miércoles, 4 de abril de 2012

Tiraron la toalla con Boudou. Ahora van por Mariotto

El primero les sacó las AFJPs (y sus habituales estafas a los jubilados -de ahí el cinismo de la tapa de hoy de Clarín-). El segundo les sacó la Ley de Medios (apenas si penden del hilo de una cautelar para no tener que desprenderse de más de 200 medios audiovisuales).
"A Boudou no se lo ve ni deprimido, ni desgastado, y la relación con todos es normal, la de siempre", comentó un funcionario del gobierno que siguió de cerca el viaje al sur.
Obviamente que las palabras del Juez Rafecas, que no hizo otra cosa que decir públicamente lo que muchos comentaban en los tribunales de Comodoro Py, en el sentido de que hasta este momento no hay pruebas contundentes que relacionen al Vicepresidente con las denuncias en su contra por el caso de la ex Ciccone, también tranquilizaron al gobierno. Rafecas es un juez que goza de un alto prestigio y respeto, no sólo de sus pares, sino de distintos sectores políticos y sociales de nuestro país, que ha investigado en profundidad cada tema que ha llegado a su despacho, y que no acostumbra a "planchar" expedientes", escribe hoy el Gato en El Cronista.
Como si luego del 14A y el 23O se hayan resignado a no poder parar el proceso y se conformaran con apenas derribar peones con métodos ya probadamente subordinados a aquél...

ACTUALIZACIÓN (18 HS)
La gigantografía de Clarín desea estirar el tema, mientras La Nación y Perfil no le dan tanta importancia a un trámite de rigor de investigación judicial.
Los Jóvenes Cacharienses amplían detalles del intento por resucitar un tema ya muerto hace rato.
Y Todo Noticias se resigna: "El departamento, en el que actualmente no vive el vicepresidente...".
Para colmo, según la Ley de Fueros, no pueden allanar la casa de Boudou, sin previa autorización de la Cámara Federal correspondiente. (Gracias Jorge Croce por el dato).
 Y finalmente, todo se cae...
Y entonces, achicamos (un poquitín) y cambiamos el título: 

ACTUALIZACIÓN (20 HS)
Y bueno, nos conformamos con las sobras... Ya que no era ni la casa del vice. Algo es algo.

5 comentarios:

eduardo j. dijo...

están allanando la casa de Boudou,por qué??se puede??

Fabián Prol dijo...

Viví tres años y medio en España. Allí realicé trabajos tan variados como romperme la espalda cargando camiones, romperme la espalda acomodando piezas metálicas en un depósito (almacén, dirían los yoyegas), romperme los nervios y las manos atajando autopartes escupidas a velocidad descomunal por una maquinita impiadosa que las producía en serie, romperme los nudillos golpeando puertas para vender unos cursos de computación que eran un verdadero fraude, romperme la moral mintiendo a los clientes de una empresa telefónica desde un call center que terminó por cerrar y una larga lista de otros trabajos igualmente atractivos que no deja de incluir la consabida limpieza de inodoros. En ellos, conocí cantidad de esforzados trabajadores que saltaban de fábrica en fábrica pero siempre con la constante de sumar catorce horas de trabajo diario para poder pagar la cuotita del departamento (piso, dirían los yoyegas). ¿Y cuánto costaban esos humildes departamentos a ser pagados en módicas cuotas durante cuarenta años merced a la ayuda financiera de la filantrópica banca española? En esos tiempos, que deben de haber sido aproximadamente simultáneos a los que vieron al compañero Mariotto en el otro extremo de la península (yo estaba en el norte, él en el sur) el precio de contado ascendía a la friolera de unos 200.000 euros, más menos veinte o treinta mil, según las dimensiones, antigüedad, ubicación luminosidad, estado, garantías del tomador del préstamo, etc. Aproximadamente lo mismo que pagaba Mariotto por el suyo. O sea, salvo que alguien crea que en España los estibadores, caldereros, plomeros (fontaneros hubieran dicho los yoyegas) y otros trabajadores escasamente calificados viven en lujosísimas residencias, es fácil llegar a la conclusión de que Mariotto estaba haciendo la canónica, es decir, se endeudó hasta las pelotas (cojones hubieran dicho los yoyegas) a cuarenta años para comprarse un proteico departamentito en cuotas. De lo único que se lo puede acusar es de pelotudo (gilipollas hubieran dicho los yoyegas), porque todos, hasta donde yo tengo información, todos los que entraron en esa, o bien están hasta las pelotas (cojones hubieran dicho los yoyegas)garpando cuotas insostenibles con el producto de trabajos cada vez peor pagos y más difíciles de conseguir, o bien perdieron hasta el último mango (hasta la última pela hubieran dicho los yoyegas) que llevaban matido en el asunto de su vivienda.
En fin, la mala leche (mala entraña hubieran dicho los yoyegas) de La Nación no tiene límites.

Sergio Villone dijo...

Gracias por la información, Fabián. El informe es de Perfil y creería que va a haber más de estos documentos descontextualizados...

Fabián Prol dijo...

Sergio. Ya hay al menos dos documentos descontextualizados. Cuando accedí a tu post, ya había leído una nota casi calcada en La Nación. No sé quién tiró la primera piedra, pero no creo que haya sido uno libre de pecado.

Sergio Villone dijo...

Perfil, por lo menos, "documento exclusivo"...
Absolutamente, tu última frase.

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