sábado, 13 de febrero de 2016

Ahora le piden a Macri que tenga su Relato

Voceros y medios preocupados por el rumbo y la suerte de su gobierno creen que los problemas devienen de la ausencia de un relato, luego de criticar ese mecanismo discursivo al kirchnerismo, al extremo de presentarlo como una serie de mentiras perversas K para engañar a la gente buena.
Bueno, ahora no. Relato es sinónimo simplemente de saber comunicar bien las medidas que se tomaron, que en su enorme mayoría eran inevitables debido a la famosa herencia K.
Es como que la herencia K estuviera huérfana. Entonces, la desesperación de que la nueva experiencia de derechas falle apura los pedidos de que el gobierno macrista-radical-carriotista sepa narrarle a la gente las bondades de la devaluación, la inflación y el ajuste.
Diego Dillenberger es uno de los que más exige que Macri haga añicos la imagen de CFK y desenfunde el peor de los escenarios, pero...: "Periodistas bien informados aseguran que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, estaría bajando línea de no ahondar la ‘grieta’ mostrando muy crudamente el legado K, que, en materia económica, como en tantas otras, es una herencia muy pesada.
Esa sería también la fórmula preferida por el gurú comunicacional de Macri, el ecuatoriano Jaime Durán Barba, para garantizar que sigan la buena imagen y aprobación de gestión del Presidente, así como la armonía política con algunas fracciones peronistas".
Para Mira, en Infobae, esa estrategia de no alarmar al votante amarillo es un error: "En primer lugar, darle el gusto a un Gobierno corrupto y mentiroso (como nunca antes se había conocido en el país) de salirse con la suya, porque medio país seguía en la oscuridad informativa, parece un hecho de una injusticia mayúscula, máxime cuando quien lo hace no recibe ningún reconocimiento por eso, sino sólo palos y señales de revancha.
En segundo lugar, es inconsistente con la idea trasmitida más de una vez por quien hoy es presidente: la sociedad está madura para aceptar los cambios. Suponer que está madura para aceptar los cambios, pero no para escuchar las razones por las cuales hay que hacerlos supone una contradicción en los términos.
Es hora de que un Gobierno ponga a prueba nuestra determinación como nación. Para eso debe, al mismo tiempo, decirnos la verdad y entregarnos un horizonte de esperanzas que se base en realizaciones posibles. Ojala que el 1.º de marzo sea la oportunidad para que el Presidente ponga en marcha por primera vez en 150 años aquello que José Ortega y Gasset definía como nación: “un proyecto sugestivo de vida en común”".
Bonelli, en Clarín, no desaprovecha la ocasión para culpar de todo a su archicombatido Axel Kicillof: "La remarcación la comenzó Axel Kicillof el 24 de noviembre. Ese día -dos jornadas después de perder las elecciones- autorizó a todas las empresas líderes a aumentar un 20 % la canasta. La política del ex ministro Kicillof propició la actual remarcación: la fuerte emisión y el descontrol del gasto el año pasado se sintieron fuerte desde el último trimestre del 2015 e impactan también ahora en la economía.
Macri desactivó parte de la bomba de Kicillof y dispuso un sinceramiento de precios que genera inflación de costos. Inexplicablemente, el Gobierno no habla de herencia y por eso comenzó a pagar los costos que en economía le dejó Cristina".
La Nación, uno de los apoyos mediáticos fundamentales del gobierno de Cambiemos, refleja la intranquilidad de estos días, cuando se avecina marzo: "La preocupación exhibida horas atrás por el presidente Mauricio Macri por el problema de la inflación es un dato alentador, pero harán falta una mayor explicitación de la gravedad de la herencia recibida y una inteligente comunicación sobre la conveniencia general de políticas racionales que suelen ser contraintuitivas. De lo contrario, el rechazo será mayor y, con el tiempo, habrá que corregir nuevas distorsiones".
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