lunes, 10 de diciembre de 2012

#9D: Cómo esconder 1 millón de personas

"La 9 de julio quedó tapizada desde Santa Fe a San Juan con colectivos estacionados en doble fila. Sólo allí sumaban más de cuatrocientos. Cuando la avenida más ancha no dio más, los bondis comenzaron a estacionar en Belgrano, Independencia, Ingeniero Huergo, Paseo Colón y Córdoba.
Difícil es saber si fueron más los que llegaron en esos colectivos o lo que lo hicieron por su cuenta. Lo que es indudable es que el aparato tuvo un papel destacado para llenar la Plaza de Mayo.
En una recorrida a las 18 de ayer por el Centro de la ciudad, Clarín calculó que ya había más de mil unidades escolares, de línea o larga distancia, enteros o destartalados. Y seguían llegando. De acuerdo a los cálculos de algunos intendentes consultados por Clarín, la cifra podría haberse estirado al doble. Cada colectivo trasladó por lo menos 30 personas. Una simple cuenta indica que entre 30 y 60 mil personas llegaron ayer a la Plaza de la mano de jefes comunales, organizaciones sociales, punteros y funcionarios que conducen su propia tropa de militantes y beneficiarios de planes sociales que respondieron así al pedido que había bajado desde la Casa Rosada a través del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, de “movilizar con todo” para la primera plaza kirchnerista tras las protesta opositora del 8N y el paro nacional del 20N.
Sobre la avenida Belgrano, a pasos del cuartel central de Policía, el chofer de uno de los colectivos contó a Clarín que había sido contratado por un puntero de La Cámpora de Moreno junto a otras 19 unidades. Cada una cobró mil pesos por el servicio que había arrancado al mediodía en los barrios y esperaba terminar no más allá de las 20. “Pero mire que la Presidenta habla a las 21 y el festival sigue hasta la medianoche”, le advirtió este cronista. “¿¡Qué!? Nooo. Ni en pedo. Yo a las ocho me las tomo. Que se vuelvan como puedan”, se desentendió el colectivero que, como el resto de sus colegas, pidió no publicar su nombre.
Sobre Huergo se hicieron lugar las unidades de la línea 620 de La Matanza contratadas por el intendente Fernando Espinoza. Un poco más allá, sobre la misma avenida, se ubicaron los micros escolares de Florencio Varela. Sus choferes indicaron que el intendente Julio Pereyra mandó 70 unidades colmadas. Hombres, mujeres, chicos y hasta bebés bajaban el estribo con remeras azules que decían “Gestión Pereyra”. El mismo color eligió el jefe comunal de Ensenada, Mario Secco, que envió a los suyos con casacas atravesadas por la leyenda “Secco”.
De los colectivos rentados por el Nuevo Encuentro de Martín Sabbatella, descendían con la inscripción “Unidos y Organizados” y “Más democracia” en sus remeras turquesas.
De verde iban los de Kolina, la corriente que responde a Alicia Kirchner, y de rojo y negro los del Movimiento Evita que juraba haber movilizado 600 micros desde el conurabo y otros 100 desde el interior del país. “El micro es un medio y forma parte del folklore en las movilizaciones populares . La alegría y el compromiso coloca a los micros en un segundo plano”, respondió uno de los líderes del Evita, Fernando “Chino” Navarro, al ser consultado por este diario.
Uno de sus compañeros en el Evita, Emilio Pérsico, con cargo ahora en el Ministerio de Agricultura, debutó ayer movilizando 160 colectivos con otra camiseta: la del Foro Nacional de la Agricultura Familiar (FoNaF), que trajo a Buenos Aires a miles de pequeños productores que vendían desde cerezas a yerba mate en los alrededores del obelisco. “Este el verdadero campo. El que trabaja para llenar el plato de comida de los argentinos y no el que vive pendiente del valor del dólar”, los arengó desde un pequeño escenario en Diagonal Norte el ministro Norberto Yauhar, mientras un camión de AySA refrescaba con una manguera a los que pasaban rumbo a la plaza".
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