martes, 14 de junio de 2016

Dura derrota de Cambiemos: buscan controlar el daño a Macri

Mendelevich (La Nación): "Río Cuarto recordó en las elecciones del domingo que en la política argentina dos más dos ya no es cuatro. Dicho de otro modo, la singular buena imagen que hoy beneficia a Macri en medio de un torbellino de inflación y ajuste no necesariamente es pasible de transmutarse en torrentes de votos. Se sospechaba: sólo algunas veces la popularidad de unos se derrama sobre otros.
Las encuestas sobre Río Cuarto que trascendían daban una relativa paridad entre Llamosas y Yuni, con leve ventaja para el candidato opositor, lo cual contribuyó al parecer a que influyentes radicales ejercieran presión sobre Macri para que fuera a Río Cuarto y asegurara el triunfo. ¿Habría sido así? Macri decidió no ir, en primer lugar para no arriesgar las buenas relaciones con Schiaretti (quien no por casualidad acaba de declarar que no fue Macri quien perdió en Río Cuarto). Sin embargo, aceptó -o decidió- que viajaran los ministros y al final de la campaña grabó él mismo un spot pidiéndoles a los indecisos que votaran por Yuni. A lo cual le siguió un spot de De la Sota y de Schiaretti a favor de Llamosas. El pacto no se quebró en términos de participación física, pero sí en cuanto a la intervención en la campaña (lo cual es probable que, a la luz de los resultados, no genere grandes rencores).
Con el 46,5 por ciento, el peronismo riocuartense no creció anteayer en forma sustantiva. Subió alrededor de cuatro puntos porcentuales respecto de su marca de hace 4 años. Pero Cambiemos (32,8 %) se derrumbó. Muchos de sus votantes fugaron hacia otras opciones, incluido, probablemente, el simpático joven Llamosas. La polarización fue importante: ambas fuerzas concentran el 80 por ciento. Las encuestas le dan a Macri una imagen positiva que oscila entre 60 y 70 por ciento. Quizás Río Cuarto, un lugar de fuerte impronta radical donde el peronismo había ganado sólo con Alberto Cantero (1999-2004) desde la reinstauración de la democracia, le haya recordado al macrismo que imagen y votos son cosas distintas. Como también lo son el país y la ciudad".
Novaro (TN): "¿Debía Macri desentenderse de la suerte de sus socios radicales, porque si perdían se lo tenían merecido y no le convenía poner en riesgo su buena relación con la dupla De la Sota – Schiaretti, cuyos votos en el Congreso nacional necesita más que una intendencia de medianas dimensiones del sur cordobés?, ¿O debía jugarse a consolidar una coalición política y electoral que va a necesitar fuerte en todo el territorio, si pretende convertir su episódica victoria de 2015 en el inicio de un nuevo ciclo político, y a su fuerza en un verdadero partido nacional, competitivo en todo el territorio?
Lo cierto es que hizo esto último, y muy bien no le fue, porque una parte importante de los riocuartenses que lo habían votado con las dos manos el año pasado (en esa ciudad obtuvo entonces 72% de los votos) y que todavía simpatizan con su gobierno, entre otras cosas porque sus medidas de ajuste no los han afectado demasiado y los cambios de precios relativos los beneficiaron, ignoraron su llamado a votar al candidato de Cambiemos y apoyaron al de Unión por Córdoba.
El resultado demuestra, por si hacía falta, que el peronismo, cuando no está en el Gobierno Nacional, es ante todo territorio y sindicatos. Y sabe defender esos dos frentes con uñas y dientes, sabe prosperar aún en la adversidad ofreciendo atractivas figuras y fórmulas políticas que combinan cooperación y oposición frente a las autoridades nacionales. En suma, sigue siendo un adversario formidable".
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