.
"Yo creo que transitamos de una etapa de una Argentina que tuvo una concentración de poder descomunal a un gobierno que era visto falsamente por la gente como un gobierno de gente improvisada, sin fuerza, unos boy scouts que vinieron al poder por accidente. Es bueno dar gestos de que no es eso, de que es un gobierno democrático, pero que puede tener firmeza. Los DNU sirven para comunicar firmeza cuando algunos de la oposición podrían creer "a estos les nombramos secretario de Comunicaciones, los manejamos como queremos, los asustamos". Macri no se asusta. Macri es democrático, pero tiene una personalidad muy recia", le decía el ecuatoriano (escondido luego del escarmiento de Legrand y Carrió de semanas atrás) a La Nación.
Justamente, en ese diario conviven dos plumas que se esfuerzan por instalar la idea de la fortaleza de Macri, para alejarlo de la silueta penosa de Fernando de la Rúa: Joaquín Morales Solá y Jorge Fernández Díaz.
El último, más centrado en que un gobierno no peronista no caiga y agregue otro antecedentes más del fracaso de las políticas favorecedoras de sectores concentrados. Morales Solá, más abocado a la tarea de limpiar de conflictos al gobierno nacional: lo hizo primero con el Papa Francisco; ahora propició con su "columna" del domingo el forzado face-swap entre Macri y Tinelli de ayer.
"¿Y la pelea con Tinelli? "No hubo pelea. Él decidió satirizarme y recibió 150.000 tuits de crítica. Investigamos el tema. No hubo trolls ni el Gobierno tuvo nada que ver. Sí hubo 30.000 tuiteros que lo criticaron. ¿Cómo no va a haber 30.000 tuiteros que simpatizan con el Gobierno si este gobierno es producto en gran medida de las redes sociales? Es increíble que se ofenda. Tinelli me satiriza de mala manera ante tres millones de personas en televisión y se ofende porque lo critican 30.000 tuiteros". "Tinelli está ofendido porque le sacaron la AFA", dicen al lado del Presidente. Es evidente que Macri no es De la Rúa. Ni está dispuesto a claudicar ante él ni se atemoriza por los caprichosos berrinches del conductor televisivo", PROpagó el periodista oficialista.
La empresa para la que ambos trabajan salió, el domingo también, a reforzar esta urgente estrategia de apuntamiento de la figura presidencial, en días durante los que escasean los megashows mediático-judiciales de la #CorrupciónK.
"Tanto Hugo Moyano, Luis Barrionuevo como el presidente del Partido Justicialista nacional, José Luis Gioja, han manifestado reiteradamente que el presidente Mauricio Macri "carece de cintura política", una expresión despectiva, proveniente de personas que pertenecen al sindicalismo y al peronismo tradicional, donde tener cintura es una virtud del político fogueado, de quien se espera la habilidad para decir medias verdades, tener medios valores y, cuando conviene, darse la media vuelta.
Atento el poco tiempo de la gestión macrista, sería prematuro calificar al Presidente de "estadista", pero no hay duda de que la intención de Cambiemos es hacer borrón y cuenta nueva con las malas prácticas del pasado e intentar lograr esa calificación cuando el tiempo permita juzgar con mayor objetividad y visión de contexto", trató de envalentonarlo la empresa de los Mitre y Saguier.
Hoy, un economista ortodoxo (duro de verdad éste, eh) como es Carlos Mira, en el ultraoficialista Infobae, sale a repetir que Macri no es De la Rúa y que si lo miran bien, se come a los más grandes casi sin esfuerzo. Es decir, ya no sólo desmentir la debilidad del líder del PRO sino ahora redoblar la apuesta, y sostener que Macri no se achica ante nadie.
"Hoy está claro que Macri no es De la Rúa. Lo demostró, sin ir más lejos, deglutiéndose de un único mordisco a dos peces gordos como el mismísimo Tinelli y Hugo Moyano en la discusión por el control de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Esa es otra demostración de que la influencia que Tinelli evidentemente tiene no le alcanza para discutir seriamente el poder. Y Macri debería saber eso.
Es que es saludable que el clima de redoble de apuesta a que nos acostumbró el Gobierno kirchnerista durante doce años haya terminado. Es saludable que el Presidente reciba a quien lo satiriza y hable con él al respecto. Lo que no sabemos si es correcto es que de esa reunión surja que no habrá más "cargadas" a Macri en Showmatch.
Cuentan que el otro ingeniero que tuvo la Argentina como presidente, Agustín Justo, también era satirizado en obras del teatro de revistas de aquellas épocas de Buenos Aires. El Presidente, en aquella oportunidad, decidió salir al cruce de esas ocurrencias yendo a ver la obra en persona, a reírse él también con el público. Son maneras".
Habría que recordarle a Mira que Justo fue presidente durante la Década Infame, con el radicalismo proscripto y el uso intensivo de la represión y el fraude electoral. Además, el conservador gobierno de Justo entregó la soberanía económica del país a través del pacto Roca-Runciman, mientras los patrones de estancia les quitaban sus libretas de enrolamiento a los peones y empleados del campo y votaban por ellos.
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