domingo, 17 de julio de 2016

Ante la crisis, recrudece el #RelatoPRO

Parece que el #Ruidazo del jueves hizo mella en las sólidas columnas del #RelatoPRO.
Empresas paraperiodísticas que sostienen al gobierno de Mauricio Macri salieron, este domingo, a redoblar la apuesta y llegaron al extremo, en el caso de La Nación, de asegurar que -en medio de las críticas generalizadas por el #Tarifazo- mejoró la imagen del gobierno.
Mientras tanto, llamaron la atención dos notas sobre el accionar del equipo de comunicación de Macri, que por estas horas estuvo en batalla con la figura popular de Marcelo Tinelli, enfrentamiento que les costó descubrir ante los ojos de miles de argentinos su estructura de trolls/call centers.
Inmunes a las críticas y el altísimo rechazo que provoca una de las principales medidas económicas del gobierno como es la transferencia de dinero de los bolillos de los usuarios a los de las empresas energéticas, las huestes comunicacionales de Cambiemos, a lo Marquitos Peña, mandan a decir que está todo bien.
El Sirviente (La Nación): "No hay nada que le guste más a Marcos Peña que confirmar en los hechos sus propias creencias sobre cómo fluye la comunicación en la sociedad actual. Lo comprobó en los últimos días, cuando el humilde morador de una choza en Dragones, recóndita población salteña a casi 400 kilómetros de la capital provincial, le pidió tomarse una selfie con él para subirla a Facebook, al enfrentar una solicitud similar de los vecinos de José C. Paz y ayer, en el "timbreo" por Ramos Mejía, junto a María Eugenia Vidal y Carolina Stanley.
Para mediciones que maneja el jefe de Gabinete, un 65% de los argentinos, sin distinción de clases sociales, navega por el mundo virtual y el Gobierno tiene un ojo puesto sobre lo que llaman "la conversación" que son, ni más ni menos, los temas que van y vienen en la mencionada red social a la que consideran transversal a los medios tradicionales y con una potencia que calculan similar al del principal operador de cable. En cambio, en el entorno de Peña desprecian Twitter, porque lo ven demasiado monotemático en sus inútiles batallitas cruzadas de consignas cínicas o difamantes que se prodigan los ultras de uno y otro lado de la grieta.
Al igual que el Presidente, el equipo de Peña también empezó a auscultar con algo más de interés lo que vierten en sus comentarios los principales columnistas de los grandes diarios. No porque le resulten reveladores, ni mucho menos, sino más bien porque son consumidos con cierta devoción por el "círculo rojo", esa expresión que, de Macri para abajo, repiten con asiduidad en el Gobierno, para caracterizar a poderosos que influyen sobre "los diez mil tipos que toman decisiones".
Pero, en cualquier caso, le sacan dramatismo al tema de los medios como supuestos generadores de realidades porque prefieren posar más la atención en las audiencias, a las que consideran empoderadas desde sus celulares y con una conectividad creciente que acelerará aún más la fragmentación de temas e intereses. "La audiencia tiene más poder que antes", reconocen. Es una burbuja en la que, por ahora, se sienten cómodos".
Fidanza (Perfil): "El Gobierno no quiere dar la más mínima señal de debilidad. Con tal objetivo, mantendrá a Juan José Aranguren en su cargo, pese a los pedidos de renuncia colectivos, al cacerolazo recibido en su contra (debut del PRO en esa materia) y a los cuestionamientos a la política comunicacional. El plan oficial es apostar por la fórmula probada en campaña: mostrar a un Mauricio Macri familiero, informal y en contacto directo con los ciudadanos (preseleccionados, por si las dudas), incluso a riesgo de cometer errores no forzados.
En una de las semanas más difíciles del ciclo PRO, la reciente designación de una directora de Discurso de la Nación fue una forma de reafirmar el juego propio, más que de dar un volantazo en la estrategia. Si bien su nombramiento se formalizó días atrás, Julieta Herrero ocupa ese rol en Casa Rosada desde febrero, tal como anticipó PERFIL.
En realidad, Herrero cumple un papel parecido desde hace dos años, cuando Macri todavía era el alcalde porteño. Además de haber sido una de las autoras de los speeches macristas de campaña, y también de los actuales, esta joven de 35 años es la ghost writer de las notas que el Presidente publica en los diarios del interior. A su vez provee al primer mandatario de informes y resúmenes sobre temas y lugares a visitar.
Su dirección depende de la Subsecretaría de Comunicación Presidencial de la Secretaría General de la Presidencia, que conduce Fernando de Andreis. Con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, más corrido hacia la gestión (¿y también hacia una candidatura en las legislativas de 2017?), De Andreis se convirtió en una especie de coordinador del obsesivo equipo de comunicación de Macri, integrado por Herrero.
Cada lunes y jueves el grupo se reúne en la oficina de De Andreis, pegada a la de Macri y a la de Peña. Su trabajo es alejar al Presidente de todo lo que suene a conflicto, a pasado o a ideología, y mostrarlo como un líder humano, espontáneo y falible que prácticamente se jacta de cometer errores. Basado en esa estrategia, Macri llegó a la presidencia. Y desde Casa Rosada aseguran que no es tiempo de cambiar el rumbo, pese a las críticas que merecieron sus frases sobre el “querido rey” (Juan Carlos), la “angustia” de los patriotas revolucionarios y la recomendación de no estar “en patas y remera” para ahorrar gas en los hogares.
“Son aspectos que nos generan rechazo momentáneo, pero tienden a ser neutros en el largo plazo”, relativiza las gaffes uno de los funcionarios que miden el humor social en las redes".
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