domingo, 12 de agosto de 2012

La ética pública y la furia

Fontevecchia: "Usted miente, señora Presidenta. Usted no quiere mejorar el periodismo, usted quiere destruirlo. Y en eso, aunque no en otras cosas, va a fracasar".
Van der Kooy: "A la nube de la pelea con Macri, la Presidenta intentó engrosarla agitando de nuevo la bandera de YPF. Y reclamando explicaciones éticas al periodismo. Las mismas que ella parece impedida de brindar en el caso Ciccone y en otras depredaciones de la decencia que signan su época".
Castro: "La idea de una ley de ética pública para los periodistas es parte de una ofensiva feroz que persigue como finalidad no mejorar la calidad del ejercicio profesional, sino imponer el objetivo del pensamiento único, que desvela a un gobierno que pretende ejercer el poder no en virtud de consensos sino a través de la dominación".
Laborda: "La Presidenta habló de la ética de los hombres de prensa. No parece la más indicada para promover ese debate. La intención de la Presidenta de que se trate una ley de ética para el periodismo puede ser un indicador de los peligros que podrían correr muchos derechos y garantías en una eventual reforma constitucional conducida por el kirchnerismo".
Kirschbaum: "Cristina quiere un periodismo adocenado y en sintonía con su Gobierno. No lo logrará aunque vuelque todo el poder del Estado".
La Voz: "Es posible que haya periodistas que actúen fuera de toda ética, como sucede en cualquier profesión. Pero la propuesta de ley busca el mismo objetivo que la denigración en los actos públicos: autolimitar las posibilidades de dar una información que contrasta con el relato oficial".
La Nación: "Tanto esos antecedentes como la agresiva y crispada actitud que mantiene la jefa del Estado argentino frente a la prensa no hacen más que acercar al gobierno kirchnerista a algunos regímenes dictatoriales que han instituido los delitos mediáticos, como el venezolano de Hugo Chávez".

1 comentarios:

MÓNICA ADRIANA ROSANO dijo...

y dale con Chavez. Antes fue Stalin, Ceaucescu y hasta Hitler. ¡tanto les cuesta aceptar a estos chantas que alguien ose cuestionarlos!!! Lo más im portante es que escriben para ellos y los políticos que usan sus discursos para repetir como loros el mismo discurso. Gracias a Dios a la gente le importa un corno Bonelli y sus tropelías.

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