jueves, 16 de julio de 2015

¿Sorpresa? Clarín y La Nación salen a defender a Colón

 
Claro que si hubiera sido al revés (estatua de Colón reemplazando a una de Azurduy), también se habrían opuesto, continuando con esa manía de antikirchnerismo ciego de tratar de deslegitimar todo lo que emprende la administración nacional.
Pero en esta ocasión, además, se desnudan añejas sensibilidades ideológicas que traslucen una irresistible preferencia por el conquistador Cristóbal antes que por la independentista Juana.
Veamos.
Tapa de hoy en Clarín: "La estatua que quería Cristina". Es decir, un capricho autoritario. En la nota interior en Clarín.com, bajada: "Tras dos años de polémica, la Presidenta impuso su deseo". Cuerpo de texto: "El monumento de Juana Azurduy que finalmente fue inaugurado hoy involucró a tres jefes de Estado. La idea fue del ex presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien en una visita a la Casa Rosada le dijo a la Presidente de Argentina "qué hacía el genocida Colón ahí". Desde entonces la idea de sacar el monumento que llevaba 93 años en el parque que también llevaba su nombre se convirtió en un capricho para Cristina. Y ahí entró a jugar el presidente de Bolivia, Evo Morales, quien aceptó gustoso la idea de que Juana Azurduy, heroína de la independencia de su país reemplazara a Colón. Y donó un millón de dólares para la construcción de la escultura.
Justamente Evo Morales fue el invitado de honor hoy en la inuaguración. Junto a Cristina y tras un acto protocolar descubrieron la escultura obra del artista argentino Andrés Zerneri. A diferencia de Colón que miraba hacia el Río de la Plata, la imagen de Juan Azurduy en posición de combate mira hacia la Rosada.
Las piezas del monumento a Colón que estuvieron dos años en el piso de la Rosada ahora están tiradas junto al río. Y nadie da una fecha concreta para que vuelva a ponerse en pie".
Y acompaña, la "opinión" de Aulicino, que como Leuco, no entiende por qué no podían convivir ambas estatuas: "Sólo visiones forzadas o lecturas livianas y lineales de la historia –o las dos cosas a la vez– pueden convertir en figuras enfrentadas simbólicamente a Cristóbal Colón y Juana Azurduy. Esa es la confusión intencional que motorizó la decisión de imponer el reemplazo de una estatua por otra como un presunto acto reparador. Sería, en la mirada oficial, la reivindicación indígena frente a la barbarie colonizadora. Hay un problema de rigor histórico y también otro, de desajuste en cuanto a las personalidades: ni el audaz y ambicioso marino es la síntesis de la imposición colonizadora, ni la heroica luchadora condensa la imagen de sublevaciones de pueblos aborígenes contra la opresión".
Tapa de La Nación: "Azurduy (ex Colón)". En la bajada; "polémica, "controversia".
En la crónica interior del diario, la periodista Mariana Verón se queja: "Todo se hizo en la plaza sin nombre. Desde ayer, el parque Colón, detrás de la Casa Rosada, dejó sorpresivamente de llamarse así a partir de la inauguración del nuevo Monumento a Juana Azurduy que encabezó Cristina Kirchner con un festival de música y bailes con su par de Bolivia, Evo Morales".
El historiador Daniel Balmaceda protesta porque "una vez más, la ciudad de Buenos Aires se ha convertido en un lamentable tablero de ajedrez donde los poderosos juegan a mover monumentos como si fueran peones o alfiles".
Y sopesa de la nueva estatua: "Ya es parte del paisaje porteño, luego de desplazar a Colón. Ha sido el deseo del donante (el presidente de Bolivia, Evo Morales) que la obra ocupara ese lugar. Hace cien años había sido el deseo de la comunidad italiana de todo el país que el monumento de Colón que donaron (miles de inmigrantes hicieron aportes voluntarios para sumarse al homenaje por el Centenario de la Revolución de Mayo) se situara en donde había estado la Aduana, ya que ésa había sido la primera porción de tierra argentina que pisaron".
Más:
Roa, ayer, en Clarín: "Azurduy nueva por Colón usado"

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