miércoles, 17 de febrero de 2016

El macrismo descubrió la cadena de comercialización

Años y años repitiendo que la inflación era una consecuencia de la descontrolada emisión monetaria para pagar sueldos, jubilaciones, subsidios y planes sociales para que se vengan abajo en cuestión de semanas ante la amenaza quizás inesperada que el gobierno de Mauricio Macri enfrenta: la suba descontrolada de precios que puede erosionar las bases de hasta sus propios apoyos.
Cuando el kirchnerismo apuntaba que el problema inflacionario se debía a abusos en la cadena de comercialización de los principales productos, el macrismo reaccionaba acusando al anterior gobierno de intervencionista, autoritario y de perseguir a los pobres empresarios, mientras prometía el regreso de la libertad de mercado si llegaba al poder.
"Existen algunas rigideces en la cadena de comercialización. Se pondrá en marcha la Comisión de Defensa de la Competencia porque estamos convencidos de que es un instrumento con el cual vamos a poder ordenar algunos excesos", prometió a comienzos de mes el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, luego de ver en el supermercado el kilo de asado a 140 pesos, aunque prefirió no fotografiarse.
Unos días después, el secretario de Valor Agregado del Ministerio de Agroindustria, Néstor Roulet, dijo que "queremos transparentar la cadena porque los que están en los extremos de la cadena, el productor y el consumidor, son los que más están sufriendo".
Otro cordobés, el presidente de la Cámara de Productores Lecheros de Córdoba, Gustavo Prataviera, exigió que "el Gobierno debe mediar en los distintos eslabones de la cadena de comercialización. Hay una mesa de diálogo en la que están los productores, los consumidores y el Gobierno. Falta que se sienten los comercializadores. El Estado debe poner las cartas sobre la mesa y mediar entre los distintos eslabones de la cadena".
Guillermo Draletti, de la Unión General de Tamberos, denunció la "falta de transparencia" que presenta el mercado, reconoció el cierre de "un tambo por día" y afirmó que la diferencia entre el precio que se le paga al productor y el de góndola "se la queda el supermercadismo, la cadena de comercialización. Se la ha quedado la industria para recuperar sus números y sus problemas".
Otra forma de referirse a la cadena de comercialización es hablar de los formadores de precios. Ricardo Alfonsín, diputado de Cambiemos, se quejó de que "algunos sectores económicos, sobre todo los formadores de precio, han reaccionado de manera irresponsable. Tendrá que intervenir el Estado para atacar la inflación y que la gente no pierda el poder adquisitivo".
Otro legislador de Cambiemos, el bonaerense Diego Rovella, acusó que "los argentinos seguimos siendo rehenes de los formadores de precios, a quienes no les interesa la productividad del país y se aprovechan de la inflación para poner precios que les permiten llenarse los bolsillos a costa de la gente y sus necesidades.
"Los márgenes de rentabilidad son tan grandes y abusivos que terminan poniendo de rodillas, fundamentalmente, a los que menos tienen. Esto es inadmisible y habla de una cadena de comercialización descontrolada y salvaje, que es difícil que se normalice por la competencia misma si tenemos en cuenta que está en manos de unas pocas empresas".
Los problemas se agudizarían si para bajar la inflación se apuesta por una recesión, que vendrá luego de una devaluación de más del 50%, suba de tarifas, despidos masivos  e invasión de formadores de precios (CEOs) en la propia administración macrista.
Clarín ya agita la idea de retraer la actividad económica: "“Cuando ponés un precio en la góndola es como cuando sacás una chica a bailar -dice el economista Roberto Dvoskin- Suponés que habrá una reacción del consumidor, que aceptará tu precio. Pero te lo puede rechazar, la chica puede decirte que no quiere bailar con vos. Y tenés que reprogramar, ver a qué otra chica sacás. Cuanto tenés un proceso como el de los últimos tres meses, con una inflación de casi 4% mensual, arriba del 50% anual, se producen fuertes desequilibrios de precios. Y entonces los procesos de reacomodamiento son complejos. A lo mejor no hay subas de costos, pero sí reacomodamientos por la paridad de exportación, por ejemplo”.
Dvoskin añade que “el Gobierno bajó sus ingresos al bajar las retenciones, y entonces baja el gasto. Eso implica impacto en el consumo, en la actividad”. A menor actividad, menos consumo. Y aún falta el sacudón de las facturas de luz, que quitarán más dinero del bolsillo de los consumidores. La inflación se vería, así, frenada por la recesión. ¿Es una buena noticia? ¿O una mala?".
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1 comentarios:

Diego dijo...

¿Esos dirigentes votaron a Macri y piden intervención del Estado? ¿Qué son, hipócritas o pelotudos?

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