viernes, 8 de junio de 2012

Mientras arrecian las agresiones contra el periodismo militante, Clarín y La Nación aprietan a los medios que no se suman a la campaña de inflar a los caceroludos


No importa que la manifestación fuera restringida en número y a sectores sociales acomodados, enojados porque no pueden especular con el dólar ilegal como en otras épocas. Va en tapa. Se la busca agrandar con planos cortos (como denuncia la foto aérea de Télam), se la quiere caracterizar de espontánea (como si lo contrario fuera algo condenable) aunque renglones antes se haya escrito que había sido convocada por cadena de mails y mensajes en las redes sociales, se la intenta presentar como representativa de un mal humor generalizado que se expresa en una baja sustantiva de la popularidad y el apoyo a CFK. Todas intenciones que esperan prepararle a las patronales del Campo una situación que puedan aprovechar para el desabastecimiento y el corte de rutas, para ver si pueden de una vez por todas sacar a los golpes y las patadas a una mandataria elegida por el voto popular (ya aburre repetir dicho concepto democrático, pero parece que es necesario con estos sectores).
"Laura, una psicóloga vecina de Lomas de Zamora, explicó a Clarín: “Me dio mucho miedo cuando dijeron que teníamos que avisar que salíamos del país. Ya cuando te cortan la libertad es otra cosa”, dijo la joven, en referencia a la decisión de la AFIP de pedir una serie de datos a los ciudadanos que pretenden comprar divisas para viajar al extranjero", se lee en la crónica de Clarín, párrafo ejemplo del nivel de desinformación con el que el Grupo azota a sus lectores, televidentes, oyentes y usuarios.
El diario de Ernestina y Magnetto, especialista en distraer de los temas que no le conviene, ahora se queja de que los otros canales no transmitieron la minimanifestación como lo hizo su canal TN. Los críticos del relato que otros quieren supuestamente imponerle, no dilapidan segundos cuando los otros no responden a su agenda. Y ya recibe al nuevo director periodístico de C5N avisándole qué es lo que se espera de él. En otra página, Alfie repite como loro la pauta oficial que reciben los "medios oficialistas", aunque tenga que recordarle a sus lectores que Clarín y La Nación también reciben plata de nuestros impuestos...
Por su lado, La Nación estigmatiza: ""Me siento invadida. No hay derechos individuales. Hay un terrible avance sobre la Justicia, los funcionarios viven todos presionados", dijo otra mujer que "por miedo" no quiso dar su nombre".
Mientras, anoche, el canal vocero del Departamento de Estado del Premio Nobel de la Paz, en la voz de la inefable Patricia Janiot, construía un escenario de censura (similar al que le asignan normalmente a países como Cuba, Venezuela, Corea del Norte o Irán -Irak y Libia ya no-) al remarcar que eran el único canal que pasaba este cacerolazo, casi sin oír a su propio movilero que le explicaba que eran apenas 600 personas, que eran la oligarquía argentina expresándose por los problemas con el dólar y que además habían agredido a un periodista la semana pasada. "Habría que preguntarle a los colegas por qué", dijo, antes de cerrar un pequeño móvil, para seguir intentando horadar a los gobiernos latinoamericanos que ya no responden a los consensos impuestos por Washington.
Volviendo a Clarín y La Nación, ninguno habló de la agresión de los amantes y defensores de la República y sus instituciones (y de consenso y el diálogo, y que piden libertad de expresión y están en contra de la inseguridad, y todo eso) contra los trabajadores de prensa del programa Duro de Domar. Eso sería otra mancha a su relato, que en estos días ha comenzado un lento camino de naturalización de estos eventos, bajo la consigna de "esto es culpa del gobierno que inició las agresiones" y el clásico "algo habrán hecho", por ejemplo, provocar a las almas nobles de Recoleta, Belgrano, Palermo y Barrio Norte de Capital Federal.
Eso sí. Hay tiempo para quejarse por la situación del periodismo (independiente, obvio) en la Argentina. Bartolomé Mitre (acusado de crímenes de lesa humanidad por su rol en la compra de Papel Prensa) se despacha al ser premiado por la Academia Nacional de Periodismo: "La actualidad de los medios en la Argentina "es comparable a la que se vive en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, donde una nube tóxica los sobrevuela".
Estaba rodeado por el presidente de la Academia, Lauro Laiño; el vicepresidente primero, Hermenegildo Sábat; la vicepresidente segunda, Magdalena Ruíz Guiñazú; y el secretario, José Ignacio López. También se acercaron el CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto; el ex gobernador de Corrientes José Antonio Romero Feris; el escritor Abel Posse; el ex secretario de Cultura Darío Lopérfido; y los periodistas Joaquín Morales Solá y Hugo Gambini.
La crónica tampoco consigna ningún repudio a la agresión a los trabajadores de 678, Crónica, Télam, Tiempo Argentino y Canal 9. 
Tampoco se observa en ninguno de los dos principales diarios del país la publicación de la foto aérea de Télam, que podría darles cuenta de la envergadura de la protesta. Prefieren las más terrenales, esas que les proveen de cercanía con su gente.

2 comentarios:

Pablo dijo...

lo raro es que toda esta gente no proteste por las restricciones para ingresar a Europa
estúpidos!
por más que de acá puedan salir, para entrar en Europa hay que hacer mil trámites que violentarían a los Rousseau, Smith y Mill

que país complicado, carajo. En vez de dedicarse a hacer fortunas se preocupan por estas pelotudeces.

Luis dijo...

Embisten como pueden. De alguna manera, no deja de ser buena noticia, si eso es todo lo que les da el poder que tienen. Van a avanzar con "obviamente, la violencia la traen ustedes". A no dormirse, y abrazos. (comparto esto)

Publicar un comentario