martes, 17 de mayo de 2016

Leuco: "Lanata tiene las bolas de oro"

En estos días, el periodista del Grupo Clarín, Alfredo Leuco, había participado activamente de lo que parecía una incipiente operatoria de reducir el kirchnerismo a Lázaro Báez, y utilizar el nombre del empresario santacruceño para todo.
Ya lo había hecho el comisario Hernán Lombardi en su brava cruzada contra el muñeco Zamba.
Por su parte, el asesor presidencial Jaime Durán Barba había escrito el sábado en Perfil: "Un fiscal, con la ayuda de policías y perros que olfatean dólares, excava en el desierto buscando barriles llenos de billetes. Cuando asume la Presidencia de la Nación su amigo, un funcionario bancario funda una empresa de construcciones, se convierte en uno de los principales contratistas del Estado y compra propiedades agrícolas más extensas que el Estado de Israel. Construye, en medio de la tundra antártica, mansiones que nadie visita nunca. Permanecen calefaccionadas todos los días del año y semanalmente los empleados cambian el césped de sus canchas fantasmales, en las que nadie juega ni jugó nunca. Es el realismo mágico antártico protagonizado por Lázaro Báez, un personaje único por la dimensión y el uso extravagante de su fortuna. La prensa internacional cuenta estas historias sorprendida y risueña. Es que es difícil de entender algo así desde otras realidades".
Parecía que la operación discursiva iba viento en popa, aún a pesar de que algunos conglomerados de medios habían retirado ese nombre de sus tapas luego de que Báez hubiera decidido recordar que su socio era (¿es?) Angelo Calcaterra, el primotesta del mismísimo Presidente de la Nación.
Pero no.
El domingo a la noche, los silbidos y abucheos que tuvo que sufrir la estrella del Grupo Clarín, Jorge Lanata, cambió los planes, y ahora todo es La Grieta otra vez (una de las 7 plagas que nos dejó sádicamente el kirchnerismo).
Y a la hora de defender el #RelatoAntiK no hay nadie mejor que Alfredo Leuco, que andaba distraído con esto de lazarobaecear a todo el mundo (hasta le había tirado con eso al Papa Francisco, el sábado, en Clarín -el día anterior lo había hecho en Mitre-).
Ayer, enfocado en la nueva atrea, el cordobés encaró, mocho: "Nuestro compañero Jorge Lanata no solamente tiene el Martín Fierro de oro. Tiene las bolas de oro. Invitó a los cobardes que lo chiflaban para que subieran al escenario y dieran la cara como siempre da la cara él. Y los guapos del anonimato arrugaron. Nadie se atrevió. Son los mismos que se hacen los valientes cuando están en el poder o cuando escriben un insulto tuitero en 140 caracteres".
Y a continuación desplegó todo el resto del arsenal de insultos del antikirchnerismo más rabioso, ése que exige el final del patoterismo K: "Jamás voy a olvidar que los paraperiodistas del aparato propagandístico K llegaron a hacer barbaridades, hijoputeces que no tienen nombre. (...) Los peores, los más forros, los que más le dieron fueron algunos traidores que se formaron a su lado. Algún mediocre que se hace llamar profesor y apenas si vomita en castellano y al que Martín Sabbatella llenó de dinero. Lanata figura en todas las encuestas como el periodista más querido, valorado y creíble. Fracturado como está nuestro oficio, dividido como nunca, así y todo, Lanata apareció primero lejos y por paliza en todas las encuestas. Y ojo que no lo estoy endiosando (...) Jamás trabajé con Lanata. Pero creo que es, largamente, el mejor periodista de todos los tiempos".
El raro mecanismo de insultar a los que insultan para que dejen de insultar y además pedir respeto desde la ofensa volvió a ser utilizado por Leuco en su editorial de hoy, dirigida contra Adrián Paenza (en coordinación con las críticas gubernamentales), al que calificó de "cómplice".
"Adrián Paenza fue cómplice de la persecución hacia los periodistas independientes. (...) Adrián Paenza fue cómplice y militante fanático del gobierno que más atentó contra la libertad de prensa. Todos los argentinos tuvimos que pagar 140 mil pesos semanales para que hiciera su programa sobre ciencia en el canal que en lugar de ser del Estado era sólo de Cristina y sus caprichos. Es un dinero importante. En un mes, supongamos de cuatro programas, todos poníamos de nuestro bolsillo 560 mil pesos para que Claudio Martínez pudiera realizar la producción. No se sabe con certeza cuánto de esos 560 mil se llevaba Paenza como honorarios. Algunos empleados de Canal 7 dicen que la mitad era para el conductor y el resto para la realización del programa".
El párrafo anterior está formado por partes de los dos primeros de la columna de Leuco. Al resto, anímense ustedes aquí. Una excursión al medio de la grieta donde trabaja Leuco cada día para ahondarla con pico y saña. Esta noche, en TN, tendrá un nuevo episodio biliar.
Más:
"Felicitaciones, Jorge"

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