lunes, 30 de junio de 2014

¡Volvió el querido dictado!

Juan Miceli (Infobae, sábado): "En algún punto, el juez Thomas Griesa también se enfrenta a la "experiencia" de lidiar con un caso argentino. Si allá las reglas están para cumplirlas acá nos gusta cuestionarlas. El ministro Kicillof, con su look corbata-less y dedo índice en alto, desafía al corazón financiero del mundo con replanteos sobre la plusvalía internacional, los buitres y la usura capitalista a la que criticamos pero volvemos década tras década.
La táctica es francamente desconcertante, hasta para nosotros, acostumbrados a hacer camino al andar. Un día se acusa de extorsión y al siguiente se pide ayuda. Se critica a las Cortes en todas sus instancias y se les pide más tiempo. Una caricia y un bife: ¡¿todo como parte de la misma negociación?! Más que una jugada de ajedrez parece un truco. ¡Y cuando estamos al borde del default el ministro canta falta envido! Y ya ni siquiera nosotros, conocedores del juego, sabemos si tiene 33 de mano o si quiere correr al juez con dos 4 y una sota. El juez no sabe de "trucos", se lo ve más familiarizado con el póker, frío y calculador.
Un juez estadounidense podrá sostener el orden establecido, mantener las reglas inflexibles y apretar la tecla que figura en la caja registradora o la Argentina logrará imponer excepciones, reinterpretaciones y reglas que están fuera del manual. Algo así como decir sobre el final del partido, "dijimos que jugábamos sin flor" y nos ofendemos y pedimos jugar el "bueno"".
Luis Novaresio (La Capital, domingo): "Argentina aceptó voluntariamente comparecer ante el juez Griesa, dilató todo lo que pudo el proceso judicial sin ofrecer el menor canal de negociación y que la sentencia nos fue desfavorable en la primera instancia, en la segunda y la desconsideración del caso en la Corte de Estados Unidos. Nadie puede alegar su propia torpeza, dicen los abogados. Nadie canta “flor” en el medio del partido si se convino jugar sin “jardinera”, reza el lema del “truco”, el mejor juego de cartas que se conoce. Y Kicillof quiso invocar tres cartas del mismo palo luego de jugar 7 años un partido sin derecho a considerarlas. Ignorancia, ya se dijo, no es. Envalentonamiento porque el mundo ve que es injusto lo de los buitre, quizá. Soberbia de creerse por encima de todo el sistema jurídico del mundo, casi con seguridad".
Alejandro Borensztein (Clarín, domingo): "No se trata de una gigantesca conspiración financiera imperialista contra nosotros, como intenta instalar el Gobierno, sino del resultado de un desaguisado fenomenal que el mismo Gobierno viene cocinando hace una década.
Nuestros chambones tuvieron diez años para negociar algo con aquellos sátrapas, pero prefirieron hacerse los guapos desde los balcones y los atriles. Conclusión: hablando de orejas, ahora nos tienen a todos agarrados de los lóbulos. En esta partida de truco, los buitres tienen el siete de espadas (fallo de Griesa en primera instancia), el ancho de basto (fallo de la Cámara) y el as de espadas (rechazo de la Corte al reclamo argentino). Nosotros teníamos a Moreno, Boudou, Lorenzino, Kicillof y un par de cuatro de copas más.
Así no íbamos a ganar nunca".

Mientras tanto, hoy La Nación se suma a lo iniciado ayer por Clarín: luego de Boudou, ir por CFK.

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